lunes, 10 de abril de 2017

EL ESPEJO IMAGINARIO


Me levanto una mañana más con el despertador apagado, será que mi cuerpo se ha acostumbrado a la hora y no necesita del ruido adicional para resurgir de la noche.

Siempre la misma monotonía para ir al trabajo. La vuelta a casa con el mismo libro en las manos, parece que en lugar de avanzar retrocedo en su lectura.

Al entrar hallo todo del mismo modo, por no haber no hay una mota de polvo en ningún mueble, todo está impoluto como si alguien acabara de poner orden, hasta los cristales brillan de tal modo que no existieran.

Estoy sola, no se escucha ningún ruido ni siquiera el teléfono, la tele sigue apagada y el portátil abierto se ha puesto en negro.

Todo está en su lugar por mucho que mis ojos intenten descubrir alguna anomalía, no la encuentran. Me siento tan feliz… Que hasta me resulta extraño.

Sin embargo no necesito ir a la compra, ¡qué bien con lo molesto que me resulta!

Después de dar otra vuelta por la casa parece que floto, “he debido de adelgazar y no me enterado”.

Voy a salir siento la necesidad del aire en mi rostro y como de costumbre cojo las llaves, voy a echar mi último vistazo en el espejo, ¡oh cielos, estoy dentro!



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1 comentario:

  1. Jajaja, eso pasa por las mañanas cuando las cosas están tan normales. Un abrazo

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