sábado, 30 de enero de 2016

CITA


Amor y deseo son dos cosas diferentes, que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.

   (Miguel de Cervantes 1547-1616)

REFRÁN


Celos y envidia, quitan al hombre la vida.

viernes, 29 de enero de 2016

REFRÁN


Más vale vuelta de llave que conciencia de fraile.

REFRÁN


Más vale trocar placer por dolores que estar sin amores.

UN CAMBIO RADICAL

     A los pocos días la tía y la prima estaban ajetreadas con  ropa nueva  ella preguntó  porqué  tantas mudas solo contestaron que la harían falta.
   Juana Mª hizo un gesto de incredulidad pero no obtuvo respuesta. Al poco tiempo la tía y su madrina quisieron hablar con ella, acercaron una silla hasta la mesa camilla se sentó sirvieron unos Cola-Cao.
    Comenzaron a decir: estamos marcando tu ropa porque pronto irás interna a un colegio de religiosas, es la promesa que hicimos tu padre y yo a tu madre y la vamos a cumplir— le espetó la tía.
      Juana Mª tímidamente preguntó: ¿cómo es?...
     Es un edificio antiquísimo adornado en la entrada con un hermoso jardín, está bañado por un pequeño río en su lateral izquierdo. Cruzando el umbral se ve una capilla pequeña con un coro.
    Tras unas puertas enormes de madera gruesa daba paso a un amplio espacio con un patio acristalado, con altas y frondosas plantas y en el centro una pequeña  fuente por la que no corría el agua.
    A la izquierda unas escaleras de granito llevan a los pisos superiores donde se hallan las clases y los dormitorios. Así le describían el colegio donde pasaría los próximos meses.
   La niña estaba triste no quería separarse de sus amigos  del pueblo. No hacía tanto que la tragedia se adueñó de la familia; ella más que nadie lo notaba, su mamá ya no estaba junto a ella…, ya nunca volvería a verla…
    Llegó el mes de mayo con toda la ropa marcada a punto de cruz se la metieron en una ajada maleta y a la mañana siguiente emprendió el viaje  hacia el colegio solo le acompañaba su tía única hermana de su madre. El miedo a lo desconocido se apoderaba de ella a medida que se acercaban al internado.

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miércoles, 27 de enero de 2016

REFRÁN


Amor que del alma nace, amor que en la tumba muere.

UNA NAVIDAD AGRIDULCE

    Se metió en la cama  lloraba bajito con la cabeza tapada con las sábanas para no molestar, aunque no la escucharían ¿sería verdad que era invisible?
   Esa Navidad era la más triste de Juana Mª a pesar de que su madrina utilizó una habitación entera para montar un enorme belén. Ella bajó a buscar el musgo y un poco de arena junto con unas chinitas que pondrían en las orillas del río.
   Cuando subió ya estaban todas las figuritas de barro sobre una mesa auxiliar. Tenía todo preparado para escenificar el nacimiento del Niño. Una vez finalizado era maravilloso venía mucha gente a verlo a lo largo de esas fechas.
   La madrina derrochaba  paciencia y dedicación a raudales ella la admiraba tanto… a la falta de su madre la convirtió en el espejo donde mirarse.
   En Reyes tuvo un gran muñeco vestido con jersey  y pantalón, con unos patucos preciosos,  lo tejió la tía durante las noches previas al día de Reyes.
   Lo llevaba en su sillita jugaba con una cocinita de butano y los cacharritos una amiga de la prima le regaló un bonito neceser de color rosa y blanco, estaba lleno de accesorios de baño también con algunas cajitas simulando medicinas e incluso un termómetro.
    Nunca tuvo tantos regalos disfrutaba cada tarde jugando con ellos eran su tesoro.
    Las clases comenzaron el frío y el viento arreciaba Juana Mª iba tan abrigada que casi no veía entre el verdugo y la bufanda. El camino hasta la escuela era largo y aprovechaba para echar a volar su imaginación.
   El invierno tocaba a su fin  y pronto sería su cumpleaños el primero sin su madre eso la entristecía entonces  iba en busca de nuevas aventuras que los libros le brindaban.

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REFRÁN


Amar sin padecer, no puede ser.

martes, 26 de enero de 2016

LA TRAICIÓN DEL CONDE DON JULIAN

  En Ceupta está don Julián,
En Ceupta la bien nombrada:
Para las partes de allende
Quiere enviar su embajada;
Moro viejo la escribía,
Y el conde se la notaba;
Después que la hubo escrito
Al moro luego matara.
Embajada es de dolor,
Dolor para toda España.
Las cartas van al rey moro,
En las cuales le juraba
Que si él recibe ayuda
Le dará por suya a España.
Madre España,¡ay de ti!,
En el mundo tan nombrada,
De las tierras la mejor,
La más apuesta y ufana,
Donde nace el fino oro,
Donde hay veneros de plata,
Abundosa de venados,
Y de caballos lozana,
Briosa de lino y seda,
De óleo rico alumbrada,
Deleitosa de frutales,
En azafrán alegrada,
Guarnecida de castillos,
Y en proezas extremada;
Por un perverso traidor
Toda serás abrasada.

    Todos estos romances y muchos más los encontraréis en el libro de R. MENENDEZ PIDAL  “FLOR NUEVA DE ROMANCES VIEJOS”

REFRÁN

Coge las flores del buen tiempo, que pronto llegará tu invierno.

REFRÁN


Es peor la envidia del amigo, que el odio del enemigo.

lunes, 25 de enero de 2016

REFRÁN

Para el que no quiere nada tengo yo mucho.

AGRAVIOS Y QUEJAS DE FLORINDA

Bañado en sudor y llanto
El esparcido cabello,
El blanco rostro encendido
De dolor, vergüenza y miedo,
Deteniendo con sus brazos
Los de un loco rey mancebo,
Una débil mujer sola,
Ausente de padre y deudos,
así le dice a Rodrigo
ya con voces, ya con ruegos,
como si ruegos y voces
valiesen en tal extremo:
—No queráis, rey poderoso,
Sol del español imperio;
Que oscurezcan vuestros rayos
La nube de mi deseo.
La Cava soy de fuerza,
Y aunque al muro de mi pecho
Le falta la barbacana,
De todos es padre el cielo;
Sirviéndoos, la tiene el mío;
Desde el primer bozo negro
Le distéis honras y cargos,
No le afrentéis cuando viejo.
Con la sangre de mi honra
No se tiña el honor vuestro,
Mirad que eclipse de sangre
En reyes es mal agüero;
Mientras el vierte su sangre
Defendiendo vuestros reinos,
En otro combate infame
La suya estáis ofendiendo.
Temed, temed ofendelle;
Que podrá vengarse un tiempo,
Pues los nobles y soldados
Vos sabéis si son soberbios.
Rodrigo, que solo escucha
las voces de sus deseos,
forzóla y aborrecióla,
del amor propios efectos.
La Cava escribió a su padre
Cartas de vergüenza y duelo,
Y sellándolas con lágrimas,
A Ceupta enviólas presto.

 

domingo, 17 de enero de 2016

REFRÁN

Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.

REFRÁN


El abrigo en invierno y la mujer en todo tiempo.

REFFRÁN

Más valen frutos que flores, que los unos dan sabores y los otras no más que olores.

ROMANCE


                           Amor más poderoso más allá de la muerte

   Conde Niño por amores
Es niño y pasó la mar;
Va a dar agua a su caballo
La mañana de San Juan.
 Mientras su caballo bebe,
Él canta dulce cantar;
Todas las aves del cielo
Se paraban a escuchar,
 Caminante que camina
Olvida su caminar,
Navegante que navega
La nave vuelve hacia allá.
  La reina estaba labrando,
La hija durmiendo está:
—Levantaos, Albaniña,
De vuestro dulce folgar,
  Sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
—No es la sirenita, madre,
La de tan bello cantar,
Sino es el conde Niño
Que por mi quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
En su tan triste penar!
—Si por tus amores pena,
¡oh malhaya su cantar!,
Y porque nunca los goce,
Yo le mandaré matar.
—Si le manda matar, madre,
Juntos nos han de enterrar.
Él murió a la media noche,
Ella a los gallos cantar;
A ella como hija de reyes
La entierran en el altar;
A él como hijo de conde
Unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
Dél un espino albar;
Crece el uno crece el otro,
Los dos se van a juntar;
Las ramitas que se alcanzan
Fuertes abrazos se dan,
Y las que no se alcanzaban
No dejan de suspirar.
La reina llena de envidia
Ambos los mandó cortar;
El galán que los cortaba
No cesaba de llorar.
De ella naciera una garza,
De él un fuerte gavilán,
Juntos vuelan por el cielo,
Juntos vuelan par a par.

REFRÁN


Más vale sendero viejo, que camino nuevo.

sábado, 16 de enero de 2016

PLÁTICA DE DON RODRIGO Y LA CAVA


       Amores trata Rodrigo,

Descubierto ha su cuidado;

A la Cava se lo dice,

De quién anda enamorado

Miraba su lindo cuerpo,

Mira su rostro alindado,

—Sepas mi querida Cava,

De ti estoy apasionado;

Pido que me des remedio,

Yo estaría a tu mandado;

Mira que lo que el rey pide

Ha de ser por fuerza o grado.

  La Cava, como discreta,

En risa lo había echado;

—Pienso que burla tu alteza

O quiere probar el vado;

No me lo mandéis, señor,

Que perderé gran ditado.

  El rey hace juramento

De que veras se lo ha hablado;

Ella aún lo disimula

Y burlando se ha excusado.

  Fuese el rey dormir la siesta;

Por la cava ha enviado,

La Cava muy descuidada

Fuese do rey la ha llamado.

REFRÁN

No ofende quién quiere, sino quién puede.

REFRÁN

Botones y ojales, todos iguales.

viernes, 15 de enero de 2016

LA TRISTEZA DE JUANA Mª


     Llegó el invierno con el frío vino el hielo, la lluvia, la nieve y los largos días de niebla tan espesa cómo si fuera Londres.

    Cuando se metían en la cama el frío y la humedad eran tan grandes que las sábanas parecían mojadas.

  El tiempo de las matanzas se aproximaba y  estos días eran de fiesta para los niños que disfrutaban de dulces y pastas.

       En casa de Juana Mª  por entre las rendijas poco a poco se colaba la tristeza por la enfermedad de la madre que cada día empeoraba.

 Juana Mª  se fue a vivir con su tía al pueblo vecino  bastante más extenso y con  comercios de todo tipo. La escuela era grande, espaciosa, con un jardín en la entrada y rodeada por un muro blanco parecía un hermoso chalet.

    Hizo amigos nuevos echaba de menos a los que había dejado atrás; su madre seguía en el hospital pero pronto pasaría unos días en casa  y estarían de nuevo juntas.

    Juana Mª no paraba de hablar le contaba sus jornadas en la nueva escuela y sus inacabables lecturas, pero su madre con una tibia sonrisa le rogaba un poquito de calma y sosiego.

   La niña no podía saber la gravedad que la enfermedad cernía sobre la madre. Con la llegada del nuevo curso Juana Mª volvió a casa de su tía y a la rutina.

   De repente la vida de todos se había vuelto alterar un ir y venir de familiares la alertaron, nadie le decía nada era como si fuera invisible    pasaron al comedor cerrando la puerta, allí susurrando.

   No escuchaba nada pero ella creyó que algo muy grave había sucedido, se lo imaginó y en cuánto pudo le preguntó a su madrina ¿ha muerto mi madre? un escueto sí, fue todo lo que obtuvo ni una caricia, ni una palabra de consuelo, ¡ah, era invisible!... Todos lloraban y se consolaban pero ¿y ella… no existía?



REFRÁN


¿Me guardarás un secreto amigo?, Mejor me lo guardas si no te lo digo.

HISTORIAS DEL ÚLTIMO REY GODO

La fatal desenvoltura de la Cava Florinda

De una torre de palacio
se salió por un postigo
la Cava con sus doncellas
con gran fiesta y regocijo,
  Metiéronse en el jardín
cerca de un espeso ombrío
de jazmines y arrayanes,
de pámpanos y racimos.
  Junto a la fuente que vierte
por seis caños de oro fino
cristal y perlas sonoras
entre espadañas y lirios.
  Reposaron las doncellas
buscando solaz y alivio
al fuego de mocedad
y a los ardores de estío.
  Daban al agua sus brazos,
y tentada de su frío,
fue la Cava la primera
que desnudó sus vestidos.
  En la sombreada alberca
su cuerpo brilla tan lindo
que al de todas las demás
como sol ha oscurecido.
  Pensó la Cava estar sola,
pero la ventura quiso
que entre unas espesas yedras
la miraba el rey Rodrigo.
  Puso la ocasión el fuego
en el corazón altivo,
y amor, batiendo sus alas,
abrasóle de improviso.
  De la pérdida de España
fue aquí funesto principio
una mujer sin ventura
y un hombre de amor rendido.
  Florinda perdió su flor,
el rey padeció el castigo;
ella dice que hubo fuerza,
él que gusto consentido.
  Si dicen quién de los dos
la mayor culpa ha tenido,
digan los hombres: la Cava
y las mujeres: Rodrigo.

jueves, 14 de enero de 2016

LA VENDIMIA

   Terminada la recogida del cereal comenzaban las fiestas patronales entonces todo era celebración y música.

    Las casas  blanqueadas se llenaban de dulces olores provenientes de las cocinas donde se horneaban toda clase de bollos y tortas. 

     El bullicio de chicos y grandes por  las calles del pueblo solo acallado con las canciones de la banda que sonaban al término de la misa mayor hasta esta el mediodía y volvían a la hora de la verbena.

    Con el otoño llegó el tiempo de la vendimia y también el regreso a la escuela. En la lagareta hacía fresco pero a media tarde se encendía el fuego  para la merienda.

    Las abejas se arremolinaban en torno a los cestos llenos de uvas; no les tenían miedo, pues casi nunca les picaban, y cuando sucedía estaban los remedios de las abuelas.  Apenas sentían el dolor si el remedio se hacía a tiempo.                                   

      Terminada la vendimia se pisaban las uvas en el lagar y se recogía el precioso líquido que más tarde se convertiría en vino. Las enormes cubas estaban en la bodega,  para  entrar en ella tenías que bajar unas escaleras hechas en la tierra muy desgastadas por el uso y el paso del tiempo.

   En  casa se llenaba el porrón a la hora de comer a los niños mayores le ponían uno pequeño con un  poco de vino y  gaseosa que se compraba en sobres y se diluía con agua.

    Juana Mª una tarde después de merendar vió que en el porrón de sus padres todavía quedaba vino de la comida, ni corta ni perezosa  se lo bebió, el resto del día la notaron que estaba un poco tontorrona, no sabían a que achacar su comportamiento, sin darle más importancia siguieron terminando las labores del día.

    Con la caída de la noche todos se recogían en la casa, la madre aviva el fuego de la cocina para calentar la casa  y hacer la cena, mientras, el padre corta  las rebanadas de la hogaza. Al coger el porrón  vio que estaba vacío y sonrió al darse cuenta de donde provenía la pesadez que tuvo toda la tarde Juana Mª.

       
                          ©   
 
    

REFRÁN


Guarda pan para mayo y hierba para tu caballo.

 

miércoles, 13 de enero de 2016

LA DIVERSIÓN DEL VERANO


     Había llegado el calor del verano pronto se acabaría las clases en la escuela.
     La mies iba tomando su color rubio dentro de poco comenzaría la siega mientras tanto los labradores se afanaban en hacer ataderos, con los que luego harían las gavillas para llevarlas a la era.
    Las extienden formando círculos lo suficientemente gruesos para que el trillo deshaga las espigas. En esa época disfrutaban mucho los niños lo que para ellos era un juego sin darse cuenta aprendían a trabajar.
   Al trillo se le uncían una o dos mulas para que giraran constantemente sobre él sentado en una banqueta donde se dirigía a los animales.
   A la hora de merendar las mujeres la sacaban de un capazo grande. Solía componerse de una ensalada con pimientos, tomates y pepinos, algo de  jamón, chorizo, lomo  y costillas que sacaban de las ollas, un buen trozo de hogaza y el vino fresco de la bota.
  De vez en cuando se revolvía la mies con las horcas para que todo el grano se desprendiera de las espigas. Luego se hacía un montón antes de  ventearla esto sí que era molesto ¡cómo picaba el polvo!...., aún se arrasca cuando lo recuerda.
  Juana Mª junto con los demás niños iban al arroyo para refrescarse de paso que se quitaban el picor del polvo jugueteaban, no necesitaban mucho para reírse y ser felices. Abundaban los cangrejos que cogían con habilidad, todo se aprovechaba para comer y ellos eran un manjar exquisito.
    Los utilizaban para gastar bromas a los más pequeños que se asustaban por los pellizcos de las pinzas.
  Ella no iba a ser diferente, cogió uno, metiéndoselo a su prima pequeña en el bolsillo del vestido, luego la incitaba para que la niña metiese la mano, era insistente, una y otra vez hasta que la niña lo hacía. Cuando lloraba sacando la mano con el cangrejo colgando  todas las risas estallaron.


   ©   
    
    
 

REFRÁN


Boda y mortaja, del cielo baja.

 

REFRÁN


Alcaldes y zapatos nuevos, pasados los primeros días aprietan menos.

DICHO

Es bueno tener amigos hasta en el infierno.

LA MISA DE AMOR


  Mañanita De San Juan,

Mañanita de primor,

Cuando damas y galanes

Van a oir misa mayor.

Allá va la mi señora,

Entre todas la mejor;

Viste saya sobre saya,

Mantelín de tornasol,

Camisa de oro y de perlas

Bordada en el cabezón.

En la su boca muy linda

Lleva un poco de dulzor;

En la su cara tan blanca,

Un poquito de arrebol,

Y en sus ojuelos garzos

Lleva un poco de alcohol;

Así entraba por la iglesia

Relumbrando como el sol.

Las damas mueren de envidia,

Y los galanes de amor,

El que cantaba en el coro,

En el credo se perdió;

El abad que dice misa,

Ha trocado la lición;

Monacillos que le ayudan,

No aciertan responder, nom,

por decir amén, amén,

Decían amor, amor.

martes, 12 de enero de 2016

CITA

No ha de ser dichoso el joven, sino el viejo que ha vivido una hermosa vida.
   Epicuro de Samos (341 AC. 270AC) Filósofo.

REFRÁN

Cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque, ten paciencia.

REFRÁN

Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.

ENTRE AGUA Y CARACOLES

     El padre tenía una barca en la que cruzaba el ancho y  caudaloso río a la gente del pueblo que necesitaba coger el tren para viajar a la ciudad. Ella siempre  lo acompañaba, le gustaba montar en la barca y ver los dibujos del agua al remar.

     Era muy vieja a veces tenía tablas astilladas por donde entraba el agua Juana Mª  la  achicaba con una lata vacía de conservas.

    No le daba miedo tener el agua en el borde de la  barca aunque no supiera nadar.  Se agachaba y levantaba con mucha rapidez para sacarla y  conseguía mantener el equilibrio aunque ésta estuviera completa de pasajeros.

   A veces se quedaban esperando el regreso de otros viajeros mientras llegaban su padre le enseñaba a buscar bonetillos entre la arena de la ribera. La madre los lavaba para quitarles la arenilla, y los guisaba solos o acompañando alguna carne.

    Según fuera la temporada del año buscaban los frutos que el campo proporcionaba. Era el mes de abril, tras unos días de lluvia, el sol hizo su aparición, y los caracoles también.

    Todos los vecinos salían a buscarlos por los alrededores del pueblo, que estaban llenos de hierba era donde ellos se escondían.

    Juana Mª se calzó sus botas de agua para acompañar a su padre a coger caracoles que después lavaría la abuela y los guisaría al día siguiente. Se relamía solo de pensarlo.

     Buscaron y rebuscaron entre la hierba mojada pese a los impermeables y las botas de goma se ponían  de agua….

     Con  el talego casi lleno de caracoles se fueron a casa antes de  anochecer.

    Por la mañana la abuela los lavó con sal gorda dándolos muchas vueltas y los aclaraba con agua muchas, muchas veces, hasta que no salía mucosidad y luego los guisaba.

    A Juana Mª no le gustaban picantes y  le apartó una cazuelita de barro antes de poner la guindilla. Cuando salió de la escuela  fue  a casa de los abuelos, entró en la cocina vio la cazuelita y cogiendo un alfiler se puso a comerlos sin esperar a los demás.

     Enseguida los terminó, cómo era muy glotona siguió comiendo de la cazuela de los mayores aunque picaran. Comió y comió hasta que la abuela la sorprendió. A partir de ese día jamás le guisó los caracoles en su cazuelita.


            ©   
 

lunes, 11 de enero de 2016

REFRÁN

Con ayuda de un vecino, mató mi padre un cochino.

REFRÁN


El hombre mezquino, en cada barrio es vecino.

 

LOS GATITOS


     La normalidad se instauró de nuevo en el pueblo las cocinas comenzaban su trajín y las chimeneas con su mensaje grisáceo anunciaban la hora de cenar.            

    A los padres les esperaban una gran cantidad de preocupaciones por las travesuras de la inquieta Juana Mª. Una noche  al regresar del campo su padre encontró una gata que había parido cuatro preciosos                                                                                                                                                                                                                                                             gatitos  que estaba amamantando.
     Cogió uno para su hija según se alejaba volvió la cabeza y vio cómo la gata maullaba sintió pena por ella volvió sobre sus pasos colocándole otra vez  el cachorro.
     Cuando se dispusieron a cenar el padre le contó como había encontrado por casualidad unos gatitos muy bonitos de varios colores.                                                                                                                                                    Entonces empezó a hacer pucheros para que  fuera a por el gatito y se lo trajera.
   Por la mañana se despertó más temprano que de costumbre llamó a su padre pero  no estaba, se había ido a trabajar pero vendría almorzar y entonces los vería, e incluso podría elegir el que más le gustara.
    En la hora del recreo pensó que su padre ya habría venido por su almuerzo, pero ¡qué desilusión! esa mañana se lo había llevado.
    Su mamá la hizo comprender que cuando viniera a comer  tendría tiempo de sobra para verlos. Mientras ella le preparaba el desayuno  un gran tazón de leche con Cola-Cao acompañado con una rebanada de pan.
   La tarea de peinar era un poco laboriosa  desenredar el pelo Juana Mª  era escuchar protestas por los tirones y se  enzarzaban en la eterna discusión de todos los días.
   Haciendo las  largas trenzas que luego le adornaban con dos bonitos lazos. Se iba a la escuela tan contenta pues tenía mucha curiosidad por aprender cosas nuevas.
     Llegó la hora de comer y fue corriendo a casa, deseaba ver cuánto antes a los gatitos. Su padre la esperaba junto a la bardera de sarmientos (gavillas de sarmientos formando un alto rectángulo) que había cruzando el ancho camino con aspiraciones a carretera,  había  solo carros, bicicletas y no muchas.
  Cuando su padre fue a enseñarle los cachorritos la gata se los llevó a todos a otro lugar para protegerlos, dejando uno precisamente el que cogió su papá la noche anterior.
   Los animales tienen muy buen olfato y ese gatito ya tenía el olor de los humanos por eso le rechazó. Ahora sí que se lo llevaban, lo cuidarían hasta que fuera lo suficientemente grande e independiente para cazar ratones. Ya le dijeron que sería su responsabilidad tendría que cuidarlo, darle de comer y que no le pasara nada.
     Puso en un cestito de mimbre unos trapos que encontró por casa  colocó al gatito y lo colocó junto a su cama.
   Al día siguiente cuando cenaba un plato de sopas de leche cogió al cachorrito  y lo puso a comer de su plato. El padre dio un manotazo en la mesa y gritó: Eso no se hace. Juana Mª rompió a llorar, tanto, que no cenó, cogió su gatito lo abrazó y llorando se durmió.
 
            ©   
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         
     








                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         
 
 

 

domingo, 10 de enero de 2016

CiITA

Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.

     Alberto Moravia.

PREPOTENCIA Y SOBERBIA


      A raiz de unas frases de Dadelhos nos pusimos a comentar si hay diferencia entre prepotencia y soberbia, la línea es tan difusa que apenas se diferencia casi siempre lo uno va acompañado de lo otro.
Si   en la infancia, adolescencia y juventud nos consintieron todo por capricho, bien por sobre protección o celos fraternales, todo se daba por bien empleado para que no nos enfadáramos.
   Eso nos llevó a ser unos “pequeños monstruitos tiránicos” con los que nos rodean si  las cosas no son como queremos y procuramos que la culpa sea siempre del otro. Nuestro ego exacerbado no nos permite tratar de igual a igual, si vemos el menor atisbo de rivalidad alejamos a la persona objeto de ello.
    Nos escondemos detrás de falsas alabanzas y  desconocidos  que no hacen otra cosa que ampliar más si cabe nuestro ego y alejándonos de la realidad.

     Solo nos llevaremos amistosamente con la familia que nos aguanta (y no toda) o con las personas que dependan, se sientan o sean inferiores a nosotros.
    Porque los demás intentarán alejarse sin provocar conflictos y las que nosotros creemos que los provocan, en realidad es una cuestión  de poner sobre la mesa una necesidad puntual fruto del cariño y de la amistad.
      Sin embargo lo verá como una afrenta y lo aprovechará como excusa ante los demás para resaltar su victimismo y que le refuercen su postura.

   De esa forma alejamos a la persona que creemos que nos puede ensombrecer por muchas veces que nos digan que nuestra apreciación no es cierta. Así que comenzamos a borrar todo indicio que nos la recuerde, pero la huella que nos dejan no se quita y a la vez nos hacemos daño inconscientemente.
¿Nos compensa elevar nuestra soberbia a costa de perder buenos amigos por el camino?

   Si no sabemos cuidarlos nunca se acercará nadie y la hipocresía (educación) será lo que hallaremos en nuestro camino. Para tomar un café cualquiera nos vale, y en los malos tiempos ¿quién nos apoyará?

Así que prepotencia, soberbia, egoísmo y el ego exacerbado, solo se combate con un poco de humildad.
Eliminé por unos días este micro del blog por que me dijeron que era cruel. Una vez releído detenidamente he llegado a la conclusión: que no es tal, solo es una reflexión formada de la experiencia. Y como buena refranera, el que se pica ajos come.

DICHO


La probabilidad de hacer mal se encuentra cien veces al día; la de hacer bien una vez al año.

REFRÁN


Más vale lápiz corto que memoria larga.

EL PÁJARO LIBRE

Canta pájaro lejano...
(¿En qué jardín, en qué campo?)

Yo, mientras ¿no me levante?
En la penumbra del cuarto
brilla el piano cerrado,
sueñan los pálidos cuadros,,,

Por mí, pájaro lejano.

Sobre el río habrá un ocaso
de espejos de mil encantos,
saltará un alegre barco
enre la luz de los álamos...

Canta pájaro lejano

En el huerto los naranjos
se dilatarán de pájaros,
el azul irá cantando
en el agua del regato...

Por mí, pájaro lejano.

Yo no me decido. Vago
por la penumbra del cuarto.
Zumba el piano cerrado,
viven los pálidos cuadros...

Por mí, pájaro lejano...
(¿En qué rosal, en qué árbol?)

J.R. Jiménez

REFRÁN

Más vale color en la cara, que dolor en el corazón.

sábado, 9 de enero de 2016

REFRÁN

 
Invierno solaero, verano barrendero.

REFRÁN

A quién Dios se la de, San Pedro se la bendiga.

LA FIESTA


DICHO

Estoy tan acostumbrada a perder, que el ganar me jode.

EVOCACIÓN


Era primavera  Juana Mª celebraba su cumpleaños, pero entonces no había tartas ni velas para soplar, tampoco regalos al uso, si te hacía falta algo de ropa o zapatillas se aprovechaba esos momentos para hacerlo, se jugaba en la calle apenas sin juguetes, ni falta que les hacía, se entretenían con los ju aprendido de sus mayores.

    Vivía en San Andrés un pueblo de la meseta castellana, lo bañaba un hermoso río y un minúsculo afluente con un molino que ayudaba a moler el cereal de sus campesinos, con la harina se alimentaban ellos y con el salvado  a todos los animales.

       En esta estación todas las plantas florecen los balcones estaban llenos de tiestos al igual que en la solana, las casas cómo las calles, tenían un olor especial.

    Su padre además de trabajar en el campo le gustaba cazar, con lo que obtenía de la caza ayudaba al sostenimiento familiar, su madre además de las faenas de la casa que eran muy duras, pues carecían de los electrodomésticos que ahora conocemos. No había luz eléctrica ni agua corriente en las casas. La colada se hacía en los caudalosos arroyos que por allí transcurrían, tenían que, llevar a cuestas la losa de madera con el jabón y el balde con la ropa, a la ida apenas pesaba pero a la vuelta el esfuerzo era enorme. También contribuía en las labores del campo junto a su marido. 

    Juana Mª era una niña inquieta y vivaracha,  sonriente siempre dispuesta a ayudar a todas las personas que se lo solicitaran, sobre todo los más ancianos del pueblo. Eso no era óbice para que también hiciera las trastadas cómo cualquier niño del lugar.

    Una tarde,  ya a las puertas del verano, después de comer se echaban la siesta, el pueblo permanecía dormido durante dos horas. Ella no se acostaba, le gustaba imaginar constantemente mundos diferentes para ello se ayudaba del único libro de teatro que tenía, que leía una y otra vez.

    Casi  se lo sabía de memoria de la cantidad de lecturas que le hacía cada vez que en las tardes veraniegas todos se acostaban y la casa quedaba en silencio.  

    Entró despacito sin hacer ruido en casa de los abuelos, se metió en su cama, le gustaba tanto las guirnaldas pintadas en la cabecera y en los pies, ¡era tan alta!, ancha y estaba tan fresquita… que antes de comenzar a leer su librito se durmió.

    Mediada la tarde Juana Mª no aparecía por ningún sitio sus padres la buscaban en las casas de los familiares sin éxito. Los abuelos preocupados preguntaban a cualquiera, pero con el mismo resultado.

     Se reunieron todos para dividirse en grupos, y así repartir las zonas de búsqueda. Miraron en los pozos de los huertos cercanos, en las regaderas, acequias, arroyos e incluso se acercaron a la ribera del río. Ningún lugar quedó sin registrar. En casa de los abuelos repasaron los recorridos y lo infructuoso de la búsqueda.

  Las voces despertaron a Juana Mª  que abriendo la puerta del dormitorio preguntó: ¿Qué pasa? Entonces quedaron sorprendidos ante su aparición, los padres  y los abuelos la abrazaron y las lágrimas fluyeron de los ojos de su madre. Aturdida no comprendía el porqué de tantos aspavientos.

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viernes, 8 de enero de 2016

REFRÁN

Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.

CITA


Nada nos hace envejece con más rapidez, que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.

                            Georg Christoph  Lichtenberg (1742.1799) Pensador y científico alemán.

REFRÁN


Si tu vecino te alaba y felicita, en algo te necesita.

EL INFANTE ARNALDOS (Romance)


   ¡Quién hubiera tal ventura

Sobre las aguas del mar

Como hubo el infante Arnaldos

La mañana de San Juan!

Andando a buscar caza

Para su falcón cebar,

Vio venir una galera

Que a tierra quiere llegar;

Las velas trae de sedas,

La ejarcia de oro torzal,

Áncoras tiene de plata,

Tablas de fino coral.

Marinero que la guía,

Diciendo viene un cantar,

Que la mar ponía en calma,

Los vientos hace amainar;

Los peces que andan al hondo,

Arriba los hace andar;

Las aves que van volando,

Al mástil vienen posar,

   Allí habló el infante Arnaldos,

Bien oiréis lo que dirá:

—Por tu vida, el, marinero

Disgasme ora ese cantar.

   Respondióle el marinero,

—Yo no digo mi canción

Sino a quién conmigo va.

jueves, 7 de enero de 2016

REFRÁN


Más vale ser un hombre pobre, que un pobre hombre.

ZAMORA


LLUVIA ARMONIOSA


                Rebelde, inquieto, revoltoso y, además, un poco “trasto”. José era delgaducho, tenía unos  ojos azules tan transparentes que parecían dos bolas de cristal. Se creía el líder  del grupo porque le acompañaban en sus fechorías, pero ¡qué ingenuidad!  Los castigos en su mayor parte recaían sobre él.

               Las clases para el niño eran un auténtico tormento, se distraía con el vuelo de una mosca. Sin embargo en cálculo mental destacaba sobre los demás,  un verdadero fenómeno lo hacía con una rapidez inusitada.

                Como casi siempre, se hallaba mirando por la ventana sin atender a la clase de historia la cadencia de las gotas de lluvia golpeando en los cristales era música para él. El aguacero iba cobrando cada vez más intensidad, estaba siendo un invierno muy lluvioso.

            De pronto vio pasar por la calle un perro empapado tiritando de frío. José  no pudo reprimir sus impulsos y salió de la clase haciendo caso omiso a los requerimientos  que le hacia el profesor. Tenía que recoger al animal y protegerlo. Lo metió en la clase de música, que a esas horas se hallaba vacía lo puso junto a la estufa secándolo con los papeles que encontró por allí.

                Una vez cumplido su objetivo volvió a clase  empapado ahora el que tenía frío y tiritaba era él. Entró poniendo cara de no haber roto un plato pero el profesor se le acercó enfadado le recriminó su desobediente acción. José intentaba justificarse por todos los medios, pero eso no hacia más que enfurecerlo. Le impuso un castigo que le resultaría molesto y tedioso: tendría que pasar la tarde en el mismo lugar que había colocado al perro. Con el ruido de los instrumentos al dar comienzo las clases de música seguro que terminaría aturdido.

            Al principio le  molestaba el “ruido”  pero a medida que la lección avanzaba sus dedos apoyados en la repisa de la ventana comenzaron a llevar el ritmo.  A mitad de la clase todos los instrumentos comenzaron a sonar al ritmo de la batuta del director. Ante su asombro descubrió que ese “ruido” comenzaba a gustarle escuchó con atención la melodía que despertó su sensibilidad.

           Se interesó vivamente por la pieza cuando supo su nombre despertó aún más su curiosidad. Se trataba de “La Primavera” una de las partes de la obra “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi. Sus  expresivos ojos claros estaban hablando más rápido que su boca se encontraba extasiado por su memorable descubrimiento.

            Pidió permiso para asistir a la clase ante la respuesta afirmativa del profesor un pequeño grito salió de su garganta acompañado de un salto.

            Entonces comenzaron sus primeras clases de solfeo y sus paseos por los diferentes instrumentos. Todos le maravillaban pero tenía que averiguar para cual se sentía más cualificado. Con ayuda del profesor estuvo una semana dedicado a los de viento, jamás se le hubiese ocurrido explorarlos. Sólo pensó en el piano, los demás le gustaban pero no le llamaban la atención de una manera especial. Hasta que el director puso en sus manos la enorme tuba que apenas le dejaba sobresalir por su tamaño. Al finalizar el curso  el instrumento y él eran uno.

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                                                         Tomada de la red.
                                                            

miércoles, 6 de enero de 2016

DE FONTE-FRIDA Y CON AMOR

  Fonte-Frida, Fonte-Frida,
Fonte-Frida y con amor,
do todas las avecicas
van tomar consolación,
si no es la Tortolica,
que está viuda y con dolor.
Por allí fuera a pasar
el traidor de Ruiseñor;
las palabras que le dice
llenas son de traición:
-Si tu quisieses, señora,
yo sería tu servidor.
-Vete de ahí, enemigo,
malo, falso, engañador,
que ni poso en ramo verde
ni en prado que tenga flor;
que si el agua hallo clara,
turbia la bebía yo;
que no quiero haber marido
porque hijos no haya, no;
no quiero placer con ellos,
ni menos consolación.
¡Déjame, triste enemigo,
malo, falso, ruin , traidor,
que no quiero ser tu amiga
ni casar contigo, no!

REFRÁN


Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
                      (seguro que lo dijo un hombre, jajaja)

REFRÁN

Más vale mala suerte y buena muerte, que buena suerte y mala muerte.

REFRÁN

Amigos reconciliados, enemigos redoblados.

HISTORIA DE SORIA

      Soria es una pequeña ciudad castellana, recoleta, fría y verde, surcada por el río Duero del cual toma su nombre. Cuando Alfonso VII reconstruye la ciudad se descubre una gran piedra que tenía grabado un signo que recordaba una S; la cual se añadió al escudo de Oria dando lugar al nombre actual.
   También se dice que durante la dominación musulmana la llamaban So (mirador) y Oia (corriente
de agua), deducen que sería el  mirador sobre el río. Sea cual sea el origen los dos son muy hermosos.
  Conocida desde tiempos romanos por su lucha feroz contra el invasor que ante el cerco permanente llevado por ellos, prefirieron morir antes que rendirse. Las ruinas de aquella ciudad arévaca es Numancia.
   Durante el siglo I fue zona fronteriza entre los reinos cristianos y musulmanes por su enclave estratégico. Lo continuó con las guerras de Castilla y León contra los reinos de Navarra y Aragón.
   Su mayor esplendor lo tuvo en la Edad Media cuando el comercio de los judíos con los rebaños y su lana, negocio regulado por la Mesta que garantizaba la propiedad a los ganaderos.
    Durante la invasión francesa la saquearon y todo quedó en llamas. En la segunda mitad del siglo XIX se recuperó la población.
   Soria tiene títulos y lemas, el más actual es "Soria, ciudad de los Poetas".
   Por sus calles han paseado e inspirado Antonio Machado, Gerardo Diego, Gustavo Adolfo Bécquer y otros anteriores como Luis de Góngora. Todos y cada uno han cantado al río Duero y sus paisajes.
  Les invito a recorrer sus innumerables atractivos turísticos tanto culturales como naturales que son de una belleza infinita.                                                                
                                                                                                             Tomada de la red

martes, 5 de enero de 2016

CITA


 Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.

                         Arthur Schopenhauer.

DEL ENAMORADO Y LA MUERTE

 Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,
muy más que la nieve fría.
-¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado ,  mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
-No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
-¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
-Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
  Muy deprisa se calzaba,
más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
-¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta, niña!
-¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.
-Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida:
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.
-Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare,
mis trenzas añadiría.
  La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
-Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.

R, Menéndez Pidal (Flor nueva de romances viejos)