miércoles, 3 de mayo de 2017

¡VAYA CON EL CALENDARIO!


Estamos asistiendo en los últimos años  a un calendario sobre otro y otro más. ¿Qué como puede ser esto? Muy sencillo, tenemos las fiestas nacionales, vacaciones y religiosas, que muchos critican que lo sean pero bien que se las aplican al no acudir al trabajo.

Es que eso son palabras mayores, si lo hacen los demás ¿Por qué yo no?

Estoy desvariando, lo que intento decir es que cada día es el día de algo: por proximidad el día de la madre, el de los museos, el del niño, el del árbol y así sucesivamente… Si del niño son todos los días, de la madre también, lo mismo que del padre unos creados para comerciar simple y llanamente. El que se lleva la palma, mira que es cursi, el de los enamorados.

Doy en pensar que solo estás enamorado ese día y con un regalito cumples el resto del año. Que solo eres madre o padre ese día, el resto del año ¿que somos, de qué ejercemos? Pues resulta que de ninguno de estas responsabilidad nos podemos evadir, en el momento que decidimos ser padres lo somos hasta después de muertos.

Así que menos días de tal o cual cosa y más voluntariado con el que tenemos al lado.

Ahora reivindico mi día de no hacer nada, fuera responsabilidades únicamente sentir la libertad del viento rozando mi rostro, tener un día solo pero solo para mí.

Me diréis tenéis dos días los  de la mujer y el de la madre,  los hombres el del padre… No vosotros al igual que los niños suelen ser todos los días, ya sea por costumbre adquirida o comodidad la mayoría, siempre van a mesa puesta. La casa sigue siendo territorio femenino, territorio de trabajo diría yo.

Sí que desvariado del calendario, bueno quería decir que hay muchos días de…que no sirven para nada.

Y como me solían decir cuando se generaliza: entren todos y sálvese quien pueda. 

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