jueves, 9 de febrero de 2017

LA OTRA PUERTA

Estoy de nuevo en una de esas etapas críticas de mi existencia. Con tanto sufrimiento a la espalda, que mi cuerpo se inclina hasta dar de bruces contra el suelo.

Sin nada ni nadie donde apoyarme, no encuentro salida y el horizonte lleno de oscuros nubarrones, me pregunto ¿qué hago aquí? Ya no puedo resistir vivir con este lastre, la soledad en otro tiempo bendecida hoy se ha vuelto una enemiga feroz.

Las fuerzas me abandonan y la cama se ha vuelto mi refugio. Estoy vegetando no hago más que alimentarme para mantener este cuerpo cada vez más inerte.

Los pensamientos se han vuelto oscuros y las ideas han dejado de fluir.

Me aferro con uñas y dientes a los recuerdos placenteros, de tanto hacerlo se han desgastado hasta casi desaparecer.

Es domingo tengo que levantarme, un último esfuerzo para salir del pozo en que se han convertido mis días, meses y años, sí, los nueve años que llevo sin saber para qué existo.

Solo me queda una puerta por abrir pero soy cobarde. ¿Quién soy yo, para provocar en otros un sufrimiento añadido? Esa pregunta me detiene, cada vez que se adueñan de mi mente los  más negros pensamientos.

Y de nuevo espero, (sin saber muy bien el qué) una señal de esperanza para continuar el camino.

©  Todos los derechos reservados.

 

2 comentarios:

  1. Este tipo de razonamiento es típico de la falta de litio en el cerebro. Espero que se trate solamente de un hecho literario porque si es real hay que ir urgente a un especialista.
    Me gusta leerte Toñi.
    Un abrazote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Egle por tu aportación pues no lo sabía. Sabes que siempre se escuchan cosas en el transporte público, y la imaginación pone el resto. Besitos

      Eliminar