jueves, 29 de septiembre de 2016

HOJAS AMARILLAS


Sentada en un banco  con la lluvia de hojas alfombrando el paseo, mirando como  alguna que otra cae sobre mí  fundiéndome con en el paisaje.

Estoy en la misma estación, desnuda como los árboles, sin esperanza de primavera, apurando los días tibios antes de que el frío invierno nos aprese.

Unas gotas resbalan por mi rostro como si quisiera limpiarme el alma y llevarse las tristezas pasadas.

Me quedo esperando que el agua me empape, y llene el vacío de las lágrimas derramadas.

Así mientras camino hacia mi invierno, deseo que mis ojos puedan seguir siendo fuentes con sonidos cristalinos en momentos de alegría, y regueros silenciosos ante la tristeza de la pérdida.

La vitalidad de la primavera desapareció, el verano también, sin embargo el otoño está dentro de mí, con una fuerza inusitada  que transpira por todos los poros de mi piel.

Llena de ilusión por la vida, disfrutando de tantas maravillas naturales y las creadas, junto con el amor en todas sus vertientes. El otoño es mi primavera y mi verano particular, que pintan de colores  mi existencia.
Un viento se levanta que deja despejado el paseo de hojas amarillas, con su soplo aleja los nubarrones dando paso a un celeste iluminado, mientras su bálsamo barre de mi mente los ingratos recuerdos y me llena de una savia nueva.

Y otra vez como el tiempo cambiante de la estación, en este instante luce el sol y sus rayos tibios templan mi espíritu.

 

 

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REFRÁN


Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada llamaba puño.

M.MORRISON


miércoles, 28 de septiembre de 2016

PASTORAL (Poesía)

He venido por la senda,
con un ramito de rosas
del campo.
      Tras la montaña,
nacía la luna roja;
la suave brisa del río
daba frescura a la sombra;
un sapo triste cantaba
en su flauta melodiosa;
sobre la colina había
una estrella melancólica...

He venido por la senda,
con un ramito de rosas.

J.Ramón Jiménez.

FLORA AFRICANA


lunes, 26 de septiembre de 2016

W.TURNER (Biografía)


Joseph Mallord William Turner (Covent Garden, Londres, 23 de abril de 1775 Chelsea, Londres, 19 de diciembre de 1851), pintor inglés especializado en paisajes. Fue considerado una figura controvertida en su tiempo, pero hoy  es visto como el artista que elevó el arte de paisajes a la altura de la pintura de historia. Aunque es renombrado por sus pinturas al óleo, Turner también es uno de los grandes maestros de la pintura paisajista británica en acuarela. Es considerado comúnmente como "el pintor de la luz" y su trabajo es considerado la antesala al impresionismo

Su padre fue barbero y su madre, Mary Marshall, una ama de casa, fue perdiendo su estabilidad mental paulatinamente siendo joven, quizá debido a la muerte de la hermana pequeña de Turner, en 1786. Ella murió en 1804, recluida en un psiquiátrico.

Posiblemente esta situación condujo a que el joven Turner fuera enviado en 1785 con su tío materno a Brentford.  Allí Turner mostró por primera vez su interés por la pintura. Un año después asistió a la escuela en Margate, en Kent, al este de Londres. Por entonces ya había realizado varias obras, que fueron exhibidas en el expositor del comercio de su padre.

Turner entró en la Royal Academy of Art con tan sólo 14 años. Al principio, mostró un entusiasta interés por la arquitectura, pero su actividad pictórica fue estimulada por el arquitecto Thomas Hardwick (junior). Sir Joshua Reynolds, presidente de la Real Academia en aquel tiempo, admitió a Turner abocándolo definitivamente al mundo del arte. En 1790, tras solo un año de estudio, una acuarela suya fue aceptada para la exposición veraniega de la Real Academia de aquel año.[] Su primer óleo, fue exhibido en 1796 durante todo el año.

Es comúnmente conocido como el pintor de la luz, renombrado no sólo por sus óleos sino también como acuarelista, pues se le considera uno de los fundadores de la pintura paisajística inglesa a acuarela.

Uno de sus cuadros más famosos es El temerario remolcado a dique seco, pintado en 1839, depositado en el National Gallery de Londres.

Turner viajó mucho por Europa, iniciando su travesía en Francia y Suiza en 1802, estudiando en el Louvre de París, en el mismo año. También visitó Venecia y Roma. Durante una visita a Lyme Regis, en Dorset, Inglaterra, pintó una escena de tormenta, ahora en el museo de Cincinnati, Ohio. Conforme envejecía, Turner se volvió más excéntrico. Tuvo pocos amigos, excepto su padre, que convivió con él treinta años, asistiéndole eventualmente en su estudio. Su padre murió en 1829, lo cual le produjo una honda impresión, por la que entró en depresión.

Murió en su casa en Cheyne Walk, en Chelsea, Londres, el 19 de diciembre de 1851. Según sus deseos, fue enterrado en la catedral de S. Pablo (St Paul's Cathedral), donde descansa al lado de Sir Joshua Reynolds. Su última exposición en la Real Academia fue en 1850.

El talento de Turner fue reconocido muy pronto, convirtiéndole en un académico a los 23 años. Tal independencia económica le permitió innovar de manera sorprendente para muchos. De acuerdo con la Historia ilustrada del Arte, de David Piper, sus últimas pinturas fueron denominadas fantastic puzzles (rompecabezas fantásticos). No obstante, Turner es reconocido como un genio: el crítico inglés, John Ruskin, describió a Turner como el artista «que más conmovedoramente y acertadamente puede medir el temperamento de la naturaleza».

Turner es un pintor romántico  retrata el asombroso poder de la naturaleza sobre el ser humano. Fuegos, catástrofes, hundimientos, fenómenos naturales son descritos por el pintor.Como otros románticos, considera el paisaje natural como un reflejo de su humor. Turner mostró el poder violento del mar, como en Dawn after the Wreck (1840) o el Barco de Esclavos1840.

Sus primeros trabajos, como Tintern Abbey (1795) o Venecia: S. Giorgio Maggiore (1819), conservan las tradiciones del paisajismo inglés. Sin embargo, en Aníbal atravesando los Alpes (1812), su énfasis en el poder destructor de la naturaleza ya empieza a surgir. Su peculiar estilo de pintura, el cual se caracterizaba por el uso de técnicas exclusivas de la acuarela en la ejecución de sus obras pictóricas al óleo, generaba luminosidad, fluidez y efectos atmosféricos efímeros.

En sus últimos años, empleó cada vez menos óleos, y se centró en la luz pura, en los colores del reflejo. Ejemplos de este estilo tardío son visibles en Lluvia, vapor y velocidad.

Turner, junto con John Constable, fue un estandarte de la pintura inglesa en sus últimos años, y fue popular en Francia también. Los impresionistas estudiaron sus técnicas, para dilucidar el poder de sus lienzos.

Se ha sugerido que los altos niveles de ceniza en la atmósfera durante 1816, que condujeron a unas inusuales puestas de sol durante dicho periodo, pudieron inspirar el trabajo de Turner.

Turner dejó una generosa fortuna que deseó que fuera invertida en ayudar a lo que él llamaba artistas desmoronados. El legado de la colección permaneció en la nación británica, que construyó en la que fuera su casa una galería especial.

 Tras problemas gubernamentales, veintidós años después de su muerte su colección fue enviada a museos fuera de Londres, debido a lo cual empezó a disgregarse en contra de los deseos de Turner. En 1987, la mayor parte de la colección estaba en la Clore Gallery, y en la Tate Gallery.

Existe un prestigioso premio anual, el Premio Turner, creado en su honor en 1984, que se ha vuelto controvertido puesto que promociona un arte no conectado con la técnica de Turner. Una exhibición amplia, "Turner's Britain", ha viajado alrededor del mundo.

 

 

CANVÁS


sábado, 17 de septiembre de 2016

CEREZAS

 
                                                                                                                                                                       

REFRÁN


De bien nacidos es ser agradecidos.

viernes, 16 de septiembre de 2016

EL LAUREL


Dafne es el nombre de una ninfa protagonista de una desgraciada historia de amor con Apolo, huyendo de él.

En la mitología griega Dafne era una dríade (ninfa de los árboles), hija del dios río Ladón de Arcadia.

Dafne fue perseguida por Apolo, a quien Eros había disparado una flecha dorada para que se enamorase de ella, pues estaba celoso porque Apolo había bromeado sobre sus habilidades como arquero, y también afirmaba que el canto de éste le molestaba. Dafne huyó de Apolo porque Eros le había disparado a su vez una flecha con punta de plomo, que provocaba desprecio y desdén. Durante la persecución, Dafne imploró ayuda al dios del río Ladón, quien la transformó en laurel, árbol que desde ese momento se convirtió en sagrado para Apolo.

Una corona de laurel o luréola es una corona formada por hojas de laurel, generalmente entregada como recompensa a poetas, deportistas y guerreros en la antigua Grecia y Roma.

Desde siempre se ha cantado a Dafne y aquí dejo una muestra.

 
                                        Soneto XIII – Garcilaso de la Vega
                                                       A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro oscurecían.

De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!

 

 

lunes, 12 de septiembre de 2016

EL OMBLIGO DEL MUNDO

 
En una isla en medio del océano hace muchos, muchos años vivía un pueblo gobernado por un rey que les guiaba con mano firme y prosperidad. Ellos creían que era hijo de los dioses pues todos gozaban en el vergel de su tierra.

Pero de pronto aquel bello lugar empezó a cambiar la tierra comenzó a temblar y la mar embravecida se  la tragaba sin compasión. El rey abrumado pidió consejo a uno de sus magos; éste le dijo que fuera hacia donde hacia el sol, que allí encontraría una nueva isla es lo  que el mago había visto en sueños.

Entonces el rey mandó a unos cuantos de sus mejores exploradores en un pecio en busca de un nuevo lugar donde llevar a su pueblo. Al poco tiempo éstos regresaron para confirmar la visión del mago.

Subieron todos a las naves guiados por su rey mientras la isla era tragada por el mar.

Llegaron a una isla diferente algo escarpada donde las olas bramaban al llegar a los acantilados.

Se distribuyeron a lo largo de la orilla siempre mirando hacia una vez estuvo su hogar, pasaron los años y domesticaron la tierra.

El rey la llamó la isla del fin del mundo y para que las futuras generaciones no olvidaran su procedencia mandó tallar unas gigantescas estatuas y colocarlas mirando al vergel que un día fue “El ombligo del mundo”, su adorada e inolvidable patria.

 


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miércoles, 7 de septiembre de 2016

QUINTERO, LEÓN Y QUIROGA


Fue un trío de compositores, poetas  que destacaron en el género de la copla,  ellos eran Antonio Quintero, Rafael de León y Manuel Quiroga.Al componer, Quintero escribía los sainetes de los espectáculos que estrenaban y coordinaba la parte teatral con las canciones, en las que también colaboraba con Rafael de León, aunque la responsabilidad de las letras recaía generalmente en Rafael de León y la música era parte exclusiva de Quiroga. Compusieron entre otras, las siguientes canciones, muchas de ellas entre las de mayor recaudación y popularidad en España entre 1940 y 1965:

«Tatuaje» (1941). Rafael de León y Manuel Quiroga (junto Xandro Valerio). «La Lirio» (1944). Rafael de León y Manuel Quiroga (junto a José Antonio Ochaíta). «Francisco Alegre» (1948). Antonio Quintero, Rafael de León y Manuel Quiroga. «Enamorada» (1961). Rafael de León (con Augusto Algueró]). «A tu vera» (1964). Rafael de León (con Juan Solano). «A la lima y al limón» (1940). Rafael de León y Manuel Quiroga.

Las coplas de Quintero, León y Quiroga han sido cantadas por las más importantes voces del género, tanto en su época como en la actualidad: Concha Piquer, Manolo Corrales, Juanita Reina, Miguel de Molina, Antonio Amaya, Lola Flores,  Rocío Jurado, Nati Mistral, Sara Montiel, Marifé de Triana, Isabel Pantoja, Pasión Vega, Martirio, Miguel Poveda, entre otros.

Conocer personalmente a la cupletista Concha Piquer. la más destacada figura de la canción de la época, cuando ésta actuaba en Sevilla en el Teatro Lope de Vega, fue un momento de especial importancia en los inicios de la carrera del poeta Rafael de León. En 1932 Rafael de León comienza su aventura madrileña de la mano del músico, también sevillano, Manuel Quiroga con vistas al lanzamiento a nivel nacional del trío más famoso de la música española de todos los tiempos: "Quintero, León y Quiroga". Sus más de cinco mil canciones registradas dan una idea de la gran productividad que alcanzó esta asociación.

Aquella generación de racionamientos y carencias tuvo a cambio una abundante ración de coplas en la naciente radiodifusión. Quintero, León y Quiroga tenían la clave del éxito, poseían "la marca de fábrica" más conocida de la música en aquel periodo y llegaban al público a través de la radio.

Tras una larga época de éxitos incesantes, se inicia un cierto aperturismo cultural y con él llegan ritmos musicales distintos, especialmente la trepidante música que triunfa en Estados Unidos. Las canciones de Quintero, León y Quiroga ya no sintonizan tan fácilmente con las nuevas generaciones.

 En la década de los sesenta,  empieza un declive que lleva a Rafael de León y sus compañeros artísticos a casi un creciente e injusto olvido. Rafael de León todavía paladea el éxito, en esta su última etapa, escribiendo letras que cantan Nino Bravo, Raphael y Rocío Dúrcal. Incluso consigue que los jóvenes compositores, como Augusto Algueró y Manuel Alejandro musicaran sus textos.Joan Manuel Serrat hacía referencia a los tres compositores  y también los citó el cantautor Joaquín Sabina en sus canciones.
 

 Imágenes bajadas de la red.

jueves, 1 de septiembre de 2016

LA GRAN HETAIRA DE ATENAS


   La casa estaba en su apogeo con los esclavos trabajando a toda prisa ante la inminente llegada de los invitados.

Eran las fiestas en honor de Dionisio y en un cuarto apartado se hallaba mi madre con unas cuantas mujeres ensayando los bailes en su honor, ya había cumplido trece años y le pedí que me dejaran presenciarlos.

Después de consultarlo con las sacerdotisas éstas aceptaron mi presencia, la música. El baile me maravillaba al ver como los contoneos sinuosos cada vez tomaban más velocidad hasta caer desmayadas.

Al finalizar me dirigí a la más anciana –¿Puedo ser bailarina de Dionisio?-

Por unos instantes creí que no me había escuchado y  repetí la pregunta, ella llamó a mi madre y se lo expuso. Al ser hija de una antigua sacerdotisa tendría que aprender filosofía, el baile y lo que significaba dedicarse por entero al dios.

Con las voces de los hombres y la alegría del vino se dio por finalizados los ensayos.

Un amigo  de mi padre trajo a su hija menor para que disfrutara de las fiestas, era unos meses menor que yo más tímida y regordeta.

Nisea venía de Babilonia apenas hablaba griego por ello mis padres le pagaron las clases de Literatura. Cuando recitaba a Homero balbuceaba, los  niños se burlaban a lo que el maestro daba la clase por finalizada.

Con mi ayuda aprendía rápido y ella a cambio me enseñaba algunas palabras en persa. Por las tardes nos íbamos a la playa donde nos bañábamos los niños en una orilla y las niñas en la otra.

Me encantaba bucear buscando la casa de Poseidón, mientras ella solo se mojaba los pies. A medida que veía como me sumergía hasta donde la luz no llegaba, me pidió que la enseñara y así nos sumergiríamos desnudas hasta la frontera de la oscuridad.

Mi madre comenzó a explicarnos como las bailarinas que se consagran a Dionisio y las sacerdotisas solo yacen con el dios, beben vino y hacen toda clase de excesos que él les pida con la condición de no propagarlos.

Entonces Nisea nos relataba como en su país se adoraba a la diosa Cibeles y los bailes los realizaban los hombres, sobre todo jóvenes que llegaban al éxtasis  llegando a cortarse su virilidad en señal de máxima entrega a la diosa y los arrojaban hacia las puertas de las casas que permanecían abiertas durante los festejos.

Si al hacerlo entraban  en una casa los dueños debían cuidarlos hasta que se recuperaran, y los que se quedaban fueran seguían bailando hasta morir desangrados.

Al escucharlo un escalofrío recorrió mi cuerpo y le pregunté- ¿luego que hacen los eunucos?-
—Los compran los nobles y los más ricos comerciantes para que le sirvan, los mejores suelen ir al palacio del rey y cuidan de él.  Me entró la curiosidad por la cultura persa y me dijo que cuando se      fueran le pidiera permiso a mi padre y podríamos ir a Babilonia.
Los mejores maestros de filosofía, literatura, matemáticas y demás artes nos educaban al más alto nivel para poder hacer discursos de todo tipo incluso de política. Aunque no pudiésemos asistir a las asambleas en la enseñanza nos preparaban igual que a los hombres.

Una mañana Nisea me dijo que le había llegado el momento de partir a su hogar, me entristecí de su partida. Su padre llegaba esa tarde  para llevarla a Babilonia.

Comenzó a llenar sus baúles con los peplos de los colores más variados y hermosos que trajo y algunos que le compramos en el mercado como recuerdo de su estancia en Grecia.

 Mi madre al vernos llorar abrazadas nos dijo que no había motivo para el llanto, que como hermanas ahora era yo la que debía compartir con ella su casa.

Los esclavos trajeron a nuestra habitación un enorme baúl decorado con bellos pájaros de colores. Helena mi madre, lo abrió y ante mis ojos se mostraron los peplos que tanto me gustaron en el mercado y todo lo necesario para pasar unas largas temporadas lejos de mi hogar.

Se preparaba un gran banquete de bienvenida a nuestros visitantes y nosotras muy excitadas al poder viajar juntas.

En dos días nos embarcamos poniendo rumbo a Babilonia, un largo viaje no exento de peligros de los que a penas era consciente, pues mi viajes por mar habían sido muy cortos.

Al fin divisamos las costas en el puerto nos esperaban los carros cubiertos de sedas coloridas para continuar viaje tierra adentro.

Nicasia me describía su palacio rodeado de jardines, pensé que exageraba pero al verlos quedé impresionada pues todos los palacios los tenían a cual más hermoso.

 Eran terrazas superpuestas regadas por canales y adornadas con fuentes primorosamente esculpidas. Ninguno debía superar en altitud y grandeza al del rey.

El gran río Eúfrates que atravesaba la ciudad se abría en numerosos brazos para abastecerlos y refrescar el ambiente demasiado caluroso.

Las demostraciones sensuales eran abiertas en extremo comparadas con las de mi ciudad, así se lo comenté a Nicosia la cual respondió que Babilonia era conocida por su libertinaje.

Las artes amatorias no tenían secretos para ellos pues desde niños los mejores maestros se las enseñaban en las escuelas.


Debería asistir a las clases como ella hizo en Atenas y aprender el idioma con tal perfección como si hubiese nacido allí.

La hermana mayor era sacerdotisa en el templo de Deméter, ella aspiraba a prepararse con ahínco para ser una de las elegidas antes de cumplir los dieciocho años.

En las primeras clases amatorias me sorprendí al ver nuestros cuerpos desnudos, nunca había visto un miembro viril, los observé  y me sorprendió la variedad de tamaños.

Mi rostro ardía ante tanta exhibición sexual que  lo tapé con mis manos, Nicosia me ayudó a salir de la clase con la disculpa que ella no se encontraba bien y pidió que la acompañara a casa.

 Se lo agradecí en grado sumo era una visión que revolucionó todo mi cuerpo con sensaciones nuevas y desconocidas hasta entonces.

Fuimos al templo a ver a Lampito para pedirle información de lo nos esperaba en las próximas clases,  así evitar se burlaran de mí como hicieron con Nicosia en Atenas.

Era franca y directa en su lenguaje, de modo que nos dijo: Lo primero que tenéis que saber es la forma de evitar el embarazo.

Nicosia y yo nos miramos interrogantes en espera de su información.

Muy seria continuó: Después de un baño de hierbas aromáticas y antes de abandonar el agua  debéis tener una bola de lana impregnada con resina de cedro y untada en aceite de oliva.

Os abrís de piernas y la bolita la introducís taponando la matriz. Luego os perfumáis la piel con aceites aromáticos y os vestís con el peplo más hermoso que resalte vuestro cuerpo.

También podéis alternar la bolita de lana impregnándola con resina de pino untada con miel y vino.

Aunque a veces si vamos con prisa puede no estar bien colocada y corremos el riesgo de quedar embarazadas, entonces acudimos a mujeres especializadas en realizar un aborto.

Creo que a partir de ahora vuestras clases os la darán por separado a los niños un hombre que en pocos días finalizarán, y a vosotras una de las mejores amantes de la ciudad.

­—Yo quiero ser como tú- le dijo Nicosia—

-—De acuerdo, pero tienes que estar preparada como cualquier mujer que desee ser libre o ejercer su libertad como le plazca-

Tranquilizadas por Lampito nos fuimos a casa donde nos esperaba la clase de música que después tocaríamos a los invitados—

Pasaron dos primaveras cuando Nicosia fue aceptada en el templo de Demeter, yo por mi parte le pedí a mi padre mi dote para fundar una escuela de mujeres, bajo la influencia de Safo de Lesbos.

 

Una vez en Atenas comencé a buscar una casa apropiada para mis deseos, debería tener un gran patio ajardinado con una o varias fuentes para aliviar el calor del verano para crear un ambiente relajado para las confidencias.

Un hermoso atrio y dos salones para tertulias de política y filosóficas, el otro para la música  el baile con los efebos y mis discípulas más jóvenes.

En la planta superior mi despacho al lado de mi aposento.

Los cuartos de las hetairas superiores en el otro lado del pasillo y en la parte trasera del edificio las habitaciones donde las alumnas practicaban con los efebos.

Mientras remodelaba la casa iba contratando a los mejores profesores en las artes, la filosofía, sin olvidar la cortesía y oratoria.

Por las mañanas practicaban la música y el baile de los siete velos, aquellas que casi rozaban la perfección en belleza y dominio de las enseñanzas se quedaban en la escuela el resto trabajaban en otras casas o en otras ciudades.

El precio que pagaban por su educación era muy alto, a pesar de ello cada día venían más adolescentes a mi casa y mi economía subía como la espuma.

La llamé “Escuela de mujeres” pero no tardo en ser conocida como “la casa".

Mi influencia se notaba en las opiniones que vertían cuando se debatían las leyes, pues las tertulias de mis salones surtían su efecto.

Una de las veces asistió la cabeza visible de la democracia y antes de finalizar me llevó a parte para pedirme yacer con él. Subí delante para indicarle el camino a mis aposentos, él me seguía en silencio.

Nunca hasta entonces había sentido tan intensamente, lo miré y por su expresión deduje que él tampoco. Nos vestimos y salimos al jardín trasero donde platicamos en la placidez de la noche.

Quedé maravillada con su voz , sus ideas de la vida que eran similares a las mías. Al marcharse observé que su corpulencia, calvicie y las arrugas de la lucha le hacían envejecer deprisa. Pensé que me doblaba la edad y no me equivocaba.

La defensa de Atenas y de sus pequeñas islas hacían que sus hombres pasaran la mayor parte del tiempo en el mar unas veces como entrenamiento y otras  en las batallas contra los espartanos que aliados con las islas competidoras querían hacerse con el control y la supremacía de Atenas.

Pasó bastante tiempo sin tener noticias de Orestes y mis sentimientos hacia él desde aquella noche crecieron de forma insospechada hasta el punto que no volví a estar con ningún hombre.

Me ofrecían cantidades inmensas de dinero y las joyas más deslumbrantes, pero mi cuerpo tenía dueño aunque él no lo supiera.

Una noche a punto de cerrar mis salones apareció en el umbral de mi casa sin decir palabra me agarró por la cintura y subimos a mis aposentos.

Después de yacer varias horas se vistió metió la mano en su bolsa sacando un papel me dijo: Es un contrato en el cual nos comprometemos a ser el uno del otro, no necesitamos firma pero quiero que lo tengas y a partir de ahora mi casa será tu casa como si estuviésemos casados.

Comencé a preparar unas pocas cosas y nos fuimos en el  carro que nos esperaba en la puerta.

Pasaban las estaciones y siempre juntos con un amor a prueba de todos los inconvenientes que cada día nos mostraba.

Atenas registró la mayor sequía en muchos años, los alimentos comenzaban a escasear y el agua para beber se infectaba. Para colmo los espartanos aprovecharon nuestra debilidad para asediarnos.

La lucha encarnizada y las enfermedades minaron nuestras fuerzas. Por la noche carros llenos de cadáveres los sacaban de la ciudad para prenderlos fuego.

En nuestra casa la enfermedad tardó en aparecer pero al fin entró, las fiebres altas y los delirios de apoderaron de Orestes. Estaba a su lado refrescándole y dándole la medicina que el médico nos trajo.

Por primera vez ví el terror reflejado en sus ojos  en sus pocos momentos de lucidez me apretaba la mano mientras decía que no le dejara. Le dije que si éramos uno donde quiera fuese estaríamos los dos.

Llamé al médico para tranquilizarlo pero sabía que su final estaba próximo, mientras tanto fuí a por unas copas vertí en una unas gotas de un macerado de hierbas calmantes y añadí agua. En la otra puse una buena dosis de otra maceración para mí.

Al llegar a su lado me desnudé y acostada a su lado le abracé diciéndole cuanto le amaba, le refresqué con el líquido de la copa y se lo pasé por los labios y metí el resto en su boca.

Cogí la mía la bebí de un sorbo me volví hacia él lo besé y abrazados le dije: No tengas miedo navegaremos juntos hacia el Hades.

 


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