viernes, 10 de febrero de 2017

GRITOS-1

Y, sí, efectivamente no disimularé mi locura, la cabeza me da órdenes que no sé cómo llevarlas a término. Mi garganta hace esfuerzos por gritar y sin embargo no sale ningún sonido.
Mi pecho siente la opresión cual granada sin espoleta que estallará en cualquier momento y quizás en el más inoportuno.
Necesito encontrar un resquicio para mi cordura que me ayude a seguir viviendo. ¿Dónde buscarla?
Frente al espejo del galán me desnudo rasgando mi vestido, continuo con la ropa interior hasta dejarla hecha jirones en el suelo; levanto la mirada y veo un gran charco de sangre bañando mis pies, con tiras de piel colgando y una mueca en el rostro desfigurado.
No me reconozco, desvío la mirada hacia el suelo y compruebo que el reflejo del espejo no soy yo, ¿entonces a quién he visto?
Un grito sordo salió de mi garganta mientras alzaba mis brazos con desesperación al ver de nuevo el reflejo en el espejo…
                                                                                                                         Toñi Redondo

 SÍ, escuché voces, pero ésta vez no provenían de mi cabeza…. De repente todo a mí alrededor se tornó oscuro y silencioso, y me pregunté: ¿Será esto la antesala de la muerte?
Al  abrir los ojos me sorprendió el color blanco de las paredes. Y una camilla… Y la enfermera se acercó, con voz suave casi como un susurro me dijo:
—Dentro de poco te daremos el alta; ¡Ah! Por cierto tu esposo e hijo han venido a verte.
No podía salir de mi asombro, todo era tan real; el espejo, la sangre, ése hombre y el rostro desfigurado… ¿Habrá sido tan solo producto de mis delirios?
Nada de esto ha pasado, ¡huf... que alivio! Soy tan feliz… Es como renacer.

 ©  Todos los derechos reservados.                                             Ana Daza
                                                                                                                   
 

 

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