lunes, 24 de octubre de 2016

M. BRAQUECMOND (Biografía)

 
Marie Bracquemond, pintora impresionista, nace como Marie Quiveron en Morlaix, Bretaña en 1840 y muere en Sèvres en 1916. Es alumna del taller de Ingres, donde conoce al grabador y pintor Felix Bracquemond con el que se casa.

Marie se entusiasma por el impresionismo y participa en 1879, 1880 y 1886 en las exposiciones del grupo. El crítico Gustave Geffroy la consideró en su tiempo como una de las tres grandes damas del impresionismo, junto a Mary Cassatt y Berthe Morisot.

Este periodo estuvo marcado por el gobierno de Napoleón Bonaparte, que restauró territorialmente el imperio que Carlomagno formó, y extendió los dominios territoriales de Francia hasta la frontera rusa, y que tuvo que enfrentar a guerras sin precedentes a Europa. Se produjo la restauración monárquica entre 1815 y 1848, con las revoluciones de 1830 y 1848. Después, el Segundo Imperio de Luis Napoleón III, con quién se acentuó el proceso de industrialización y colonización y el posterior surgimiento de la Primera Guerra Mundial.

Fue una pintora que cultivó el movimiento artístico del impresionismo, estilo que se caracterizaba por pintar al aire libre y representar escenas cotidianas. En esta época ser un artista famoso significaba estar presente y tener éxito en “El Salón”, que era la exposición anual de Francia.

Marie empezó a estudiar dibujo y se asesoró por Ingrès, aunque no tomó lecciones formales con él. Fue admitida en el Salón de los Impresionistas en 1857 y su carrera tomó auge por copiar trabajos en el Louvre donde encontró a Félix Bracquemound, con quien se casó en 1869. Él la impregnó de conocimientos de vanguardia y la contactó con el poeta y crítico del arte Charles Baulelaire y el pintor impresionista Manet.

Desde este momento Marie desafió el arte académico de su tiempo, y más tarde mostró sus trabajos en las exhibiciones impresionistas de 1874, 1879 y 1880. La vida le jugó una mala pasada, debido a los celos que su marido
tenía de su obra.
Esta situación resulta un poco irónica ya que su esposo fue hasta cierto punto su impulsor en los inicios de su matrimonio, y por consiguiente, terminó por abandonar los lienzos y los pinceles en 1890, mortificada por la severa crítica y comentarios adversos de su marido.

Esta mujer tuvo que sufrir los numerosos prejuicios sociales por realizar una actividad esencialmente “masculina” en su tiempo.
Sin embargo cansada de las continuas críticas de su esposo  deja de pintar alrededor de 1890.











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