miércoles, 28 de junio de 2017

LA FLORINDA Y EL BUDA

Entre risas y bromas el grupo que una vez a la semana se reunía a degustar un buen café en una de las cafeterías del puerto, fue haciéndose cada vez más homogéneo.

En ambiente tan relajado comenzaron a surgir miradas cómplices entre algunas parejas.

Unas equivocadas, otras provocativas y las más jocosas y divertidas. Sabemos que por debajo de la mesa ocurren cosas que a cierta edad parece que no deben suceder, pero hete aquí que pasan igual que a unos adolescentes y es que las tonterías no tienen edad.

Disimular, disimulaban eso creían ellos pero los demás se miraban con picardía de quién les ha pillado infraganti.

La otra persona bebía los vientos sin disimulo ninguno por otra, que sus gustos no eran precisamente los mismos. Avisar le avisamos, pero tan coladita estaba por él que no se lo creyó; y así continua con su eterna sonrisa y miradas no correspondidas.

Mientras la Florinda y el Buda viven los comienzos de un incipiente amorío, los demás observan sus avances, que éstos no parecen progresar adecuadamente.

Y es que la moda de la meditación traída de Oriente une bastante, aunque cada uno medite a su manera y lo entienda de forma diferente.

Coincidieron con ella en el concierto y su amor no le acompañaba, mal síntoma pensaron.

A los pocos días se reunieron en el puerto a tomar su delicioso café, y ella apareció sola, mediada la tarde el Buda se agregó. Pasó por delante de ella y se sentó lo más alejado.

Al concluir se despidieron yéndose cada uno por su lado, los comentarios surgieron con ironía: “ la ruptura queda confirmada antes de ser novios”.

 

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1 comentario:

  1. Son tan diversas las formas de ver, entender las cosas, realidades, como diferentes somos los seres humanos. Tu post una critica y a la vez una llamada de atención a cosas impuestas por las modas, esa sociedad que nos envuelve, aunque no creas en ellas. Besos mi querida Toñi.

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