viernes, 29 de abril de 2016

SEGOVIA, HISTÓRICA Y FANTÁSTICA


   Todos conocemos la entidad histórica de la ciudad segoviana pero os cuento que sus raíces fueron arévacas y celtiberias. Fue capital y residencia de los Trastámara, allí se proclamó reina de Castilla a Isabel La Católica. Aquí también como en Toledo convivieron cristianos, judíos y musulmanes.

   Su mayor esplendor lo tuvo en la época medieval  quedando edificios, iglesias de estilo barroco, pero lo que prevalece son las obras de ingeniería que dejaron los romanos destaca su acueducto que se conserva y sigue cumpliendo su función.

   Su alcázar destaca por su tejados de pizarra que en origen no eran así los mandó cambiar el rey  Felipe II.

   Cuenta una leyenda que estando el hijo del rey asomado a la ventana en brazos de su aya se cayó al vacío y después ella se  arrojó. Sin embargo otra nos dice que estaba el príncipe jugando a la pelota  en un patio se cayó al ir detrás de ella.

   En el Siglo XIII en la frontera entre Francia y el Sacro Imperio Germánico apareció un Cristo Yacente los soldados de ambos países  no se ponían de acuerdo sobre quién debía quedarse con la imagen; entonces llegaron a un acuerdo lo subirían a una mula y donde esta se parase allí se quedaría. La mula comenzó andar y los soldados la seguían, hasta que llegó a la puerta de la iglesia  románica de S. Justo y la mula se desplomó.  Se venera en esa iglesia y es conocido como el Cristo de los gascones. 

   En la rebelión de las Comunidades se disparaban desde la antigua catedral al alcázar y viceversa, al finalizar las piedras de la catedral se utilizaron para construir la torre que sirve de cárcel en ella estuvo prisionero don Álvaro de Luna, deja de serlo con Carlos III pasando a ser Academia de Artillería. Su patrona es Santa Bárbara con el mando de Capitán General.

   En la rebelión de las Comunidades se disparaban desde la antigua catedral al alcázar y viceversa, al finalizar las piedras de la catedral se utilizaron para construir la torre que sirve de cárcel.

   Un breve relato para que se interesen por su historia, si pueden la visiten y  disfruten de sus suculentos platos.

                                                    Bajada de la red.

                                                                                                                        

 

 

REFRÁN


Cada uno en su casa y Dios en la de todos.

jueves, 28 de abril de 2016

EL SUEÑO DE POLIFILO

     Es uno de los libros más curiosos y enigmáticos ocultan una rara hermosura, un anhelo de perfección, sabiduría y belleza bajo la influencia del amor desde el siglo XVI se ha visto con misterio y esoterismo.

Contiene una amalgama de conocimientos arqueológicos, arquitectónicos, litúrgicos, gemológicos y culinarios; que hasta hoy está envuelto en misterios.

A partir del siglo XVI aparece citado en la obra de Francois Rabelais, en pintura El enigma del cuadro, También Cervantes, Alejandro Dumas, Julio Verne algunos de ellos pertenecieron a la Sociedad de la Niebla.

 Este libro inspiró a pintores como Delacroix o Poussin. Basta con pasear por el Claustro de la Universidad de Salamanca, para ver en sus paredes grabados de este libro. Es más, hay zonas de los jardines de Aranjuez y de Versalles, que están sacados de las ilustraciones del “Sueño”.

Quizás éste sea un manual en clave donde se expresa una doctrina que se quería salvaguardar de las persecuciones. Una doctrina basada en  las corrientes neopaganas que practicaban en la
Academia de los Príncipes y en las sociedades secretas de la época. Quizás ese amor a Polia sea el simbolismo de un amor a esos conocimientos heréticos y secretos. En los útimos tiempos se ha creado en Valencia unos jardines basados en el libro El sueño de Polifilo cuyo autor es Francesco Colonna.



miércoles, 27 de abril de 2016

martes, 26 de abril de 2016

UNA PINTORA EN LA CORTE

      Como curiosidad os diré que el Museo del Prado sólo tiene expuestas tres pinturas realizadas por mujeres y en los tres casos son de la misma autora Sofonisba Anguissola.
   Es una triste evidencia y las dificultades que sufrieron las mujeres en aquel tiempo. En el renacimiento el aprendizaje exigía que los alumnos se trasladasen a vivir a casa de su maestro y en el caso de las mujeres resultaba poco apropiado.
   Las que se adentraban en el mundo de la pintura tenían prohibido estudiar anatomía y pintar desnudos, por lo que siempre estaban en desventaja con los hombres.Sin embargo Sofonisba destacó  en la pintura gracias a la ayuda de  su padre que pertenecía a la nobleza genovesa siendo amante del arte y la humanística quiso que sus hijos recibieran  la misma formación.
   Ella  acompañada de su hermana Elena las envió a estudiar con el maestro Bernardino Campi y cuando éste se trasladó de ciudad continuó sus estudios con el maestro Bernardino Gatti conocido como “el Sojaro”.
    A los veinte años destacaba sobre todo en los retratos y en 1554 se fue a Roma a continuar sus estudios allí conoció a Miguel Ángel Buonarrotti.
      Gracias a los contactos de su padre conoció a Miguel Ángel que la orientó, aconsejó y le enseñó durante dos años.
   En 1558 Sofonissba se trasladó a Milán donde el Duque de Alba le encargó un retrato, quedó tan satisfecho que la recomendó a Felipe  así fue como con veintisiete años era invitada por Isabel de Valois como dama de compañía y pintora de la corte.
   Desde ese momento realizó numerosos retratos de la familia real estuvo en la corte durante veinte años y trabajó en colaboración con Alonso Sánchez Coello cuya obra influyó en su estilo lo que contribuyó a errores en la atribución de varias de sus obras.
   Uno de los retratos más célebres de Felipe II fue atribuido erróneamente a Coello en fechas recientes y también fueron adjudicadas otras de sus obras a Tiziano, Zurbarán e incluso El Greco por su altísima calidad y el hecho que no firmara sus obras realizadas en la corte.
  Tras la muerte de Isabel de Valois contrajo matrimonio con Fabrizio de Moncada, hermano del virrey de Sicilia por lo que se trasladó allí. Cuando enviudó se volvió a casar con un noble genovés.
  Sofonisba murió en Palermo a los noventa y tres años no sin antes ser retratada por Anton Van Dyc y recibir sus consejos.
 
 
 

lunes, 25 de abril de 2016

EL DESEO DE CLARET


    Era media tarde hacía calor extendió su hamaca en la terraza donde siempre tenía los toldos bajados y fue a prepararse un café con hielo todo un ritual para leer poesía, si de vez en cuando  releía a Rosalía sus poesías le hacían sentirse comprendida, siempre tenía en su mesilla su libro favorito” A las orillas del SAR”, ahora el momento de releer algún que otro poema. Pero ella recordaba una pequeña estrofa:

                            Mientras el hielo las cubre
                            Con sus hilos brillantes de plata,
                            Todas las plantas están ateridas
                            Ateridas, como mi alma.

      Solía alternarlo con alguno de León Felipe o de Bécquer su admiración por la poetisa se inició cuando un lejano día se lo mostrara un vendedor en una caseta de la feria del libro. De esa manera llegó a ser su libro de cabecera lo intercalaba entre lectura y lectura para romper el ritmo de un libro a otro.
   A pesar del sufrimiento y las lágrimas de días pasados su esfuerzo obtenía la recompensa se encontraba mejor de ánimo, cómo para participar en las reuniones amistosas de costumbre y retomar los paseos junto al mar.
   Sintió que ya era hora  de levantarse el castigo con el temor a su propia reacción  fue a la cocina preparó una aromática taza de café, para no perder la costumbre,” cualquier día de estos se lo tendría que meter en vena…”
    Su afición por la pintura y la fotografía, de lo primero le constaba su falta de cualidades, pero de lo segundo creía que con una pequeña formación podría colaborar en alguna exposición con el centro de Cultura, hasta ahora hacía fotos de una manera  autodidacta, un buen hobby para sacar el arte que siempre buscaba en su interior era muy exigente quizás demasiado…, no se valoraba. Eso iba a cambiar, necesitaba cambiarlo convertirlo en su reto personal lo conseguiría por que una  fuerza poderosa e  invisible le empujaba a ello.
    Claret  encontró una nueva ilusión por la mañana temprano se calzó las zapatillas y con su pequeña cámara digital salió a la caza de los lugares más recónditos de la ciudad. Comenzó por la parte más antigua buscó las callejuelas con escaleras, le recordaran a Dubrovnik una maravillosa ciudad que había descubierto en un documental de viajes y pensó que en algún momento viajaría hasta allí, restaurada después de la guerra aunque dejaron huellas del desastre, para que nadie  que la visite olvide la tragedia de una guerra en Europa a finales del siglo XX
   Apretó  una vez tras otra y otra…, el botón de la cámara desde todos los ángulos posibles fotografiaba aquello que a sus ojos le parecía atractivo, ermitas e iglesias, plazuelas recoletas, la gente haciendo sus labores cotidianas, niños, jóvenes y sobre todo los ancianos con los surcos en sus caras, que nos hablan de sus esfuerzos y preocupaciones de su constante lucha por la vida.
   Cansada del largo recorrido solo había hecho una mínima parte de la ciudad, tenía para muchos días. Todo era factible de fotografiar luego vendría el duro trabajo de selección así que tendría que planificarlo. Había mucho material para revisar lo haría  por partes, le sería más entretenido y al final haría una última revisión, después las llevaría ante el gran jurado, sus amigas, ellas eran muy críticas eso era lo que más le gustaba de ellas, Mª Ángeles también iba siempre con su cámara a todas sus reuniones, la habían nombrado entre risas  fotógrafa de cabecera por que la encantaba hacerlas fotos en cualquier posición imaginable, nos movía de un lado a otro buscando que si  el encuadre, que si  la luz, los colores pero cómo siempre, todas  terminábamos riendo alborozadas.
   Sonó el teléfono móvil  extrañada por lo tarde de la llamada, se preguntó: ¿quién será?.., ah!... era un mensaje de Amparo, cuanto tiempo sin saber de ella. Fue su compañera en el grupo de excursiones que en otra época solían hacer por España,  ahora volvía a ponerse en contacto con ella.
    Seguro que necesita una compañera para algún viaje pendiente pensó y no se equivocaba, Amparo tenía un viaje contratado a Morella la fecha se acercaba no había  nadie que la acompañara e intentaba tantearla. Ella lo sabía pero le vendría muy bien un viaje para cambiar un poco su rutina contactó con ella y aceptó. El próximo fin de semana era un buen momento para lanzarse en serio con el nuevo reto, Claret  se movía por impulsos, emociones y la fotografía el modo de darles rienda suelta. El escenario se prestaba a ello Morella es impresionante lo ha sido durante siglos, a ella le encantaban todas las ciudades históricas y ésta tenía muchísima Historia.
    Llegó el día Claret se había levantado inquieta cogió su maletín de fin de semana, la cámara, el bolso y fue a encontrarse con Amparo  subieron al autobús pero enseguida se adormecieron, era tan temprano…, sin embargo ella estaba ensimismada por la evocación de antiguos viajes.
     Cuando bajaron del autobús estaban hambrientas se dirigieron en busca de una cafetería para tomar un buen almuerzo, y coger fuerzas para recorrer esa hermosa villa. No sabía  que a lo largo del día se encontraría con sorpresas inesperadas.
   El castillo en la cumbre de la montaña (en pleno Maestrazgo) dominaba la ciudad rodeada de las murallas con sus puertas y torres correspondientes, el acueducto medieval de estilo gótico. Construido durante los siglos XIII y XIV fue reparado a lo largo de los tiempos por las caídas de algunas de sus arcadas. Ella solo había contemplado el acueducto romano de Segovia también tenía conocimiento de otro  que se hallaba en Mérida. Las casas señoriales algunas de estilo gótico. Todo para ella era una continua sorpresa. Su cámara también estaba fatigada de tanto uso, le quedaba muy poca batería tendría que escoger bien los últimos objetivos.
    Antes de entrar a comer en la Casa de los Ram ella se retrasó para hacer una foto, según enfocaba salía un pequeño grupo de personas esperó a  que se alejaran y disparó su cámara.
     Mientras Amparo entraba en el restaurante a degustar algún plato típico de Morella su afición por la gastronomía era importante, y enseguida se reunió con ella. En el momento de tomar el café Amparo le preguntó si le apetecía tomarlo en la barra.
    La conversación fluida y amena les había relajado esto  contribuyó a que el camarero  hablara incesantemente de las leyendas e historias de Morella. Se despidieron todos y el tiempo avanza inexorable; ya no quedaba mucho por ver y recorría las calles de la falda de la montaña buscando rincones maravillosos, especiales; quería conseguir fotos que parecieran cuadros para poder enmarcarlas, era su pintura especial, su creación.
    Atardecía sobre el Maestrazgo los últimos rayos de luz  dibujaban sombras tenebrosas sobre las montañas, desde el interior del autobús el horizonte se antojaba mágico y maravilloso, cómo si de un reino lejano se tratara. Era noche cerrada cansada por el día tan ajetreado Claret se durmió. Cuando despertó el viaje estaba a punto de finalizar. Las compañeras de excursión se despidieron hasta una próxima ocasión cuando ella llegó a casa su cuerpo no le pedía más que una cama cómoda, necesitaba dormir, dormir mucho estaba tan agotada…., mañana tendría tiempo para analizar un día tan completo y variado.
    Se despertó con el sonido del teléfono medio dormida contestó no sabía ni que le decían seguía adormilada, su amiga lo comprendió y colgó, la llamaría más tarde, ella se volvió a la cama no sabía en que hora se encontraba, si era por la mañana o por la tarde daba igual seguía cansada, tumbada en la cama intentó volver a dormir. Al  cabo de un largo rato viendo que no podía conciliar el sueño, en su mente comenzaron agolparse multitud de escenas de la jornada anterior.
    Los monumentos las callejuelas, las montañas, los hermosos paisajes provocaron en ella diversidad de emociones y de sentimientos…, todo había penetrado hasta el fondo de su alma; ¡ay!... Si todo esto se plasmara en una exposición….
     Cuando el timbre del teléfono la sacó de su ensoñación mañana por la tarde se inauguraba una gran exposición y faltaban unas pocas fotografías, pues la persona que en principio colaboraba declinó la invitación.
    Solo acertó a pronunciar ¡Si, Si, SIIII!!

                                                        ©  Todos los drchos,Resevados   

viernes, 22 de abril de 2016

JUAN, EL ZAHORÍ

   Juan vivía en San Andrés y durante la Semana Santa llegaban los frailes a realizar los sagrados oficios, una mañana uno de ellos lo llevó al campo y dándole una rama de olivo en forma de V le dijo que peinara el terreno muy despacio.
   Por algunas zonas la punta se levantaba como si una fuerza invisible la empujara. El fraile le explicó que tenía el don de captar la energía del agua subterránea le habló de los zahories y de la sabiduría ancestral que guardaban.
   Con los años Juan se convirtió en un experto las varas de olivo, los péndulos y las barritas de cobre de convirtieron en sus inseparables compañeros de paseo por el campo.
  Desde entonces se dedicó a señalar innumerables pozos por toda la comarca sobre todo en los años de sequía.
  Juan recorre con dos varas finas de cobre en las manos una finca enorme en el término de San Andrés, anda con paso tranquilo de repente y sin mover las manos las varas se cruzan como si un campo magnético las empujara a unirse.
   Marca con una piedra el lugar  vuelve sobre sus pasos caminando despacio y de nuevo las varas se disparan con estrépito. Se detiene y comprueba que es el mismo lugar que la vez ante anterior, entonces lo señala con varias piedras haciendo un montículo para no equivocarse.
Ha encontrado la corriente de agua ahora solo queda perforar con las máquinas y saber a qué profundidad se halla.
  No lo hace por un interés económico prefiere brindar su ayuda a sus convecinos y aliviar su duro trabajo; todos los habitantes de San Andrés colaboraban en mejorar las condiciones de vida del pueblo.
  Juan enseñaba a sus nietos con mucha paciencia y contándoles parte de aquella historia que a él le motivó a ejercer su don. Los niños le miraban con ojos asombrados y con interés desmedido, que le llevó a buscar un libro de historia antigua sobre Mesopotamia.
  Su búsqueda incansable del agua subterránea y así construir canales que los abastecieran para asentarse y crear la gran ciudad de Persépolis que sería el germen de un gran imperio.
  Antonio fascinado por el relato y que tenía  como su abuelo la capacidad de hallar el agua, procuraba  desarrollarla sin desfallecer mientras los demás se entretenían con juegos. Quizás su futuro estaba diseñado.


  © Todos los drchos, reservados.

 

 
 

jueves, 21 de abril de 2016

REFRÁN


No hay peor sordo que el que no quiere oírEnviar fraseTuitear fraseCompartir frase en FacebookEnviar fraseTuitear fraseCompartir frase en Facebook.Enviar fraseTuitear fraseCompartir frase en FacebookEnviar fraseTuitear fraseCompartir frase en Facebook

AGUAS TURBULENTAS


  Henar cruzaba el largo puente de hierro cuando unas barcas de rescate llamaron su atención, navegaban por el río siempre por el mismo espacio con palos largos.

  Se detuvo a observar y sacar unas fotos, estaba distraída cuando un hombre se aproximó y le contó: Daban las dos en el viejo reloj de pared cuando entraba en su casa como cada día después del trabajo y también  a diario con su costumbre de poner la mesa mientras su mujer daba los últimos toques a la comida.

   Fue la última en enterarse y repetía una y otra vez a todo el que quisiera oírla que al finalizar de poner los cubiertos le dijo “ voy a bajar un momento” y nunca regresó.

   Verás según pasen los días escucharás diversos comentarios sobre lo que lo llevó a arrojarse desde el puente.

Efectivamente pasó la semana y su cuerpo no apareció, las barcas cambiaron el recorrido navegaron bastantes kilómetros hasta que el cadáver flotó en el agua.

  Los rumores se desataron y a cada cual más extraño, quizás el más verosímil sea un desengaño amoroso que alternaba con su matrimonio.

  Sus largas horas en la barra del bar hasta que el alcohol hacía su efecto para tener valor para subir a casa.

  Su mente debía estar abigarrada de turbios pensamientos, llevaba varios meses más introvertido de lo habitual, su carácter cambió y nadie se dio cuenta de la soledad que le embargaba.

   Escogió ese mediodía lluvioso, frío y tan desapacible como su alma y el destino, solo él tenía en su mano cambiarlo y lo hizo, al saltar al río para hacer juntos su camino hacia el mar.
     © Todos los drchos reservados.

martes, 19 de abril de 2016

LEYENDA DE SAN ATILANO


     En mi último viaje a Zamora dí un largo paseo por la ribera del Duero escrutando cada árbol, cada piedra, deseaba oír sus historias y leyendas. Así fue como vi unas enormes piedras que sobresalían del agua en su margen izquierda.

   Entonces un hombre al verme con la cámara disparar una y otra vez me dijo: ¿sabe la leyenda? Ante mi negativa, él solícito comenzó a decir: Siendo Atilano obispo de Zamora cometió graves pecados y arrepentido decidió ir a Roma a confesar.

   Al llegar al puente de piedra arrojó su anillo al río mientras decía “cuando este anillo vuelva a mi dedo y este puente esté lo de arriba para abajo, mis pecados me serán perdonados”.

    A su regreso de Roma llegó muy tarde a una posada y pidió algo de cenar, la posadera respondió que solo tenía unos peces sin limpiar y  un poco de pan.

    Se levantó del banco y siguió a la posadera a la cocina para ayudarla a limpiar los peces; al meter el pulgar en la tripa del primero notó que en el dedo se había introducido algo, al sacarlo vio con asombro que era su anillo en ese instante un gran ruido atronó la ciudad.

   Salieron a comprobar el origen de semejante estruendo y el viejo puente de piedra se había caído. Las campanas de todas las iglesias y conventos de Zamora repicaron al unísono.

     El obispo entonces pensó que Dios le perdonaba y a partir de entonces consagró su vida a cuidar de los más necesitados.

El puente lleva su nombre aunque solo queden unas piedras para recordarlo.

  

REFRÁN


Donde menos se piensa, salta la liebre.

lunes, 18 de abril de 2016

ESPERPENTO DE UN ENTIERRO


    Cómo me lo contaron lo cuento: El septiembre pasado todo fueron carreras por el hospital, se moría ese fue el dictamen del doctor solo le quedaba una oportunidad, operarle a vida o muerte.

   Tras varias horas en el quirófano por fin venía en la cama pasillo adelante hacia una habitación, le seguimos como autómatas mientras entre abría los ojos.

    Rodeado de sus sobrinos todos tomaban decisiones y  su hija no existía para ellos obviamente era una mujer, una mujer con un carácter que ellos no conocían.

   Estaba cansada de escuchar estupideces y les gritó ¡Callaros de una vez! Sorprendidos la miraron como quién ve un fantasma, el silencio duró lo que tardaron en salir de su asombro.

    Los reproches y ataques furibundos que le dedicaban eran de lo más variopinto, la habitación se convirtió en una feria de ganado, ¡Qué vergüenza! Hasta que los echó de ella no pudo hablar con su padre y al fin para decirle que aunque fuera su hija las decisiones las tomaban los hombres.

    —Conmigo que no cuenten, las decisiones que haya que tomar, las tomaremos los médicos y yo— les respondió.

   La conocía muy bien por ello no replicó, había fraguado su carácter y ahora resulta que no le gustaba ¡hasta ahí podíamos llegar!

   Llegó el médico con su noticia desalentadora: en un par de meses quizá tres todo acabaría. Dosificó la información y a los pocos días estaban en casa.

   El sufrimiento poco a poco hacía mella en su cuerpo sus cambios de humor constantes y sin embargo de su boca no salía una queja de dolor  las inyecciones a penas le calmaban, su fuerza de voluntad por levantarse un rato de la cama y tomar unos minutos el sol parecía devolverle la vida que  a chorros se le escapaba.

    Amaneció el día de Santiago  sabía que a penas le quedaba tiempo, por ello le dijo: ponme guapo que me vean bien arreglado. A continuación  pidió que buscara a la gente con la que había compartido su vida.

   Rodeado de todos sintió que le faltaba el aire le incorporaron y expiró. Las mujeres tomaron el mejor traje y le amortajaron mientras su hija acompañada de un primo fue a comprar el ataúd.

   Estaba todo preparado para iniciar su último viaje, la casa con las puertas abiertas la gente entraba y salía sin descanso. Llegó la noche las sillas ocupaban todos los espacios y los hombres sentados  con dos porrones de vino fresco sus voces y sus risas a lo largo de las horas se volvían histriónicas.

     Lloran las campanas anunciando el comienzo de la ceremonia se recogen las sillas y los objetos que pudiesen molestar, seis hombres se disponen a sacar el féretro de la habitación, empujan para un lado para otro chocan con el armario, la mesilla y hasta con la máquina de coser.

     Vocean  siguen sin poder sacarlo en la calle el cura con los monaguillos y la gente esperan para acompañarlo hacia la iglesia, pero el tiempo pasa y los de dentro se impacientan no hallan la forma de sacarlo, siguen los gritos hasta que una lumbrera dice: ¡Por la ventana, abrir la ventana!

    Abierta de par en par al igual que los ojos de los acompañantes al ver como el ataúd asoma por ella, mientras apoyado en el medio cuatro de los hombres corren hacia la calle con aspavientos para liberar el paso van empujando desde dentro y uno a uno saltan por la ventana ya solo faltaba el gato que en esta ocasión se escondió.
 
    © Todos los drchos reservados.
  

PUENTE ROMANO (Zamora)



domingo, 3 de abril de 2016

DUELE EL AMOR


    Una tarde a finales de otoño Aurora se encontraba más melancólica que de costumbre, sucumbió a la tentación conectándose a Internet. Mientras se preparaba un té muy caliente con unas gotas de leche, su eterno compañero de lectura.

    Movió los dedos  preparándoles para el ejercicio a los que los sometería toda la tarde, suspiró profundamente y comenzó su bautismo en las redes sociales. Poco a poco fue perdiéndoles el respeto a medida que avanzaba en Facebook sorprendida con la facilidad de su manejo entró a chatear, aquí  receló sabía que hay  personas lo utilizan como una malsana diversión pero también habría  alguien  que necesitaría comunicarse, la soledad a veces pesa demasiado.

    A la mañana siguiente se arregló, cogió su bolso y  mirándose por última vez en el espejo salió a dar su paseo matinal por la pequeña ciudad marítima, donde pasaba sus primeros años de una incipiente vejez.

     Aurora sentía sobre sus hombros el peso de la edad, más amplia que de la que en realidad tenía, se acercó al paseo marítimo, aspiraba el aire húmedo y salino.

     Buscaba un banco donde sentirse  próxima al mar, atrapada en el infinito por los azules maravillosos del agua y cielo,  la luz cegadora acariciando sus ojos, entonces los cerraba dejando volar su imaginación.

    Le gustaba crear un mundo de fantasía, lleno de romanticismo trasladarse a épocas pretéritas donde sólo la poesía y el murmullo del mar lograban llevarla, estaba tan feliz con sus ensoñaciones que  temía abrir los ojos y destruir su mundo mágico.

      Como si volviera de una regresión hipnótica, abrió sus ojos color avellana y a través de los cristales ahumados de sus gafas, miró el horizonte que  la fascinaba. Hoy pensó hoy sería diferente, no volvería a casa como hacía otros días, hoy iba a ser su día especial, encaminó sus pasos hacia el casco antiguo de la ciudad.

    Callejeando por las empinadas y estrechas calles admiraba su arquitectura de puerto pesquero, sus casitas blancas y azules con floridos tiestos en sus fachadas, recordaban otros tiempos más bulliciosos, cuando los pescadores regresaban con la preciada carga.            

    En una de las callejuelas subiendo las escaleras encontró una taberna que invitaba a entrar y saciar el hambre con un plato marinero. Con un rápido vistazo ojeó el local y se sentó al lado de la ventana  donde el paisaje parecía haber salido de un cuadro de Sorolla.

   En ese momento entró en la taberna un hombre fornido y alto con aspecto marinero, se sentó en la mesa de enfrente por un instante sus miradas se cruzaron,  la imaginación de Aurora echó a volar. 

    Llegó  cansada pero con aires renovados comenzó a chatear un Nick  hablándole de la Toscana, continuó con  Florencia, monumental, pisar su suelo era trasportarse a unos tiempos pretéritos de caballeros e intrigas palaciegas, y de arte,  sobre todo de arte, entonces se le presentó se llamaba Carlos le gustaba viajar como a ella.

     Sin darse cuenta se fue adentrando en el mundo cibernético sus citas vespertinas con él  sus charlas parecían no tener fin las despedidas se alargaban tanto que recordaban a dos adolescentes, cuando comienzan a descubrir el amor  en toda su extensión. ¿Cómo podía suceder, si no se conocían? Aurora no daba crédito a sus sentimientos la estaban zarandeando como una vara de fresno y no podía resistirse, se sentía viva por primera vez en muchísimo tiempo.

     Una profunda tristeza anidaba en su alma, siempre añoró el amor romántico quizás influenciada por la poesía de Bécquer,  la de  Quevedo, era tan actual, pero el amor ¿no es siempre el mismo?.

   Pensó sino estaría enamorada del amor. La Primavera había irrumpido dejando atrás el frío del  invierno algo parecido sentía  en su interior, Carlos estaba consiguiendo poco a poco cimbrear su vida desde lo mas profundo de su ser, tanto, que le parecía estar viviendo en un mundo con su punto de irrealidad ¿eso era amor? ¿Pasión? o una ilusión desmedida, que le provocaba un extraño.

     La luz del atardecer se apagaba a la vez   que sus parrafadas, eran horas y  horas placenteras  las  preguntas cada vez  más íntimas  la descolocaban,  le comunicó que viajaría desde Barcelona a Madrid ella asintió, era un buen lugar cualquier rincón de la ciudad era su casa.

    A medida que se acercaba la fecha del encuentro  se imaginaba a Carlos, muy alto, de ojos verdes y de complexión fuerte, pero también tenaz y cariñoso.

    Sin esperarlo esa tarde se rompió la magia Carlos no se conectó, en un principio ella no le dio mayor importancia, pero lo que parecía una eventualidad se fue convirtiendo en habitual,  se desencantó y un un baño de realidad  inundó su espíritu;  una llamada telefónica de su  amiga evitó  que no se encerrara en casa a llorar a moco tendido.

   Después recuperó los paseos a la playa y sus lecturas nocturnas. Pensó que “no podía ser bueno aquello que tanto la cambiaba.” Las luces del alba la encontraban sumergida en la lectura.

     De pronto Aurora recordó que tenía que responder a un correo ¡OH! Sorpresa, en cuanto lo abrió  Estaba llenito de emoticones  florales y de besos era Carlos (había dado señales de vida)… Pidió tantas disculpas y de todas formas posibles,  estaba tan coladita por él no podía resistir la tentación de no estar a su lado. Estaba tan enamorada que sin pensar en su orgullo, dignidad…Cegada como se hallaba cedió.

   Las confidencias se hicieron  más íntimas. Sus manos acariciándose sin tocarse las miradas penetrantes les erizaban la piel y esos besos que transmitían su deseo. Pero no era suficiente  sus sentimientos empezaban a aumentar poco a poco en intensidad. Querían  sentirse más cerca mientras charlaban escuchaban música,  los sentimientos eran tan fuertes que traspasaban las pantallas de los portátiles, eran tan intensos que se notaba rejuvenecer, lo había convertido en una adicción cada tarde esperaban su dosis, su dosis de ¿qué? De una dulce dosis de fantasía  otoñal.

     Aparecían los temores las dudas ante la relación un tanto extraña que estaba manteniendo le faltaba confianza para lanzarse al abismo.

    Durante el día no dejó de pensar en ello estando en éstas y otras diatribas se conectó a Internet, Carlos no se conectaba su intuición le decía que eso era el principio de muchas tardes sin él...

    A lo largo de los días se fue atemperando no sentía dolor mas bien decepción; llegó a la conclusión que era un inmaduro emocional y un ególatra. Todo era un sueño, no, no lo era la imperante realidad se lo mostraba tozuda una y otra vez, sólo había tenido un poquito de ilusión por unos días, qué andando el tiempo le harían sonreír.

    Dispuesta a zanjar estas idas y venidas se colocó frente al ordenador para mandarle un correo para proponerle  una cita. Quedarían en Madrid, si aceptaba se encontraría allí. Don Guadiana se anticipó al contestarle con otro correo,  pudo en él más la curiosidad por conocer a la persona que tan coladita estaba por él que la incomodidad del viaje.  Aceptó la cita que le propuso  esta vez sí que la sorprendió, se lo dio todo planificado para su encuentro en Madrid y eso la descolocó pese a todo decidió continuar adelante.

     Llegó la hora quedaron para comer  la Puerta del Sol era su  punto de encuentro, Aurora lo adentró por entre las estrechas calles del viejo Madrid buscaba una taberna con reminiscencias pasadas.

    El gran ramo de rosas rojas con que la obsequió, la dejó anonadada, emocionada, tuvo que hacer un esfuerzo para que su voz no se notara temblorosa, y esbozando la mejor de sus sonrisas le agradeció tan buen detalle, Carlos se la devolvió, la comida transcurrió animada, su charla agradable  le hacía bajar la guardia sin ser muy consciente de ello, fueron paseando hacia los jardines de Sabatini, admirando el Palacio Real sentándose frente a él la tomó sus manos las besó y un estremecimiento recorrió su cuerpo, sus ojos verdes se clavaron en los suyos como una espada de fuego.

    De pronto sintió sus carnosos labios en los suyos, un profundo y largo beso que no tenía fin.

    Despertó entre sus brazos, sus varoniles brazos, se acurrucó se hizo más pequeña si cabe, Carlos la abrazó muy fuerte, Aurora no quería tener que separarse de él…. Permanecer juntos abrazados detener el paso del tiempo, era feliz, inmensamente feliz nunca lo había sido tanto.

    Ese día no salieron de la habitación del hotel, entre  sus confidencias y sus  demostraciones amorosas apenas necesitaron de otro alimento; las horas pasaron irremediablemente,  en poco tiempo se encontraría volando hacia Barcelona, y ¿ella? ella qué. Se había enamorado perdidamente de él ¿sería correspondida? Apenas hiló este pensamiento cuando las palabras estaban  brotando de su boca, él la miró sonriente y la atrajo hacia su pecho abrazándola  muy fuerte, besándola con tal pasión que disipó todas las dudas que pudiera quedarle.

   Fueron juntos hasta el aeropuerto de Barajas, su tiempo se extinguía y una furtiva lágrima rodó por el rostro de Aurora, permaneció allí aún cuando el avión de Carlos ya surcaba el cielo madrileño. Obscurecía cuando tomó el Metro hacia  casa. Su cuerpo estaba en el vagón pero su mente no había salido de aquella habitación de hotel.

    Al salir del Metro apresuró el paso  para llegar cuanto antes y tumbarse en la cama a rememorar las hermosas horas pasadas juntos. Se aferraba a ellas con tal fuerza como si fuera el final de su existencia.  Extrañaba el tacto de su piel, su olor, sus besos y para que engañarse todo él desde el momento de su separación.

    La pantalla se iluminó y su rostro también, allí estaba con sus palabras dulces con la mano en la cámara Aurora acercó la suya para  sentirse cerca, lo más cerca posible, que la distancia les permitía.

      Así estuvieron días, semanas que a Aurora le parecieron eternas, tenía una necesidad acuciante de volver a sentirle, de ser una nueva mujer entre sus brazos, Internet era tan frío…Se lo propuso pero esta vez sería ella la que fuera no Madrid sino Barcelona.

     No reaccionó como ella esperaba las excusas e inconvenientes que le ponía eran increíbles, volvieron sus dudas  los temores de otro tiempo, ahora le rompería  en mil pedazos el corazón, ¿cuánto tiempo resistiría?.

    Don Guadiana volvió a las andadas ahora estoy, mañana no, esta situación la desquiciaba que tipo de relación era esa.  Sabía que la situación no podía alargarse era un desgaste que no llevaba a ninguna parte.

   Volvió a recibir un correo de Carlos proponiéndole verse de nuevo en Madrid, su corazón  no quería verle, pero como negarse ante su tenaz insistencia y ¿la tentación de su piel?  No le dio tiempo a nada, ya estaba en Madrid  azorada  fue corriendo hacia él.

    La furia de la pasión nublaba la razón  cómo la primera vez se respiraba la fogosidad de dos cuerpos entregados, desesperados hasta los últimos estertores del placer. De nuevo repetían lo mismo  incluso no pisaron la calle sino para alejarse.

     Esta vez  no le acompañó sumida en sus pensamientos se dirigió a  casa y un sentimiento de culpa se apoderó de ella;  no pudo resistirse encendió el portátil, Carlos estaba allí desde su teléfono seguía engatusándola y ella perseguida…. ¿Hasta cuando?... ¿Hasta cuando?...   Estaba tan perdidamente enamorada de él,  no sabía cómo iba a salir de esa espiral. ¿Que hacer?... ¿Que hacer?....Se repetía machaconamente en su cerebro. Desesperada, se tiró sobre la cama y llorando se durmió.

 Cuando despertó, parecía que hubiera dormido una eternidad,  el tren  la acercaría a  sentir de nuevo el olor a sal y la luz de la pequeña ciudad.

    Decidida a no ser un juguete en sus manos hizo acopio de  sus fuerzas, se puso frente al ordenador y de un plumazo borró los emails, las direcciones, las fotos y las poesías  quitó todo rastro de Don Guadiana mientras lo hacía unas silenciosas lágrimas resbalaban por su cara, le dolía tanto… 

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sábado, 2 de abril de 2016

ZENOBIA, LA REINA DE PALMIRA


Palmira era una provincia romana desde el siglo I d.C. aunque sus orígenes nabateos se remontan hasta el siglo IV a.C. Durante dos siglos aproximadamente, el reino de Palmira permaneció fiel al imperio Romano, por lo que se benefició de su situación estratégica como paso de las principales rutas comerciales entre Roma y Persia.

  Zenobia fue la segunda mujer del príncipe Odenato de Palmira con quién tuvo un hijo y éste ya tenía un hijo de su matrimonio anterior que  luego fueron asesinados.

    En ese momento ella logró deponer al pretendiente y reclamó la corona del reino para su hijo. Gobernó Egipto hasta el año 272, cuando fue derrotada y enviada como rehén a Roma por el emperador Aureliano.

El reinado de Zenobia fue muy corto, del 267 al 272, pero consiguió dar un esplendor como nunca antes se había visto en la ciudad siria. La reina inició una serie de trabajos para fortificar y embellecer la ciudad de la cual hoy día aún se pueden contemplar sus imponentes ruinas. Grandes columnas y colosales estatuas, templos, monumentos y jardines lo completaron.

   Zenobia no se conformó con embellecer su ciudad sino que también emprendió una importante campaña expansiva de su pequeño imperio.  No dudó en aprovechar aquella débil coyuntura del imperio al que sus predecesores sirvieron. Así, en el año 269 las tropas de Palmira consiguieron dominar un vasto territorio comprendido entre Asia Menor y Egipto.

  Sintió siempre una gran admiración por la reina egipcia Cleopatra. No sólo imitó su estilo estético y llegó incluso a usar parte del ajuar perteneciente a Cleopatra..
El año 270 el emperador Aureliano tomaba las riendas del Imperio Romano estabilizó la frontera del Danubio y puso orden en las distintas zonas de conflicto. La última reina de Palmira fue finalmente derrotada en Emesa.    Aunque consiguió huir, ella y su hijo fueron capturados en el río Eufrates cuando intentaban llegar al reino persa en busca de asilo.

El esplendor de Palmira duró escasos cinco años. Mientras la ciudad de Palmira era destruida por orden de Aureliano, su reina era trasladada a Roma prisionera se dice que el emperador quedó tan impresionado por Zenobia que la liberó, otorgándole una villa en Tibur  donde se convirtió en una dama destacada de la alta sociedad, viviendo como una matrona romana más.
 


                                                 Bajada de la red.


REFRÁN


La cabra siempre tira al monte.

viernes, 1 de abril de 2016

ALMAZÁN (Soria)


    Dominada por los árabes durante mucho tiempo con intervalos cristianos, no fue hasta el siglo XII, cuando Alfonso I el Batallador repuebla la ciudad llamándola Plasencia, nombre que no prosperó. Tras su muerte pasa definitivamente a manos castellanas. Sancho III de Castilla funda en ella la orden de Caballería de Calatrava. A principios del siglo XIV, tras algunas luchas por su dominio perteneció a la corona de Aragón y más tarde fue devuelta a la corona de Castilla, donde se firmaron la paz entre  el reino de Castilla y Aragón.
  Almazán fue un marquesado entroncado con el linaje de Hurtado deMendoza. Los Reyes Católicos visitaron varias veces la ciudad.
 En la villa murió Tirso de Molina en el convento de la Merced  se cree que sus restos siguen en el cementerio conventual.
  Durante la guerra de la Indepencia fue incendiada por un general francés por la gran resistencia de sus gentes. A la caída del Régimen Francés  se constituye en municipio dentro de la región de Castilla la Vieja, hoy Comunidad de Castilla y León.
   En su patrimonio destaca la iglesia de San Miguel (románico), la de Sta. María de Calatañazor, San Pedro, la de San Vicente hoy convertida en aula de cultura. La capilla del Cristo y la Ermita de Jesús Nazareno. Los conventos de las Clarisas y de la Merced.
   Sus fiestas patronales y los mercados que por aquel entonces se celebraban en la Plaza Mayor, los paseos por el puente sobre el Duero hasta la Alameda. Son unos bellos parajes para visitarlos al igual que los pueblos de la comarca y su cercanía con la capital de Soria..