domingo, 29 de noviembre de 2015

CITA

El secreto de una buena vejez no es otra cosa, que una pacto honrado con la soledad.
                             (Gabriel García Márquez)

REFRÁN


Amor con casada, vida arriesgada o sol de pasada.

LEÓN FELIPE (Extracto)


Poesía….

Tristeza honda y ambición del alma…

¡Cuándo te darás a todos…a todos,

Al príncipe y al paria,

A todos...

Sin ritmo y sin palabra


Quiero ganar mi verso,

Este verso;

Y quiero

Que vaya quedo

Raudo y sereno

Como un dardo certero

Al corazón del pueblo

De todos los pueblos…

Al corazón del Universo


viernes, 27 de noviembre de 2015

miércoles, 25 de noviembre de 2015

REFRÁN


Menea la cola el can, no por ti si no por el pan.

PADRE E HIJO


   Sonó el timbre de la puerta y al abrirla le vi erguido con su hijo en brazos, sonriendo al ver mi cara de sorpresa. El niño echó a correr pasillo adelante hasta la terraza para coger el cesto de las pinzas, todavía se acordaba de la última vez que estuvo.

   Rubén le llamaba una y otra vez pero él lo ignoraba, entonces comenzó a contar las pequeñas travesuras de Antonio. No descansaba ni para tomar aire ¡qué barbaridad! Le miré entre comprensiva y sonriente para a continuación interrumpirle diciendo:      ¿Recuerdas cuándo pasábamos los veranos en el pueblo de los abuelos?

  Él respondió con un gesto afirmativo, a lo que continué —pues tendrías la edad de Antonio o muy similar, cuando una tarde mientras el abuelo dormía la siesta y los demás estábamos en el jardín, te asomaste por la puerta entre abierta mirándonos con los ojos picarones y los mofletes rojos como las amapolas.

  Me asusté pensando que tenías fiebre y al tocarte noté que te encontrabas bien, sólo que al andar parecías un poco mareado sin llegar a caerte y con esa sonrisa tuya del que ha hecho una travesura.

   Cuando el abuelo salió detrás de ti contando que te bebiste el poco vino que el suele dejar en el porrón después de comer. Menos mal que era de nuestra bodega y posee una graduación alcohólica  menor, todo quedó en una tarde un poquito alegre.

   La sonrisa al recordarlo afloró a sus labios  entonces me miró esperando que le dijera alguna otra trastada ¡pero  sí él tampoco paraba quieto un segundo!.

   En cuanto nos despistábamos subía las destartaladas escaleras del desván para coger las almendras llenándose  los bolsillos y  llevando algunas en una mano y en la otra el martillo.

   ¡Qué facilidad para abrirlas y más para comerlas! ¡Y qué casualidad! de eso se acordaba.

   Supongo que a medida que crezca su hijo vendrán a su memoria  las travesuras que hizo en otro tiempo cada vez más lejano.


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domingo, 22 de noviembre de 2015

REFRÁN

Viejo que boda hace, “requiescantinpace"

LA ESTRELLA VENIDA

En el naranjo está la  estrella,

¡A ver quién puede cojerla!

¡pronto venid con las perlas,
traed las redes de seda!

En el tejado está la estrella, 
¡A ver quién quién puede cojerla!

¡oh, qué olor a primavera
su pomo de luz eterna!

¡En los ojos está la
estrella!                                                                                                          
¡A ver quién puede cogerla!                                                   

¡Por el aire, por la yerba.
cuidado que no se pierda!

¡En el amor, está la estrella!
¡A ver quién puede cojerla!

J. Ramón Jiménez.

jueves, 19 de noviembre de 2015

REFRÁN


Mal me quieren mis comadres, porque les digo las verdades; bien me quieren mis vecinas, porque les digo las mentiras.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

EL TIEMPO QUE TE QUEDA

   Eran las dos de la tarde del domingo pasado cuando veía la televisión mientras comía (como solemos hacer muchos con frecuencia). Suelo zapear un poco antes de quedarme en una cadena concreta.

     Esa vez me planté en la dos de TVE pues aunque el documental estaba empezado lo reconocí  al ver la escultura de la tumba de Richard Strauss, lo continué viendo ya que pertenece a una serie de ellos donde se explica de forma sencilla la ópera y el contexto en que el compositor la realiza.

    En ésta ocasión nos mostraba “El señor de la rosa” con música de Richard Strauss y el libreto a medias Hugo von Hofmannsthal. Una ópera cómica  con un toque dramático que se desarrolla en tres actos.

    A penas me dio tiempo a disfrutar de su belleza  por que estaba muy avanzada la proyección.

    Es una obra humorística y ambientada en la sociedad del siglo XVIII, también utiliza las influencias de Froid sobre las pasiones humanas. E l personaje de La Mariscala que un  principio no era el papel protagonista, a medida que la obra avanza se convierte en el hilo conductor de la trama.

    Después de ésta información os diré que versa sobre el  amor ¡Cómo no! ¡Si es lo que mueve el mundo!

     Un matrimonio maduro, adinerado y  ella cansada o aburrida o las dos cosas, se liga (como decimos ahora) a un joven o sea que tiene un amante, pero cuando pasa el tiempo el muchacho se enamora de una chica de su edad.

     La Mariscala se da cuenta de lo que ocurre y piensa “mejor dejarle yo a que me deje”.  Con una  media sonrisa  sale de escena dejando sorprendidos a los enamorados. Es que la edad nos da experiencia y ella de esa forma mantiene el control de la situación. De esta forma creará nuevos objetivos de vida.

     Cuándo baja el telón el presentador comienza a despedirse y lo hace con una pregunta “¿Qué harán ustedes con el tiempo que les queda?”

     Una buena pregunta para pensar en la realidad de cada uno porque el pasado no lo podemos cambiar pero en el futuro podemos influir y aplicar nuestra experiencia e imponernos nuevos retos o  disfrutar de todo aquello que dejamos por el camino.

REFRÁN


Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.

EL SIGNIFICADO DEL NOMBRE

     Desde hace ya algunas décadas se impuso en España la moda de poner a los niños primero nombres de origen vasco y luego extranjeros de los cuales la mayoría no   sabemos su significado.

    Por esta causa les imponemos dos nombres con el mismo significado en inglés y en castellano, aunque también proliferan los de origen ruso, porque de la biblia los hemos puesto siempre pero españolizados.

    Sin embargo cómo nos gusta lo exótico se los ponemos en hebreo y mira tu por donde el otro día subiendo las escaleras mecánicas de un centro comercial escucho cómo la abuela llamaba a su nieta “Miriam María”, o lo que es lo mismo María al cuadrado.

    Entonces recordé cuando hace unos años iba a buscar a Marta al colegio a la hora de comer también  recogía a su amiga Irene Paz. Un día se me ocurrió preguntarle durante el trayecto si sabía el origen de su nombre y lo que significaba. 

     La niña se sorprendió de mi pregunta y respondió que nadie se lo había contado. Comencé a explicarle que Irene es de origen griego y significa paz. A lo que ella respondió: me llamo dos veces ¡Paz!

    Sí — le respondí— te llamas Paz al cuadrado — y sonreímos las tres.

   Esto viene a cuento porque a la familia va a llegar un nuevo miembro (@) ya estamos diciendo  nombres, cada cual aporta los que más les gustan (solo por entrar en el juego) que luego los padres le impondrán el que quieran ellos como es natural.

    Después de tanta divagación al final le digo: mira hijo como decía tu bisabuela” no es el nombre el que hace a la persona, si no la persona al nombre”.

   —Déjate mamá, que algo siempre influye, hay que pensar muy bien  el que se le pone—

    —Pues a guglear un ratito cada fin de semana y os veo haciendo una lista con los elegidos para después cribar hasta que os queden dos o tres y así decidir—

   —Más o menos pero de niñas es muy complicado ¡hay tantos!—

    ¿De niños es más fácil? Creo que por el estilo—

    Que no, que no, anda que no lo doy vueltas, es muy complicado—

Nos despedimos con un afectuoso y sonoro beso y allí se quedó sentado frente al ordenador  gugleando en busca del nombre “perfecto”.

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martes, 17 de noviembre de 2015

LOS IMANES EN LA NEVERA


    Al abrir la nevera se ha caído uno de los imanes que la decoran, entonces he pensado cómo poco a poco se han puesto de moda. Viaje que se realiza imán que se regala, sea por barato, sea porque ahora son auténticas monerías y con la vida ajetreada que lleva la mayoría de la gente, sirven además de decorar para sujetar las notas a modo de recordatorio del día.

   Con los dos trozos del imán en la mano he comenzado a recordar cuando mis hijos eran adolescentes, yo les dejaba las notas en la mesa de su dormitorio y ellos a su vez a mí en la mesa de la cocina.

   Todo funcionaba a las mil maravillas sin necesidad de tanta técnica como ahora, conste que no estoy en contra, pero con tanto whatsap  que ni escribir sé la palabreja… cuando de casualidad leo en un periódico digital que ya es correcto decir wasap y wasapear.

   Me viene de perlas porque soy de la generación que en el bachillerato estudiábamos francés y ahora con los años ni sé inglés y el otro se me ha olvidado de no utilizarlo.

    Cómo iba contando ya no tengo a quien dejar notas a no ser a mí misma que de vez en cuando lo hago aunque a quién acribillo a señales es al calendario para todas las fechas importantes.

    Ahora los imanes los utilizo para sujetar las obras de arte que mis nietos me regalan cada vez que los visito. Siempre les pido que utilicen colores llamativos que me levanten el ánimo, así el día que les añoro más de lo habitual cuándo estoy en la cocina los echo una miradita y me sacan una sonrisa.

   Sigo con los pedazos del imán en la mano mientras busco el pegamento de esos que son instantáneos y que lo dejan nuevo. Después de rebuscar consigo dar con él lo destapo y ¡Oh está seco! Vaya con lo caros que son y que poco provecho les saco…

   Vuelvo a la cocina y coloco la parte imantada en su lugar y el otro trozo en un cenicero de alabastro marrón que nunca se utilizó y ahora lo utilizo para dejar pequeñas cosas. Tendré que escribirme una nota para recordar de comprar el pegamento.

lunes, 16 de noviembre de 2015

SOLO UNA SOMBRA


CITA


Cuándo quieras emprender algo habrá mucha gente que te dirá que no lo hagas, cuándo vean que no te pueden detener, te dirán cómo lo tienes que hacer y cuándo finalmente vean que lo has logrado, dirán que siempre creyeron en ti.

                                                           Maxwell

LA MANO DEL DIABLO

      Ayer cómo casi todos los días estuve hablando por teléfono con mi amiga (más que una amiga se comporta conmigo cómo una madre) Asun. Una amistad que se alarga en el tiempo a pesar de nuestra diferencia de edad, esa unión  se hace más fuerte si ello es posible...

     Hay veces que nuestras conversaciones son breves con un “hola cómo estás” con el propósito de verificar que todo sigue su rutina diaria, y otras se alargan, y se alargan…          Pero en ésta ocasión se alargó pues me contaba, (porque cuando te dice algo lo desmenuza) que había pasado una mala noche sólo de pensar que le podía haber pasado a Alejandro.

    Comencé a inquietarme pensando que sus padres hubiesen tenido un accidente; por fin arrancó a relatar que ellos estaban bien (la madre de los niños es su ahijada), pero se llevaron un susto muy grande.

    Se reunieron los amigos con los hijos respectivos a pasar unos días de asueto en una casona de la montaña, y un matrimonio regresaba a Madrid un par de días antes por motivos escolares del hijo mayor.

    La noche anterior a emprender el viaje de regreso otro de las parejas tenía el mismo problema, así que acordaron viajar solo unos pero llevando los dos niños al colegio y dejando al suyo con los demás. A la mañana siguiente emprendieron el regreso con su hijo y el otro niño.

    Mientras en la montaña a media tarde se escucha un estruendo y unos gritos diciendo: ¡Alex!..¡Alex!... Salieron en tropel y Teresa agobiadísima pensando que era su hijo al que le hubiese sucedido un accidente.

    Se había caído la enorme puerta del garaje y estaba atrapado un niño. No era Alejandro. Entre todos levantaron la puerta y ante su asombro el pequeño les hablaba.

  En veinte minutos  llegó la ambulancia medicalizada y se llevó al niño los demás la seguieron en sus coches.

   Ante el asombro de todos los médicos les dijeron que después de las pruebas realizadas el niño se encontraba en perfecto estado, sólo tenía algunas magulladuras y moratones pero esa noche se quedaba ingresado en observación.

   Con las buenas noticias recibidas llamaron a los padres e inmediatamente estos iniciaron el viaje de vuelta.

   Al llegar y comprobar el buen estado de su hijo los comentarios de incredulidad se dispararon “que cómo podía ser”, “que si era un milagro”, “que si el ángel de la guarda” y todos los “que si” que imaginar se pueda.

   Llegado a este punto Asun me dice: no fue nada de eso “es la mano del diablo la que salva a los niños” porque si un niño se muere su alma sube al cielo, pero si vive tiene la oportunidad de llevársela.

   Me quedé pensando  un buen rato en su razonamiento....
 
 

 
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domingo, 15 de noviembre de 2015

REFRÁN


Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana.

 

A. MACHADO


LA TIERRA DE ALVARGONZÁLEZ (Romance basado en una leyenda de las altas tierras sorianas. Primero lo escribió en prosa, pero ante un reto que le lanzó J. Ramón Jiménez lo versificó y se lo dedicó. Aquí dejo un extracto del romance. )

Siendo mozo Alvargonzález,
  Dueño de mediana hacienda,
  Que en otras tierras se dice
  Bienestar y aquí opulencia,
  En la feria de Berlanga
  Prendóse de una doncella,
  Y la tomó por mujer
   Al año de conocerla.

Muy ricas las bodas fueron,
  Y quién las vio las recuerda;
  Sonadas las tornabodas
 Que hizo Alvar en su aldea;
  Hubo gaitas, tamboriles,
  Flauta, bandurria y vihuela,
  Fuegos a la valenciana
  Y danza a la aragonesa.
                                                                                                           (Instituto A. Machado de Soria)

sábado, 14 de noviembre de 2015

CITA


Los libros son entre mis consejeros los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.

                (Alfonso V el Magnánimo 1394-1458)

CLARO DEL BOSQUE


    Estaba viendo la película  Ana Karenina cuándo recordé que en mi biblioteca tenía un libro a medio terminar de León Tolstoi. Estuve haciendo memoria y descarté Guerra y Paz, por ser una obra densa e inmensa que no se olvida fácilmente si se ha tenido la suerte de leerla.

    Ante la imposibilidad de recordar  fui directa al ordenador a guglear un ratito para ver si leyendo los títulos de sus obras la reconocía. Ante mis ojos se deslizaba uno tras otro y nada hacía presagiar que lo hallaría.

   Cansada de dar tantas vueltas cibernéticas cerré la página pero antes de apagarlo quise echar una miradita al blog.(¡Qué vicio!)

   Cuánta satisfacción y trabajo diario me produce el escribir y buscar los cuadros menos conocidos de los pintores impresionistas (mis favoritos), al que también se han unido mis otras aficiones por un lado la narrativa y por otro la fotografía.

   Curioseando por el contador sin  por aprender un poco de geografía internacional, con los puntos rojos esparcidos por el mapamundi los asociaba por las banderas a los países, pero al ver dos puntos muy distantes entre sí dentro de la federación rusa puse a guglear de nuevo.

    Del primer nombre solo saqué en claro que tiene que hacer mucho frío y si sería hispano hablante el que día tras día visita mi blog, (detalle que le agradezco). El segundo más próximo a la zona moscovita y cerca del mar, mejor dicho a dos enormes lagos que parecen mares, (por allí todo es a lo grande).  Eso sobre el mapa que ya conocemos que en la realidad la distancia es diferente, y recapacitando más bien está situado a casi la misma distancia.

    Yasnaya Polyana  lo escribo y cual no sería mi sorpresa al leer  su significado: “claro del bosque”. Ese era el nombre del libro  que con insistencia estuve buscando los pasados días, si no completo estoy segura que sí en parte.

   También el lugar de nacimiento de su autor y su casa actualmente es un museo. Por las fotografías se aprecia enorme y hermosa. Situada en el centro de una pradera con muchos árboles rodeándola. En un claro del bosque que nombre tan sencillo y poético y que lugar tan especial para dar rienda suelta a la imaginación y comenzar la dura tarea de crear.

     Después de tanto esfuerzo encontré el libro de Leon Tolstoi que lleva por título” La escuela de  Yásnaia Poliana”, quizás alguien siente la curiosidad de leerlo. A pesar de la jugarreta de mi memoria resulta que no andaba muy desencaminada  ¿eh?...
                                          

viernes, 13 de noviembre de 2015

REFRÁN

Amigos, oros y vino, cuándo más viejos más finos.

EL EMBRUJO DE THERA

   Estaba aburrida en la clase de Arqueología no paraba de mirar el reloj le parecía que los minutos eran horas quizás no funcionase, pero sí, sí lo hacía era ella la que se encontraba un poco extraña sin saber porqué. La profesora advirtiendo su indiferencia dio un salto en sus explicaciones  dentro del tema que estaba tratando. 
 

    Comenzó por comentar el nombre antiguo de Santorini. La antigua Thera de los griegos hasta que los romanos conquistaron, varias de estas islas entre ellas Santorini, cuyo nombre primitivo fue Santa Irene su patrona,  con el paso de los siglos la contracción del nombre dio como resultado al actual.
     La profesora se le acercó  y le miró fijamente, Delia dio un respingo extrañada: ¿pero si no he hecho nada? — precisamente por eso, espero que la próxima clase  sea más productiva—
  Al salir de la Universidad fue directa a casa tenía que echar un vistazo a todo lo relacionado con esa isla, no le agradaba quedarse rezagada en la clase.
   Era fin de semana  esa tarde-noche tenía que salir a despejarse, se fue al cine  deseaba comprobar si la película de intriga  era tan buena como le recomendaron.
   Al volver a casa todos estaban descansando, pero ¿como se iba a ir a dormir si estaba desvelada? Se puso cómoda abrió el portátil para echar un somero vistazo a las páginas. Tomó notas y más notas  a la vez que seleccionaba las fotografías más descriptivas.   Las horas  pasaban volando casi sin darse cuenta  era tan apasionante...
   Cada vez se extendía más y más ¡que mundo tan fascinante! Con razón su madre siempre tenía un folleto de cruceros por las Cícladas ahora la comprendía. A ella también la gustaría viajar allí.
    Con este último pensamiento se metió en la cama. A la mañana siguiente en la clase de Arqueología se sentía segura. Disfrutó como nunca había disfrutado en  clase ya que la profesora lo transmitía como si estuviera en aquella época  y también demostraba ser una oradora excepcional. Ya había plantado la semilla de una futura investigadora, como la solía decirle su hermano cada vez que discutían “eres una rata de biblioteca.” La encantaba estar entre libros y papeles. Prefería no salir  pasar las tardes estudiando.
   No cabía en sí de gozo cuando los padres se mostraron receptivos con su deseo de viajar a las islas griegas. ¡Que largos se iban a hacer los meses!....uf! Falta mucho- pensó.
     Llegaron los exámenes finales entonces el día no tenía  suficientes horas para Delia, los nervios se apoderaban de ella  pese a llevarlos muy preparados siempre temblaba como un flan. Las tazas de tila y otras hierbas a las que se aficionó serían sus bebidas favoritas.          
   Pasados los malos tragos obtuvo su recompensa con unas calificaciones extraordinarias, la presión que ella misma se imponía era desmesurada todo para no perder su beca. Era hora de relajarse y dormir.
   Comenzaban las vacaciones para todos  la preparación de los equipajes les traían de cabeza, eso que su madre les decía que solo lo imprescindible pero para ella todo era imprescindible....cuando lo dio por finalizado su hermano se acercó con la cámara de fotos exclamando: ¡esto es imprescindible!
   Por fin llegaron a Santorini y a su capital Fira desde allí subieron al autobús para recorrer los pueblos del interior. Sus pies pisaban los restos de lava de la erupción volcánica que acabó con los minoicos,  solo de pensarlo se estremeció.
    Los artesanos hacían verdaderas monerías, colgantes, pulseras  con los restos de lava de aquel mítico volcán..
   Las vibraciones telúricas del dormido montruo las percibía Delia con fuerza por las calles de Fira, cuya mayor atracción era bajar en burro por la pared vertical hasta la boca inmensa del volcán ahora llena de agua.
    El guía los reunió en una placita para narrarles lo referente a la civilización perdida. Las historias que contaba las acompañaba de láminas recreando la vida de aquellos seres tan avanzados.
    Al terminar la disertación se le aproximó para preguntarle si sabía el significado de su nombre. Delia  con una sonrisa le explicó que era de origen griego y significaba feria o fiesta que provenía de la isla de Delos considerada la isla más sagrada al creer que allí nació Apolo. Una vez al año  celebraban las delias que reunía a la gente de todas las Cícladas para intercambios de todo tipo y dar las gracias al dios Apolo.
    Ante lo cual el hombre le sonrió mientras le reafirmaba su comentario. Ella por toda respuesta le dijo: Nos volveremos a ver.
        En ese instante  Thera  despertó su embrujo y se apoderó de Delia.


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REFRÁN


Caldo frío para mi tío, vino caliente para mi pariente

 

REFRÁN


Bebe el agua a chorros y el vino a sorbos.

jueves, 12 de noviembre de 2015

REFRÁN


Donde no hay harina, todo es mohína.

REFRÁN


Más moscas se cogen con miel que con hiel.

 

DE PALMERAS Y BUGANVILLAS

   De palmeras  y buganvillas…De buganvillas y palmeras, lo mire por donde lo mire las veo por todas partes. Ya sabía que en Levante abundaban las palmeras, pero lo que no conocía es que las buganvillas fueran una plaga.

   Hermosas y coloristas cómo ninguna otra o al menos a mí me lo parece su flor parece de papel y da la impresión de fragilidad, nada más lejos de la realidad pues con los vendavales y las lluvias torrenciales que de cuando en cuando azotan estas tierras ellas se mantienen firmes año tras año.

    La palmera de la esquina de mi bloque tan alta, que para ver  sus hojas más pequeñas yo tenía que doblar la cabeza al máximo y tan gruesa por las décadas vividas hoy sólo queda un tronco bajo.

   Un tronco con las cicatrices de una sierra mecánica por culpa de un bichito foráneo que las ataca sin piedad  hasta morir. Me resulta triste ver cada día esa esquina yerma sin que nadie lo repare, y plante una palmerita que con los años luzca alta y frondosa.

      Lo que  llama mi atención de las zonas donde plantan las buganvillas es la escasa combinación  de color, y no es porque no lo haya, que lo hay, todos los del arco iris y alguno más que con las técnicas modernas nos cuesta encuadrar, que si es rosa, que más bien color maquillaje o sea que nos los inventamos.

    Digo esto porque desde que me compré el móvil con cámara (mira que me resistí) y con mi afición a la fotografía comencé a buscar “cositas monas” fue entonces cuando me fijé en la variedad de flores y resultó que por donde paso habitualmente todo eran buganvillas.

     Sííí…lo raro es que todas son del mismo color (moradas) por todo el perímetro de la urbanización sin cambiar la tonalidad porque la flor es bonita y si las combinaran con los demás los colores  llamaría la atención de los viandantes.

    Las palmeras señoriales en su porte y dueñas del paisaje.  En las calles, en los paseos y en los parques, las hojas grandes y verdes nos protejan del sol veraniego y las buganvillas con sus variados colores alegran la ciudad. Ésta que  según dicen  es la ciudad de la “eterna primavera”.



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miércoles, 11 de noviembre de 2015

REFRÁN


Al que no fuma ni bebe vino, el diablo le lleva por otro camino.

AMANECER A LA VIDA

       Llegó empapada de grasa y suciedad, tanto que a penas traslucía su color, era pequeñita y tan delgada que cabía en una mano. Los niños la cogieron alborozados e inmediatamente llenaron un cubo de agua templada con un chorrito de su champú para bañarla, dejándola   limpia y esponjosa, su olor delicado recordaba a un bebé.

  Su pelo blanco y negro relucía tanto que invitaba a acariciarla sentir la suavidad y el ronroneo que emitía demostraba lo bien que se encontraba. La pusieron un plato de leche que la gata se bebió rápidamente, se lo volvieron a llenar y se lo tomó de nuevo. ¡Cuanta hambre tenía!

    Enseguida se acostumbró a los niños les seguía a todas partes más que una gata parecía un perrito. Pasaban los días y la gatita no tenía nombre la llamaban como se suelen llamar a todos los gatos, con ruidos y siseando, hasta que espontáneamente comenzaron a decir Michu.

  Ella corría al escuchar sus voces, saltaba por el sofá, por las sillas y cualquier mueble que reclamara su atención.

    Un día decidieron experimentar no haciéndola caso cuando se aproximaba a la puerta, entonces les miraba seguía maullando y con sus patas la arañaba indicando que su necesidad se agudizaba. Cuando la abrieron salió a toda velocidad hacia la arena del jardín donde escarbó para  desocupar su vejiga y luego taparlo.

    El frío del otoño hizo que se acurrucase en la alfombra junto al radiador, salía lo imprescindible lo sorprendente de ella es que comía de todo.

  Una vez que no tenían nada para darle  la madre le puso unas judías verdes con un poco de aceite que guardaba  en un tarro de frituras anteriores y Michu se lo comió en un pis pas. Los niños reían a la par que sus ojos la miraban asombrados. Si la gata se las había comido ya no tenían excusa para no hacerlo ellos.

    Las flores del jardín comenzaban a mostrar sus bellos colores y Michu pasaba más tiempo en él, le gustaba tomar el sol mientras dormitaba.

    Una mañana la gata apenas salió, se acurrucó en el sofá era mediodía se bajó y  se acomodó en la alfombra, no quería comer. Los niños se acercaron para ver que la pasaba y ante sus ojos se estaba desarrollando el  amanecer a la vida de unos lindos gatitos.

    Llamaron a los papás que acudieron a sus gritos prepararon una cama con una sábana vieja  colocaron en ella a Michu con sus bebés. ¡Que pequeños! ¡Si no ven! Las exclamaciones de los niños no dejaban de escucharse.

  La gata los lamía uno a uno y los colocaba para que mamaran. La fascinación de los pequeños lejos de disminuir aumentaba pero a los dos días la gata se los llevó mordiéndolos en el cuello a un nuevo hogar seguro, donde nadie les molestase. De vez en cuando aparecía por la casa a buscar algo de comer y se marchaba a continuación con sus cachorros.

    En una de esas veces los niños la siguieron para hallar su escondite los observaban con atención y cuidado para no asustarlos. Ellos  maullaban sin cesar para reclamar su alimento cuando Michu se tumbó todo quedó en silencio.

    Comenzaban a salir y la gata los guiaba hacia el jardín, pero al contarlos no estaban todos pensaron que se habían quedado en su escondite, fueron a buscarlos pero allí no había nadie más sencillamente no sobrevivieron.

    Michu sólo tenía uno el atigrado al que uno de los niños decía que iba de camuflado como en el ejército. A penas estaban en casa solo se les veía dormitar por el jardín y al anochecer corretear por él hasta que la oscuridad lo invadía todo.


   ©   

PROVERBIO HINDÚ


Un libro abierto es un cerebro que habla, cerrado un amigo que espera, olvidado, un alma que perdona, destruido, un corazón que llora.

 

martes, 10 de noviembre de 2015

REFRÁN

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.

REFRÁN


A borracho fino, primero agua y luego vino.

PERSIGUIENDO UN SUEÑO


    Por fin Ernesto compró la finca que tanto tiempo deseó y suspiró complacido, tenía las escrituras en sus manos apretándolas fuerte contra su pecho mientras bajaba las escaleras de la notaria. Elucubraba cual cuento de la lechera. Fue demasiado barata por ello supuso que se hallaría muy degradada pero no imaginaba hasta que punto.
   Nunca tomaba una decisión sin meditarla varios días, como el mismo solía decir: tengo que consultarlo con la almohada. Sin embargo esta vez se dejó llevar por el impulso de vivir su sueño sin sopesar los pros y los contras, su esposa le abroncaría pero sería una de tantas aunque esta tenía motivo.
   Estaban distanciados quizás ello le influyese en la decisión de realizar su anhelado sueño era la última oportunidad y no la dejaría pasar. Movió la cabeza para alejar esos pensamientos volviendo a sonreír mientras se encaminaba hacia la finca.
  Detuvo el viejo mercedes al borde de la carretera entonces  se dio cuenta del enorme trabajo que iba a necesitar. Tras una impresión decepcionante pronto le vio la parte positiva solo era un tropiezo que solventaría con esfuerzo.
    Sus amigos del coro estarían encantados de colaborar en su proyecto  desde luego Antonio con su experiencia de arquitecto.
    Sacó del coche la cámara fotográfica y con paso firme comenzó a recorrer cada rincón de la finca capturando todo aquello que primero iba a restaurar.
   Sonó el teléfono lo miró era su mujer llevaba todo el día fuera sin dar señales de vida y estaba anocheciendo le resultaba incómodo darle explicaciones.
   Subió al automóvil y puso rumbo a la ciudad le quedaban dos horas por delante para comenzar a disfrutar de su sueño antes de llegar a casa. Sus pensamientos volaban por la finca repasando cada lugar que se mantenía habitable, sobresalía la torre medieval, una pequeña ermita, lo que parecían ser los establos eran ruinas y la otrora casa principal se caía a pedazos ni la fachada se podía restaurar.
    Limpiarla con unas máquinas, cercarla con muros de piedra, levantar los establos, construir una casa de estilo modernista con suficiente amplitud para la familia y rodeada por un bello jardín, el resto lo dejaría a la imaginación de Antonio.
  Al abrir la puerta el enfado de Elisa era manifiesto su ira la transmitía con las miradas furibundas que le dedicaba fue a beber un vaso de leche templada se metió en la cama. Durante el desayuno le comentó que no vendría a comer pues tenía un compromiso con los compañeros del coro ella asintió con un gesto por toda comunicación.  Por el trayecto imaginaba nombres para su reciente posesión y su caballo, lo quería negro, muy negro como el azabache, Azabache ese era el nombre.


 Alegre  cruzó el umbral de la cafetería donde le esperaba su amigo. Conectó la tablet donde conservaba las imágenes de la finca mostrándolas eufórico a Antonio que las observaba entre sorbo y sorbo de su taza de café, mientras Ernesto impaciente esperaba su respuesta. Después de un buen rato la devolvió y Ernesto le inquiría con la miraba tratando de disimular su inquietud. Antonio carraspeó antes de tomar la palabra: Tiene muchas posibilidades pero tendremos que volver varias veces para ir tomando medidas, situar los edificios y ver lo que se pudiese restaurar. 

   Acordaron una escapada para el próximo fin de semana y visitar los alrededores por si encontrasen algo que les inspirase.
   Al llegar a casa conectó el ordenador en busca de páginas que le ayudaran a vislumbrar el tipo de casa donde le encantaría residir los últimos años de su vida pues ya rondaba los setenta.
   Puso la llave de contacto respiró profundamente a la vez que arrancó el viejo mercedes y se fue en busca de Antonio para enseñarle in situ el germen de su sueño. Con lo charlatán que era esa mañana estaba más locuaz que de costumbre, la paciencia de Antonio daba signos de agotarse.
  Sacó las viandas del maletero y el estuche donde su amigo guardaba con esmero los utensilios y comenzaron el recorrido por la inmensa finca.
    Había tanto terreno para moldear a su antojo…Vieron un túmulo ancho de forma casi cuadrada con los lados de cemento cubierto por encima con azulejos blancos y azules, rematado en la cabecera con una jardinera de cerámica y unos lirios a punto de florecer. Lo limpiaron y se sentaron, Antonio cogió el bloc de dibujo y el lápiz comenzó a trazar líneas como un autómata.
   Ernesto lo miraba atónito era todo tan diferente a lo que deseaba que le resultaba imposible de asumir ¿acaso su amigo no recordaba los detalles que le explicó?
  Antonio cerró los ojos fatigados cuando los abrió vio desconcertado el dibujo que tenía entre sus manos  miró a Ernesto pidiendo una aclaración pero él tampoco lo comprendía.
   Recogieron los bártulos para emprender el camino de regreso y al pasar frente a la torre almenada, Ernesto frenó de pronto guiado por un impulso y giró hacia la derecha hasta llegar a ella.
   Se adentraron en la vivienda y ante sí había todo un espectáculo de muebles antiquísimos cubiertos de polvo y de arañas. De las paredes colgaban cuadros de todos los tamaños pero uno llamó su atención, por sus grandes dimensiones y su curiosidad le hizo despejarlo del polvo.
   No salía de su asombro al identificar a los personajes retratados se aproximó de nuevo para limpiarlo mejor se volvió a alejar y moviendo la cabeza susurraba “son iguales a nosotros”. ¿Pero que dices— le replicó Antonio.
  — Somos Elisa, Mariola y yo pero en otra época, claro está.
   Ahora comprendía por qué desde niño sentía la necesidad de tener un caballo en una hermosa finca, y en la adolescencia aparecía en algunas pesadillas que luego disminuyeron en  la juventud.
   En su etapa adulta los relegó por su profesión y la familia, ahora era el momento de retomarlo por ello regresó a Alicante necesitaba recorrer los lugares de su infancia. Desconocía parte de su historia genealógica y se estaba dando de bruces con ella cuando menos lo esperaba.
   Tomó varios cuadritos cerrando la puerta tras de sí se introdujeron de nuevo en el coche y esta vez para ir directamente a casa.
   Antonio extrañado del mutismo de Ernesto intentó entablar conversación respecto al boceto que de forma curiosa realizó.
   No habló pero consiguió una mueca aflorara a sus labios, estuvo unos momentos pensativo antes de comentarle que tenía una investigación en marcha y al terminar  se pondrían en contacto para charlar de todo ello.
   Antonio asintió y la radio les amenizaba el trayecto. Unos días después Ernesto lo llamó para pedirle la continuación de los planos.
   Enfrascado en los archivos de la hemeroteca valenciana pasaba las horas sin encontrar  ninguna referencia a cualquier acto social o alguna pista que le guiara  en sus investigaciones, sin embargo un compañero al ver su gesto malhumorado se aproximó a contemplar la foto del ordenador dio un respingo.
   Ernesto sorprendido le pidió le contara si conocía a esas personas a lo que respondió que esa fotografía la conservaba su familia. Eran su abuelo y su primo en la última fiesta de cumpleaños que celebraron en la casa de campo en las cercanías de Alicante.
   Cerraron los ordenadores y se marcharon a una cafetería próxima para continuas la charla sobre sus ancestros. Ese día llegó tardísimo y le sorprendió el buen humor de su esposa.
  Antonio llamó y ella le invitó a cenar mientras esperaban a Ernesto la conversación entre ellos era animada, hasta que dio un giro inesperado que dejó a Elisa estupefacta ante la información que brindaba  su marido. Esta vez comprendió que él estaba iniciando su sueño un sueño para los dos.

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REFRÁN

Sacar y no echar, se llega al hondón.

domingo, 8 de noviembre de 2015

sábado, 7 de noviembre de 2015

DOS VIAJES EN TREN

  Había dado vueltas sin cesar por los centros comerciales en busca de los regalos navideños para sus nietos. Los que la gustaban se pasaban de su presupuesto y los que se ajustaban a él no le satisfacían lo suficiente.

 A penas le quedaba tiempo para ultimar las compras cada vez se ponía más y más nerviosa, no le gustaban las aglomeraciones así que decidió tomarse un descanso para comer algo rápido en cualquier cafetería del centro comercial.

    Mientras comía repasaba mentalmente los objetos que menos le desagradaban esa tarde terminaría por hallar algo especial para ellos. Entonces recordó las nuevas aficiones de los niños para Belén cosas de repostería y como su cumpleaños se aproximaba le compraría unas botas originales, que seguro le encantarían por ser  presumida  y coqueta.

    A Daniel un juego de lego para la play solo faltaba el pequeño Antonio y para él que apenas andaba, unos cuentos y ropita mona para la escuela infantil.

    Llegó rendida a casa se descalzó fue a la cocina bebiéndose todo el agua que contenía la jarra. Con el pijama puesto comenzó a colocar la maleta, todo lo que necesitaba estaba encima de la cama así que solo consistía en componer el puzzle para que cupiese.

    Intentó dormir un poco antes de amanecer le resultaba imposible, estaba muy nerviosa por el viaje en tren y por verlos, les extrañaba, los echaba de menos ya que desde  el verano no se habían vuelto a encontrar.

    Cargada con la maleta  entró en la estación yéndose directamente al control de equipaje una vez pasado se acomodó en el nuevo vestíbulo, sacó su libro electrónico para entretener la espera. La voz de la azafata anunciando el estacionamiento del tren hizo que todos se aproximaran a las taquillas a sellar los billetes.

   Dentro del vagón la gente estaba revolucionada colocando equipajes y abrigos. Un hombre fornido tenía un sentido del humor muy peculiar, pinchaba a otro señor mayor a la vez que le ayudaba con su maletón. Las risas se extendían por todos los viajeros porque no les ofendían y estaban predispuestos a pasarlo bien.

    En las butacas delanteras un matrimonio llevaban en sendas jaulas dos canarios por cuyo color uno imaginaría fueran gorriones, a no ser por un verde llamativo que les cubría el pecho. No se cansaban de trinar parecía que se hallaban en una competición.

    El largo trayecto pesaba sobre los ojos de algunos pasajeros y la proyección de la película  apenas la seguían a pesar de ser divertida o al menos eso se comentaba.

    Con paseos a la cafetería en busca de refrescos o de café para aliviar la sed de los bocadillos y templar el estómago se aprovechaba para se leer los periódicos y estirar las piernas.

    La música navideña fluía por doquier y digo bien, música por que no solo eran villancicos sino canciones inglesas y bandas sonoras. Por la ventanilla se vislumbraba las proximidades de la estación Puerta de Atocha, en poco más de media hora llegarían a la estación de Chamartín.

    Las emociones estaban a flor de piel el trasiego de viajeros era imponente, las tiendas llenas de gente que más que comprar lo que hacía era curiosear para pasar el tiempo de espera hasta coger el tren de su destino.

    Sin salir del recinto de Chamartín cargada con el equipaje se dirigió al metro no sin antes sacar su billete combinado. Metió la llave en la cerradura de la puerta y todo estaba en silencio, pero enseguida sonó el teléfono para comprobar su llegada y al momento se oyeron las carreras y las voces de los niños al subir las escaleras. A partir de ese instante todo era algarabía.

     Los diez días se pasaron en un pis pas, y otra vez a vueltas con la maleta mirando que no se quedara nada olvidado, aunque como ella misma solía decir en estos casos: en buen sitio se queda. Demasiada celebración en tan poco tiempo, mucha comida y dulces, los kilos se apropiaron de las esbeltas figuras, y en cuanto la festividad real terminara vendrían las dietas, el pasar hambre y la vuelta al gimnasio.

    Con el ánimo un poco decaído por la partida disimuló con risas y bromas para que a los niños no les doliera tanto la separación.

    Pero ese mismo día los otros abuelos programaron la visita a uno de los más bellos nacimientos de Madrid con una apetitosa comida en una antigua taberna en el casco viejo de la capital.

    Sacó la cámara de fotos del bolso y  disparó a todo el exterior de la estación. El tren venía con un gran retraso desde Asturias, los pasajeros se impacientaban y las protestas iban en aumento,  daba igual no quedaba más que esperar.

    Era invierno y la nieve había cubierto las montañas, quizás  le costara atravesar algún puerto de las montañas del Principado, puede que ese fuera un motivo.

    Por fin llegó y todos como locos a correr por el andén. Hacía frío el sol se estaba poniendo y las luces del vagón se encendieron. Apenas se escuchaban los murmullos de la gente acomodándose, se notaba melancolía en el ambiente. ¡Que diferencia con el viaje anterior!                      
                                                                                            Enero 2015

REFRÁN

Arco en el cielo, agua en el suelo.

POR LA CAPITAL DE LA TOSCANA


   Era su primera noche en Florencia no dejaba de mirar por la ventana para cerciorarse de que estaba realmente en ella. Estaba cansada se tumbó en  la cama y comenzó a respirar lento y profundo necesitaba descansar.

    Consiguió quedarse dormida pero su sueño distaba mucho de ser apacible. Con las primeras luces del alba se despertó empapada en sudor con los cabellos revueltos y más cansada que cuando se acostó. 

    Una buena ducha templada la espabilaría, vestida con ropa deportiva y calzando sus viejas zapatillas  salió con el mapa en busca del embrujo de Florencia. Descubrió una taberna de sabor añejo con sus mesas de mármol y patas de hierro forjado, que le recordó las del antiguo Madrid tomó un gran desayuno para continuar su recorrido.

    Llevaba las entradas   para los museos en la mochila, las pidió por Internet con el fin de ahorrarse las largas horas de espera en las taquillas.

   Con fervoroso entusiasmo se adentró en la Galería de los Ufizzi de pronto de sus ojos comenzaron a brotar lágrimas de emoción como si de dos surtidores se tratara. Tenía ante sí las maravillas que tantas veces admirara en los libros de arte.

    La primavera de Botticelli, la Adoración de los Magos de Leonardo, las esculturas de Miguel Ángel y tantas y tantas que era imposible  acordarse, solo sabía que estaba delante de todo lo mejor  del Renacimiento italiano.

   Transportada aquella época lejana donde las nuevas ideas sobre la concepción de la vida se basaba en la vuelta a los clásicos griegos. Era un renacer del pensamiento, las artes y las ciencias.

    Cuando salió a la calle se encontraba un poco mareada cerró los ojos mientras se apoyaba en la pared. Respiró profundo durante unos segundos  los abrió lentamente para cerciorarse que todo estaba donde debía.

   Influida por el ambiente de la ciudad encaminó sus pasos hacia la Piazza Della Signoria su imaginación volaba, escuchaba el blandir de las espadas de los partidarios de la familia Albizzi que gobernaba Florencia y sus enemigos los Médici que intrigaban y controlaban la ciudad hasta que Cósimo de Médici consiguió el poder.

  Lorenzo protegió las artes y a los mejores artistas convirtiendo Florencia en el mayor centro de arte de las repúblicas adyacentes. Leonardo, Miguel Ángel, Botticelli y ahora su vista se recreaba con todas las maravillas que salieron de sus manos, el museo al aire libre tan bello con sus esculturas tan perfectas y suaves que apetecía acariciarlas.

    El Palazzio Vecchio con el David de Miguel Ángel a un lado de la puerta principal dando la bienvenida a los turistas que  todos los días se acercan a contemplarlo.  Pero también las leyendas de fantasmas pululan por una ciudad donde tanta sangre se derramó. Las había leído en unos folletos cogidos en el hotel pero ni se molestó en buscar la cara que decían, pero ¡si estaba en una pared del Palazzio!.

    Levantó la vista para admirar la construcción ingeniosa con la que unieron los dos palacios sobre todo la gran altura que tenía era un como un gran pasillo cerrado y comentan que los regentes acudían a los oficios religiosos sin ser vistos gracias a los pasadizos que recorrían los edificios y  los almacenes que cubren los puentes sobre el río Arno.

    Estaba cansada apenas le quedaban fuerzas pues con tanta belleza se le olvidó comer, pero aún así prefirió pisar los aledaños de la catedral, el baptisterio y desde allí volver al hotel. Mañana terminaría su último día en Florencia y todavía le quedaba muchos rincones que descubrir. Finalizaría con la visita a la iglesia de la Santa Croce donde reposan los restos de los hombres más ilustres del Renacimiento, todos, menos Leonardo que se halla en Francia al sorprenderle la muerte durante un viaje.

    Se levantó más tarde de lo acostumbrado el día se presentaba relajado lo dedicaría a degustar los platos de pasta  y los helados y los célebres capuchinos.

  Con su máquina fotográfica colgada al cuello y la mochila a la espalda paseaba por las callejuelas para impregnarse de la arquitectura de los edificios.

  Entró en los diminutos comercios de camisetas y recuerdos, aprovechó para comprar algunos detalles para la familia y los amigos. Deseaba empaparse del ambiente florentino grabar en su memoria cada edificio, cada escultura  y  de las maravillosas pinturas renacentistas.

    Anochecía los últimos rayos de sol reflejando en las piedras les daba un color maravilloso, un paisaje diferente. Al  día siguiente se despediría de Florencia por una larga temporada. Llena de melancolía pasó su mano por el hocico de la escultura de bronce que hay en la entrada del mercado, (que según cuentan te hace regresar a la ciudad), aún así ella  prometió volver.


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