sábado, 15 de abril de 2017

ESFUERZO Y ENTREGA


No somos super mujeres, solo personas que por amor se entregan sin medida. Craso error. Conforme van pasando los años el peso sobre nuestras espaldas nos va agotando, no solo física si no también emocional.
El cuerpo se rebela, nos sentimos enfermas con pequeñas cosas que no relacionamos su causa.
Ahora trabajamos fuera y dentro del hogar, seguimos llevando todo el peso ¿y en qué nos hemos liberado? Cuando pedimos que se compartan las tareas, siempre o casi siempre hacen lo más nimio.
A veces solo a veces se involucran en el verdadero esfuerzo que significa sacar día a día la familia adelante. Eso en el mejor de los casos, porque luego están los que lo hacen mal a propósito para que les digas: quita que ya lo hago yo.
Mira si son listos, así si en un momento te quejas su respuesta es inmediata: claro como no dejas que te ayude…
Otros al comprobar el esfuerzo y entrega que supone, poco a poco van dejando algunas de las tareas y cuando nos damos cuenta hemos vuelto a cargar con todos los quehaceres.
Volvemos a requerir su colaboración, entonces es cuando sus excusas fluyen de sus bocas en cascada. Que si su trabajo es agotador, que si tienen quedarse más horas, que si….que si…
Total que lo que comenzó con un gran amor para compartir la vida, resulta que termina convirtiéndose a efectos prácticos en la madre de todos, sin tiempo para ella y con todas las obligaciones.
También están los que verdaderamente se comprometen, cuidan la familia y la pareja con mimo, hasta con devoción. Qué los hay ¡Pero son tan pocos...!
Todo esto ha sido hasta ahora, por que las cosas cambian de forma vertiginosa y tanto nos liberamos, nos queremos igualar tanto, que copiamos estos comportamientos deleznables.
No se trata de hacer lo mismo si no de coger lo mejor de cada uno para enriquecernos y dejar un futuro mejor a las siguientes generaciones.

Sin embargo no nos damos cuenta o quizás miramos para otro lado, que todos los hombres tienen madre y muchas conductas se las hemos inculcado las mujeres.

Les sobre protegemos porque sentimos que cuando tengan pareja nos los roban, pasan a ser de otra, esa idea de ver una rival en lugar de una compañera de nuestro hijo hace que solo nos quejemos sin ahondar en el origen.

Ahí creo que podemos hacer algo, aunque sea poco a poco el machismo lo iríamos erradicando. Ya se dice que el machismo de una mujer es más agresivo que el de un hombre.

Todo en la vida es cíclico, lo que con tanto esfuerzo hemos avanzado en el siglo pasado y principios de éste, parece que se debilita a pasos agigantados. Pues los adolescentes de hoy no están dispuestos a dejarse arrebatar los “derechos adquiridos” y repiten con fuerza renovada los clichés de sus abuelos.

Mucho cuidado o escucharemos nuevamente eso de “la mujer en casa y con la pata quebrada”. Desde luego no me gustaría ver a esas nuevas generaciones de mujeres retroceder tanto. Hagamos que no llegue a suceder.
 
 

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3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Para ello, el ejemplo. "El árbol se cría desde chiquitico" Un saludo!

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  2. Muy cierto Toñi, volvemos a atrás, no se bien como ha sido, pero se repite de nuevo ese cliché.
    Sabes? Cuando dicen eso "te he pasado la aspiradora, Te he limpiado el espejo" no me vas a decir nada"
    Cuando entrará en esas cabecitas, que a la mujer no le haces nada, una ayuda por algo que es tu obligación, la casa es de todos, todos vivimos, comemos manchamos...

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  3. Esto de lo que hablas es un gran problema. El problema es que no se valora nada el trabajo de casa y solo se hace con los trabajos convencionales. Compartir el trabajo en casa es lo mínimo que se puede hacer para valorarlo.
    Un saludo.

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