domingo, 24 de septiembre de 2017

LAS CURVAS DEL TERROR

Sin madrugar en mitad del mes de agosto con un calor soporífero nos dispusimos a conocer el valle de Alcoy y su parque natural.

Emocionados por descubrir los parajes de montaña, que no todo es playa en Alicante, con la inseparable guía del tom tom llegamos a Alcoy con intención de desayunar y visitar la ciudad industrial por excelencia.

La noche anterior hicimos un itinerario de los edificios dignos de ver entre ellos “La casa de los pavos”.

Vuelta para un lado vuelta para otro sin un sitio para aparcar, seguimos mirando a ambos lados y todos los comercios y cafeterías cerradas. Se podría decir que en el mes de agosto Alcoy se halla cerrado por vacaciones.

Y en estos casos ¿Dónde buscar? Fácil en un centro comercial. Allá que nos fuimos, aparcar lo hicimos y dijimos “bien ahora subimos y a desayunar”.

Nos las prometíamos muy felices cuando al llegar a la planta donde se supone que están las cafeterías deseosas de clientes, pues resulta que todas estaban cerradas.

El guardia de seguridad nos dice que solo abren para la hora de comer en adelante. ¡Cómo debe sobrar el dinero por estos lares!

Antes de regresar al coche salimos a dar una vuelta y de frente encontramos una franquicia donde te sirven de todo.

La camarera cuando nos tomaba nota sonreía al ver como los niños pedían sin cesar. Respondimos al unísono “estamos hambrientos, no hay nada abierto en esta ciudad”.

Con los estómagos satisfechos nos encaminamos al aparcamiento del centro comercial y de nuevo el tom tom para llegar al parque natural.

Al pasar por el cementerio que estaba abierto aparcamos y como se supone que hay dinero, dijimos “tiene que haber mucho arte”

Arte había, paseamos entre las tumbas, los panteones y mausoleos eran espectaculares, al leer nombres y fechas nos sonaban mucho. Apellidos de relumbrón pero a fin de cuentas daba igual, todos estaban en la misma ciudad y al mismo nivel.

Caí en la cuenta que no se hacen para los muertos aunque los habiten si no para que los vivos hagan ostentación de su riqueza.

Despacito a velocidad tortuguil curvas cerradas hacia un lado y hacia el otro, con la respiración contenida y al cruzarnos con otro vehículo el miedo no era miedo sino pavor.

Parecía que no llegábamos nunca pero claro que llegar llegamos con las bocas secas y con el agua de las botellas caliente. Fuimos a la fuente y el agua del manantial frío como el hielo nos refrescó de inmediato.

Nos sentamos a la sombra en un banco nos miramos y alguien dijo: ¿Miedo eh? Las llaman las curvas del coño. Ante semejante expresión sonreímos y se oyó: Es que todo el que sube en cada curva dice ¡coño que curvas! ¡Las curvas del coño!

 

©  Todos los derechos reservados.
 



 

 

viernes, 22 de septiembre de 2017

jueves, 21 de septiembre de 2017

EL HOMBRE DEL GABÁN

Por el casco viejo de Alicante se pasea un caballero de edad avanzada con porte dandy con su sombrero de fieltro marrón. Tan elegante que llama mi atención le observo en su caminar gallardo y recto pese a los años.

Me mira con gesto serio y le sonrío. Sigo mi acostumbrada ruta hacia el Mubag. Llevo unos días observando más despacio un par de cuadros que me atraen como un imán.

Son retratos, uno bastante antiguo que me recuerda a alguien de mi pasado intento ubicarlo de ahí ese empeño en visitarlo diariamente. El otro misterioso donde los haya y a mí la intriga me fascina.

Un hombre en la oscuridad de la noche con sombrero que oculta el rostro a pesar de la luz inclinada de una farola, a través del gabán se presume su delgadez.

Intento penetrar en su mente averiguar que pasaba por la del artista para dibujar tanta oscuridad, A fuerza de mirar con insistencia obsesiva creo percibir una finísima línea roja.

La sigo y con asombro veo que se retuerce, crea espirales, se anuda y vuelve a enderezarse.

Mis ojos pierden su pista quizás agotados por el esfuerzo mañana regresaré a ver hasta donde llega o si verdaderamente finaliza así.

Camino con la mirada perdida hasta llegar a la Rambla, voy despacio necesito despejarme giro y me dirijo hacia la pasarela donde sentir las caricias de la brisa y la humedad del mar refresque mis pensamientos.

Repito el camino de ayer tarde y me tropiezo de nuevo con el hombre del gabán, esta vez me sonríe y ahora soy yo la que permanezco impasible ante su mirada.

Me quedo extasiada delante del cuadro busco la línea roja, me desespero y me pregunto si no era una jugarreta de la vista.

Cuando la veo dando forma de círculo a la farola la sigo y se enreda de nuevo. Se endereza a lo largo de la acera que tuerce hacia la esquina como si saliera del dibujo.

¡Qué curioso! Pienso mientras abandono  la sala. 

En la puerta de la calle del museo me tropiezo con el caballero de porte gentil, esta vez le observo detenidamente sonreímos y de su bolsillo cuelga una fina hebra roja. Al contemplarla me sobresalto y le pregunto: ¿Se da cuenta que lleva un hilo rojo que sale de su bolsillo?

Sin perder la sonrisa responde: Sí, es la hebra del destino que solo es visible por la persona a la que está destinada.

Todos tenemos el hilo rojo no importa el tiempo que pase ni lo que suceda cuando dos personas están destinada a encontrarse termina por suceder.

Soy el creador de la pintura que tanto te intrigaba y sí soy yo, de ahí el parecido. Tienes que divulgarlo y escribir sobre él. Esa es tu misión. Dio media vuelta y despareció.


 



 
 ©  Todos los derechos reservados.

 

 

martes, 19 de septiembre de 2017

lunes, 18 de septiembre de 2017

VENTANA A LAS ESTRELLAS

Las noches se han vuelto más largas y ha refrescado, abro mi ventana de par en par  para que el aire perfumado a lluvia e hierba recién cortada llene mi habitación.

La luna llena ilumina el frondoso parque, las estrellas con su resplandor dibujan cual lápices mágicos sombras de árboles, de bancos vacíos y columpios quedos.

Las farolas se incorporan al espectáculo como pequeños faros que alumbran a las mariposas en sus gráciles vuelos. 

Miro al horizonte con la vista fija perdida en busca de no sé muy bien qué. Contemplo sin cesar las estrellas por si de casualidad una se desprendiese y cayese en mis manos.

Quizás pase una fugazmente y me conceda algún deseo, de esos que íntimamente no me atrevo a confesar.

Siempre tuve la sensación que al mirarlas  me transportaban a mundos lejanos y placenteros. El sentimiento de calma llena mi alma y el espíritu se regocija, la mente divaga creando viajes a mundos desconocidos.

Una música suave adormece mis sentidos mientras la brisa acaricia suavemente mi piel como un amante solícito.

La ensoñación se apodera de mí voy entornando  mis ojos lentamente. Sigo apoyada en la ventana cuando de repente doy un respingo sobresaltada al ver una sombra de un hombre en un banco cercano.

Me digo: No puede ser, es imposible. Estoy soñando me he debido quedar traspuesta.

Una carcajada histérica sale de mi garganta, mientras mi mente trata de ordenar las ideas y obviar pensamientos dolorosos.

Después de unos momentos respiro profundamente vuelvo a mirar hacia el banco y la sombra había desaparecido.

En voz alta digo: Menos mal que ha sido una jugarreta mental. ¡Que susto!

Creo ver fantasmas en la tenue luz de la madrugada. Si al menos pudiera escogerlo…

Echo otro vistazo en derredor para cerciorarme. Elevo la mirada de nuevo a las estrellas y les comento “Sigo a la espera que algún día se cumpla”.
 

 
 
©  Todos los derechos reservados.
 

 


 

 

domingo, 17 de septiembre de 2017

ESMERALDAS Y ZAFIROS

Tierra celta de druidas y brujas. Sonidos que cantan la música de las montañas y el mar bravío. Brumas y nieblas invitan al misterio y las leyendas.

La Torre de Hércules vigía de la Costa de la muerte, faro de barcos y de almas desorientadas; verdes y azules intensos que adornan el océano y bordean sus aguas dibujando calas recónditas, playas que solo son visibles en la bajamar verdaderos tesoros en piedra que su fuerza ha esculpido dando formas increíbles.

Naturaleza abrupta y profunda. Hombres y mujeres apegados a la tierra y al mar. Buscan navegar en otros lares más propicios como pecios ante la tempestad, resguardarse en puertos seguros.

Mientras tanto se encomiendan a sus dioses ancestrales. El Nubeiro  de aspecto fuerte y grande.

El Apalpador o Pandigueiro es la figura de un carbonero, ligado a la tradición de la Navidad.

Baja la noche del 31 de diciembre para visitar a los niños, tocándoles el vientre para ver si comieron lo suficiente durante todo el año, y les deja una bolsa llena de castañas
Diaño: Ser malvado más conocido como Demo.
Una Meiga es una mujer con conocimientos de magia y artes ocultas, y se diferencia de la Bruxa en que ésta actúa siempre con maldad, pudiendo tratar y mismo pactar con los Diaño.

  Eu non creo nas Meigas, mais habelas hainas.

 
El verdor intenso se va alargando hacia Asturias y la bravura del océano se vuelve mar. El Cantábrico un poco más amansado mientras trabaja las rocas a golpes de olas cual cincel poderoso, crea unos acantilados hermosos y colores de ensueño.

Montes que en su interior guardan tesoros que los hombres arrancan sin descanso de sus entrañas. Bajan cada día a profundidades más y más lejanas de la caricia del viento.

Lluvia fina que lava sus cuerpos y almas. Luces que a lo largo de su costa guía a los pescadores. Visitar a lo largo de la frontera donde se unen arena y agua nos esperan para sorprendernos una  gran cantidad de faros entre los que destacan Cudillero, Avilés y  Cabo Peñas.

Xanas y dioses ancestrales, gaitas y panderos, música celta que resuenan por valles y montañas.

Verdes y azules, nubes y claros, el sol, las estrellas y la luna con pinceles mágicos crean a cada instante paisajes hermosos.

 
©  Todos los derechos reservados.

viernes, 15 de septiembre de 2017

SUEÑOS AL DESPERTAR

Cada noche antes de irse a la cama Cibeles dedicaba unos momentos a la  lectura  antes de tener unos instantes para soñar despierta. Imaginar lugares que al pisarlos la fuerza de antepasados le subirían por los pies.

Había recorrido gran parte de las islas griegas y en Santorini sintió las ondas telúricas del volcán. El recuerdo de aquellos instantes la sigue sobrecogiendo, notó el aumento de la sensibilidad del futuro como si una puerta entornada se hubiese terminado de abrir.

Esa sensación la desagradaba en extremo pues casi siempre eran noticias poco amables.

Al principio se las callaba e intentaba alejar esos lúgubres pensamientos de su cabeza. Hasta que un buen día o mejor una terrible noche las pesadillas tomaron visos de cruel realidad.

Se debatía en una lucha interior entre avisar a la persona afectada o que la tomaran por loca. Pasaban los días y al comprobar que no se repetían se tranquilizaba.

¡UFF! Qué alivio…

Al cabo de unos días el sonido irritante del teléfono la despertaba y cuando se disponía a cogerlo lo colgaban.

Pasó una semana desquiciada a la vez que intrigada por la continuidad de las llamadas. Hasta que una tarde tomó el toro por los cuernos y comenzó a repasar mentalmente a qué personas hacía tiempo de las que no sabía nada.

Sacó el listado y marcó el número de María, agotaba los tonos nadie respondía, repetía las llamadas a diversas horas incluso de madrugada con idéntico resultado.

Sin embargo su sueño dejó de alterarse por el timbre telefónico, entonces comprendió que se hallaba en la buena dirección.

Así un día y otro hasta que al fin escuchó la voz de María triste y alterada. Después de unas breves palabras su llanto desesperado de impotencia le comunicó el gravísimo estado de su marido. Se lo llevaba la parca se lo llevaba.

Un escalofrío recorrió su cuerpo, ahora no podía hacer otra cosa que consolarla ante la cruel realidad.

Después de colgar el auricular Cibeles gritó  “no, no quiero percibir sueños llenos de sufrimiento y dolor”.

Daba vueltas por la casa sin parar  las lágrimas de rabia resbalaban por su rostro. Cada vez  sus sueños se presentaban más a menudo y ella se resistía aceptarlos.

Se decía cada mañana “cosas del inconsciente” “todos tenemos sueños y no sucede nada”. En su interior sabía que eran reales tan reales que identificaba  los hechos y las personas.

Un sufrimiento que escondía a los demás por el temor a la locura y si eso es verdaderamente la locura ¿que la gente no alcanza a comprender?

Con el paso del tiempo Cibeles se acostumbró a vivir con ellos, su sensibilidad se agudizó y comenzó a canalizarla hacia las artes.

Al aceptarlos se fueron distanciando aunque nunca se irán del todo. Ha comprendido que su cerebro nocturno trabaja a toda máquina y solo los que verdaderamente la sobrepasan alguna  vez lo cuenta a grandes rasgos.

 

 ©  Todos los derechos reservados.

CEZANNE


CITA


Antes del impresionismo no había sombras azules.

 Oscar Wilde

martes, 12 de septiembre de 2017

UN LUSTRO INFERNAL


Cinco años cinco hacía que no caía una gota de agua, los campos desiertos cual película de terror, pantanos agonizantes que dejan al descubierto pueblos enteros con sus casas derruidas, iglesias y ermitas que mantienen en pie las espadañas.

El cementerio con las losas levantadas, huesos humanos y de animales, algún cacharro de barro o porcelana que otrora utilizaban en la cocina.

Sus antiguos moradores cuando el nivel del agua bajaba se acercaban a reconocer sus hogares guiándose por la iglesia, decían ver parte de sus viejos muebles, más que ver, la imaginación les afloraba el deseo de pertenencia.

Nunca como ahora podían pisar, tocar las paredes y pasear por sus calles. Sin embargo al lugar que ocupara el cementerio nadie quiso ni siquiera aproximarse.

El pánico a convertirse en el objeto de deseo de un alma que según cuentan les posee hasta desgastarles y conducirles a la locura infinita.

La leyenda transmitida con vehemencia de abuelos a nietos se infiltró como un hierro candente en los corazones de sus habitantes.

Las nuevas generaciones que nacieran en la ciudad todo esto les sonaban a creencias de viejos. Sin embargo la curiosidad les empujaba a transgredir los límites de la precaución.

Con la luz del día los sentimientos de añoranza y pérdida acuciaban los ánimos, sin embargo al atardecer cada segundo que pasaba el paisaje se volvía fantasmagórico y terrorífico.

Una tarde un grupo de adolescentes se retaron a ver quien  se atrevía a recorrer el antiguo cementerio, las miradas inquisitivas se posaban de uno en otro pero nadie daba el primer paso.

Así que acordaron que cuando sus habitantes estuviesen dormidos se reunirían en la plaza para emprender su hazaña. En silencio caminando despacio más por miedo que por sentirse descubiertos, llegaron a las proximidades del antiguo pueblo.

Cualquier ruido les sobresaltaba sin embargo ninguno quería ser el “cobarde” del grupo aunque estuvieran aterrorizados.

Un enorme estruendo rompió el silencio y sus gritos retumbaron por doquier, entre empujones comenzaron a huir a la carrera sin darse cuenta que faltaba uno del grupo.

A la mañana siguiente volvieron a reunirse todos menos uno, lo buscaron por todas las casas sin resultado. De pronto como movidos por un resorte se encaminaron al antiguo cementerio y de dos en dos comenzaron a mirar por la zona donde estuvieron la noche anterior.

No hallaban ni rastro del muchacho hasta que se les ocurrió ir mirando por las tumbas abiertas, después de un rato un chillido que parecía de ultratumba les indicó que algo habían hallado.

Corrieron hacia la tumba y con ojos desorbitados vieron a su amigo  muerto con gesto terrorífico e irreconocible.

 
©  Todos los derechos reservados.
 

domingo, 10 de septiembre de 2017

PAPEL DE CARAMELO

Ha llegado el mes de Julio con todo su esplendor lumínico y calorífico. Ya no podemos quitarnos más vestimenta, las gafas de sol cuanto más grandes mejor, los sombreros con cuidado que un golpe de brisa lo lleve debajo de los coches y los pies con sandalias tan bajas que prácticamente pisamos el asfalto.

Las botellas de agua y los abanicos ocupan las manos, las terrazas llenas a cualquier hora con las mesas a rebosar de vasos y botellas de refrescos, mientras de los parasoles llueven finas gotas de agua fría aliviando el asfixiante calor.

Las oportunidades culturales se entremezclan en sus horarios, con ello la indecisión de cual elegir. Teatro, concierto, conferencia o cine subtitulado.

¿Quién ha visto una feria del libro en verano? Pues sí también la hay y cursos de escritura comprimidos en cuatro días. ¿Quién da más por menos?

En agosto queda cerrado todo el mundo de vacaciones, ¿de vacaciones? No sabía que la cultura cerrara un mes al año, pues aunque parezca una contradicción, resulta que es cuando hay más tiempo libre, nos hallamos relajados y se puede asistir a cualquier acto sin prisa.

No todo es playa, baile, bares y comilonas. Hay un sector cada vez mayor  que requiere de otras “diversiones”. Una nueva forma de sacar provecho a los lugares públicos y disminuir sus pérdidas.

¡Uy! A lo que iba, que una vez decidido a que acto asistir, una se arregla un poquito se ilusiona y va.

Cuando se acomoda en la butaca y paciente espera que la gente se siente y se calle, ¡Por Dios que se calle! Y por fin el silencio inunda la sala, Los músicos hacen su aparición, suenan unos tibios aplausos y el director batuta en mano se dispone aunar instrumentos para deleite de nuestros sentidos.

De pronto un molesto ruidito se cuela entre las notas, pareciera que desafina dentro de la partitura.

Todas las cabezas se giran al unísono en busca del origen molesto que interrumpe el instante de gozo musical.

Nadie se da por aludido y la pieza continua. Llega el descanso y los murmullos y miradas siguen en busca del “ruidito”.

Comienza la segunda parte en el auditorio  resuenan de nuevo los aplausos, señal inequívoca de que esperamos disfrutar de notas que serenen el espíritu.

De nuevo se escucha el “ruidito” pero esta vez el director de la orquesta interrumpe el concierto, se gira hacia el público y comenta: cuando acaben de comer caramelos continuaremos.

Nadie se dio por aludido. El silencio regresó y el aire se llenó de melodía…

 
©  Todos los derechos reservados.
 

 

CITA

Amar no es mirarse el uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección.

Antoine de Saaint-Exupèry.





 

ARTE EN LA CALLE


viernes, 8 de septiembre de 2017

EVA GONZALÈS

Nació en París, el 19 de abril de 1849.
Pintora de nacionalidad francesa, de origen español y monegasco, hija del escritor español, nacionalizado en Francia, Enmanuel Gonzalès. Posteriormente sería alumna y modelo en el taller de Édouard Manet, con el que establecería una relación de amistad y colaboración artística que no finalizaría hasta la muerte de ambos, ocurridas con sólo unos días de diferencia. El maestro pintó un retrato de Eva, en 1870, en el que la pintora aparece sentada pintando una naturaleza muerta.
A su llegada al taller de Manet, se provocaría una tensa relación con la también pintora, alumna y modelo de Manet, Berthe Morisot. En esta segunda etapa de su carrera, se pueden apreciar detalles que nos llevan a intuir la influencia de Edgard Degas. En 1879 contrajo matrimonio con el grabador Henri Guérard. La pareja tuvo una hija, Julie; el alumbramiento le causaría la muerte a causa de una embolia durante el parto, el fallecimiento ocurrió cinco días después de la muerte de su maestro Manet, el 5 de mayo de 1883, tenía sólo 34 años de edad. Está enterrada en el cementerio de Montmartre, en París.
En 2008 el Museo Schirn de Fráncfort organizó una exposición con obras de ella y otras tres pintoras impresionistas, las francesas Berthe Morisot, Marie Bracquemond y la estadounidense Mary Cassatt.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

MONET


PINTURA DEL PRADO


LAS FLORES NOS HABLAN


Me contaron hace tiempo que si visitas el Museo del Prado y tienes muchísima suerte, suele aparecer un hombre ataviado de forma tal que parece haber salido de cualquier cuadro, y su ropaje depende de la sala en que te encuentres y la pintura que tengas delante.

Casi toda mi vida ha transcurrido en Madrid. Siempre pensaba que al tenerlo tan cerca cualquier día me pasaría la jornada de pintura en pintura, y ser capaz de intuir  los mensajes que camuflaron  en las flores.

Sobre todo en los tiempos donde predominaba la fuerza del Papado. Y como tantas otras cosas uno las va posponiendo para mejor ocasión y estas acaban  por no hacerse.

Ahora que he regresado circunstancialmente a Madrid creo que ha llegado el momento de cumplir aquel lejano deseo.

Mientras he aprendido a discernir el significado de la flor del cerezo que tanto pintan los japoneses, en ella aluden a la belleza efímera de la vida.

Una constante en el ser humano cuando le da por filosofar, pero enseguida su mente se llena de pensamientos mundanos que lo distraigan y lo lleven al disfrute con las cosas más nimias.

Quién pudiera decir que Van Gogh al pintar los girasoles estaba de un optimista profundo y feliz. Aunque fue degradando en las siguientes series hasta llegar a su descomposición. Donde quizás enfermo pensaba que su ciclo vital finalizaba.

Sin embargo Monet comenzó a pintar los lirios de agua a medida que su amor por Alice crecía y las series se hacían cada vez más densa.

Las espinas de la rosa la relacionan con la sangre derramada y la hacen símbolo de un renacer.

De paso me fijaré en la arquitectura de los edificios pues  también  los adornan con flores que se asignan a monarquías o casas ducales.

Son libros abiertos para el que lo sepa leer.

Estoy dentro de la pinacoteca más famosa del país mis ojos no dan abasto a admirar tanta belleza. Voy de cuadro en cuadro algunos tan populares que a penas puedo creer las grandes dimensiones de ellos.

Me dirijo a la exposición especial del tríptico del Bosco, nos cuenta la vida el cielo y el infierno. Sé que tengo que volver después de consultar en la biblioteca un libro que me amplíe lo que la guía nos dice.

Me siento agotada y decido regresar a casa. No he visto al caballero del que tanto se habla. Quizás otro día haya más fortuna y entonces me explique algunos de los secretos que sin duda guarda celosamente esta gran pinacoteca.

 ©  Todos los derechos reservados.
 

KONSTANTIN A. KOROVIN


Nació  (Moscú 23 de noviembre de 1861 (fechas antiguas, en el calendario juliano, 5 de diciembre) - París, 11 de septiembre de 1939, París) fue un destacado pintor impresionista ruso.

Konstantín nació en Moscú en una familia de comerciantes Su padre, Alekséi Mijaílovich Korovin, consiguió un título universitario y estaba más interesado en las artes y en la música que en el negocio familiar establecido por el abuelo de Konstantín. El hermano mayor de Konstantín, Serguéi Korovin fue un destacado pintor realista.

En 1875 Konstantín entró en la Escuela de Moscú, donde aprendió con Vasili Perov y Alekséi Savrásov Su hermano Serguei ya era estudiante de la Escuela. Durante sus años académicos los Korovin se hicieron amigos de sus compañeros estudiantes Valentín Serov e Isaak Levitán.

 Korovin viajó a París y a España. París fue una sorpresa para mí… Los impresionistas… en ellos encontré todo por lo que a mi me regañaban en casa, en Moscú, escribió más  tarde. Trabajó para la ópera de Mámontov. Diseñó los decorados de Aida, de Verdi, Lakmé de Delibes y Carmen de Bizet.

 Korovin viajó con Mámontov a Italia y España, iniciando en Valencia la pintura de En el balcón, mujeres españolas Leonor y Amparo[] debutó en 1889 precisamente con el cuadro En el balcón. Pintó primero con un estilo impresionista.

En los últimos años de vida, produjo decorados para los principales teatros de Europa, Estados Unidos, Asia y Australia, siendo el más famoso de ellos el que diseñó para una producción de la Ópera de Turín de El gallo de oro obra de Rimski-Kórsakov.

Korovin murió en París el 11 de septiembre de 1939. El hijo de Konstantín, Alekséi Korovin (1897-1950) fue un destacado pintor ruso-francés. Debido a un accidente de la niñez, ambos pies tuvieron que serle amputados. Alekséi se suicidó en 1950.



DESDE LA PRISIÓN


TRONO DE JUEGO


CITA

Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver perfecta a una persona imperfecta.

Sam Keen,

ENTRE DOS PUENTES


martes, 5 de septiembre de 2017

MARÍA BASHKIRTEFF

Nacida en Ucrania el 11 de noviembre 1858 y muerta en Paris el 31 de octubre 1884, es una escritora diario íntimo, pintora y escultora ucraniana (de nacionalidad rusa). Nacida Maria Konstantinovna Bashkirtseva en Gavrontsi cerca de Poltava, en el seno de une familia noble, crece en el extranjero. Hablaba correctamente en francés, inglés e italiano. Su gran sed de conocimientos la conduce a estudiar con pasión los autores clásicos y contemporáneos. Por otra parte, estudia pintura en Francia en la Académie Julian, una de las pocas en Europa que aceptaba estudiantes mujeres (se podía encontrar allí a jóvenes alumnas venidas incluso de los Estados Unidos). Una de sus condiscípulas fue Louise Catherine Breslau, a quien María consideraba su rival.

Produjo una obra importante, teniendo en cuenta su breve existencia; sus cuadros más conocidos son Un meeting (representando a niños de los barrios pobres de Paris) y El Atelier Julián (sus compañeras artistas durante el trabajo). Muchas de las obras de Maria Bashkirtseff fueron destruídas durante los bombardeos alemanes.

A los 15 años, María Bashkirtseff comienza a escribir su diario íntimo, redactado en francés, al que le debe mucho de su celebridad. Sus cartas, sobre todo una correspondancia con Guy de Maupassant, fueron publicadas en 1891. Este intercambio epistolar, tanto como las diferentes ediciones del Diarol publicados entre 1887 y 1980, fueron muy edulcoradas por la familia. Una edición fiel del Diario se ha llevado a la imprenta en 1995 por el « Cercle des amis de Marie Bashkirtseff », en francés, terminándose de imprimir en 2005, sumando 16 volumenes de aproximadamente 300 páginas cada una, transcriptas por Ginette Apostolescu. Hay otra edición en curso de la editorial L'Âge d'Homme.) de la cual ha aparecido un volumen, debido al trabajo de Lucile Le roy.

Muerta de tuberculosis a los 25 años, Marie Bashkirtseff ha tenido tiempo de dejar su marca intelectual en el Paris de los años 1880. Féminista, bajo el pseudónimo Pauline Orrel, ella contribuye con varios artículos a la revista La Citoyenne de Hubertine Auclert en 1881.

Algunos meses antes de la muerte, entreviendo, a pesar de las negaciones de su entorno, que estaba irremisiblemente condenada por la enfermedad, acomete la relectura de su Diario, esas páginas que había escrito día a día, muy libremente, muy francamente, y que constituyen su historia.

Redactado en principio sólo para ella misma, agrega entonces una suerte de intruducción en mayo 1884 : « Si fuese a morir así, súbitamente, tal vez no conocería el peligro, me lo ocultarían... y no quedaría nada de mí... nada... ¡nada!... como si no huniese existido jamás... Si no vivo lo suficiente para ser ilustre, este diario será interesante; siempre es curiosa la vida de una mujer, día a día, como si nadie en el mundo debiera leerla pero también con la intención de ser leída. » En el siguiente mes de octubre habría de descansar en un ataúd forrado de seda blanca.

Fue sepultada en el Cementerio de Passy en Paris. Su tumba, un estudio de artista en proporciones reales, ha sido declarado Monumento histórico.



lunes, 4 de septiembre de 2017

DELMIRA AGUSTINI

Hija de Santiago Agustini y María Murtfeldt886. Se educó en el hogar, como solían hacerlo entonces las señoritas de la clase media alta, y recibió clases de francés, piano, pintura y dibujo. No obstante, la dedicación casi religiosa de sus padres para que a Delmira no le faltara nada en la edificación de su cultura, tuvo que ver con la extraordinaria sensibilidad y la inteligencia que desde muy pequeña ella demostró poseer. A los cinco años sabía leer y escribir correctamente, a los diez componía versos y ejecutaba en el piano difíciles partituras. Estas cualidades fueron muy valoradas por sus progenitores quienes, según algunos, sobreprotegieron a la futura poeta. A lo largo de su infancia, el contacto con otros niños fue escaso, razón por la cual creció en un ambiente introvertido y callado. Pasaba largas horas, a veces días, ensimismada en el placer de la lectura, la escritura, el piano. Incluso siendo ya una adolescente, tuvo muy poco contacto con las otras muchachas de su edad. De acuerdo a algunos testimonios, prefería dedicar su tiempo a actividades intelectuales y artísticas, y no le interesaban las reuniones sociales, que consideraba frívolas. Más tarde establecerá contacto con algunas de las figuras intelectuales más sobresalientes de la época, figuras casi todas mayores que ella: Juan Zorrilla de San Martín, Carlos Vaz Ferreira, Julio Herrera y Reissig, Manuel Ugarte, Samuel Blixen (editor del semanario cultural Rojo y Blanco), entre otros. Su tiempo libre solía pasarlo junto a sus padres dando largas caminatas por el parque, o con su gran amigo de la infancia, André de Badet.

A partir de 1902, a los dieciséis años, empieza a publicar sus primeros poemas en la revista La Alborada. Al año siguiente, esta misma revista la invita a colaborar en una sección que ella misma bautiza con el nombre de «La legión etérea» y que firma con el pseudónimo de Joujou. En esta sección, Delmira se ocupa de hacer retratos de mujeres de la burguesía montevideana que sobresalen en lo cultural y/o lo social. Se trata de siluetas excesivamente ornamentales del más puro gusto modernista. Entre estas semblanzas sobresale una dedicada a la poeta María Eugenia Vaz Ferreira.

En 1907 publica su primer poemario, El libro blanco(Frágil) que fue muy bien acogido por la crítica. El éxito literario de Delmira Agustini correrá parejo a la fama de su belleza. Es importante señalar que el ambiente montevideano en el que Delmira vivió y publicó su poesía estaba marcado por fuertes contrastes. Por un lado era puritano y conservador, especialmente en lo referente a la sexualidad y la diferencia entre los sexos. Pero también era libertario y progresista; por ejemplo, durante los gobiernos de Battle y Ordoñez (1903-1907, 1911-1915) se llevaron a cabo reformas importantes, como el decreto de la primera ley de divorcio del continente (1907) y la creación de la Universidad de Mujeres (1912). Se trataba, pues, de una atmósfera ambigua, algo que incidió en la forma en que la crítica acogió su escritura. Aunque su talento fue elogiado, su temática explícitamente erótica no encajaba dentro de los estereotipos femeninos de la época, los cuales enfatizaban el perfil de lo que «tenía» que ser una mujer, especialmente una joven soltera y virgen. Sorprendidos y desconcertados, la mayoría de los críticos intentaron neutralizar su voz, enfocando la atención en su persona —una muchacha físicamente bella— e insistiendo en su aura etérea. De esta forma nació, entre sus contemporáneos, el mito Delmira, uno que incluía tanto a la «niña virginal» como a la «Pitonisa de Eros»; un mito que intentaba explicar «el milagro» de su escritura como producto del instinto, pasando por alto su intelectualidad. De allí se comprende lo que Carlos Vaz Ferreira le escribe en una carta: «No debiera ser capaz, no precisamente de escribir, sino de "entender" su libro. Cómo ha llegado usted, sea a saber, sea a sentir lo que ha puesto en ciertas poesías suyas.».

Portada de «El libro blanco», de 1907

Detalle. Portada de El libro blanco de Delmira Agustini, de 1907.

En 1910 publica su segundo libro, Cantos de la mañana. Para entonces su prestigio como poeta es considerable e incluso llega a ser elogiada por Rubén Darío, a quien conoce en 1912 durante una visita de éste a Montevideo; el encuentro provoca un intercambio de cartas. Asimismo, en su casa recibe las visitas de varios escritores e intelectuales atraídos por su talento, entre ellos, Manuel Ugarte. Una vez ha despuntado el talento poético de Delmira, su familia apoya su vocación de forma completa; el padre pasa a limpio los poemas tomados de los cuadernos y hojas sueltas de su hija, y lo mismo hará su hermano Antonio. La madre la sobreprotege y procura mantenerla alejada del trato social, incluso cuando ya es una poeta célebre que todos requieren: cuando la visitan, la madre siempre está presente en la sala, algo que no asombra teniendo en cuenta las convenciones de la época. A pesar de las reseñas desfavorables de críticos y biógrafos en cuanto a la relación con sus padres —derivadas de los comentarios recogidos de las cartas de su ex marido, un testigo dudoso— la estudiosa Magdalena García Pinto asegura que Delmira en realidad siempre vio en ellos una «lealtad solidaria», y sostiene que no ha identificado señales de desarmonía al revisar la correspondencia familiar.

En febrero de 1913 publica su tercer libro de poemas, Los cálices vacíos, poemario más abiertamente erótico que los anteriores, algo que provoca un escándalo social que luego pasa a la murmuración incesante en torno a la joven poeta y su atrevimiento. Los poemas resultaron especialmente escandalosos no sólo porque su autora fuera una joven soltera —léase virgen— sino también, y sobre todo, porque en ese momento se consideraba impropio que la mujer fuera sujeto de deseo, es decir, podía ser únicamente objeto deseado. De allí lo excepcional de sus versos: Delmira se apropia de elementos culturales de la época pero para perfilar un nuevo y complejo sujeto femenino, un sujeto que posee por sí mismo un erotismo personal y diferente a aquel impuesto por la tradición literaria masculina. En pocas palabras, subvierte imágenes y conceptos de la tradición modernista para hablar de sus experiencias como mujer. Por otro lado, en Los cálices vacíos, Delmira anuncia, en una nota «Al lector», que está preparando un nuevo poemario que se titulará Los astros del abismo y el cual considera será «la cúpula» de su obra. Estos poemas, los más oscuros y barrocos, fueron publicados póstumamente en la edición de sus Obras completas de 1924 bajo el título general de «El rosario de Eros».

 

CAROLIN ANDERSON

 Nació en Chicago, es una de las pintoras con más reconocimiento nacional e internacional de entre los pintores impresionistas actuales en Estados Unidos. Es miembro de la Sociedad Americana de Impresionistas y, ha expuesto en numerosas ocasiones de forma individual y colectiva, logrando importantes premios, entre ellos, el Premio Master 2010 de Excelencia para el AIS.  Ha realizado  talleres de arte por todo el país, ha enseñado en el Museo de Frye en Seattle, en la Walt Disney Imagineering, en la escuela de Scottsdale Artistas, y la Escuela Fechin Artistas. Goza de gran fama entre los artistas más notables de Estados Unidos, que poseen obras de Carolyn en sus colecciones privadas, obras que también se pueden ver en el Sociedad Histórica de Montana. Trabaja y reside en Havre, Montana

sábado, 2 de septiembre de 2017

CASA MUSEO DE SOROLLA


LOS POLÍGLOTAS

Ayer fue un día muy estresante para todos pero el que más tarde acaba es Daniel, los lunes es el peor de toda la semana. Al de salir del colegio fue a la academia de inglés, después a la escuela de música y más tarde un ratito con prácticas de guitarra.
 Menos mal que no tenía deberes y con una ducha calentita se preparó para cenar, pero entre un lugar y otro merendó dos bocadillos. Porque siempre dice " me muero de hambre”.
Hoy se presenta parecido al de ayer la estresada es la mamá que después de su jornada laboral continua con sus clases de portugués e inglés. Su afición por los idiomas viene desde la adolescencia. En el instituto además del inglés estudió francés y el latín obligatorio (lo hablaba) y me pedía aprender alemán. ¡Si ya no le quedaban horas!
 Aún así lo intentó, y yo con mi sorna habitual le decía: Vas a ser una “polidiota muu... reconocida." Ella sonreía.
 “Y es que España se nos dan muy mal los idiomas”, es una frase muy común de oír en las conversaciones habituales y a continuación seguimos como disculpa, porque suena a ello, no como en la Europa del Este que los aprenden con una facilidad impresionante.
    No será más bien que hasta ahora no nos hemos preocupado de aprenderlos porque no vamos a salir fuera, ni a trabajar en el exterior.
      Pero la cuestión empieza a  cambiar ya sea por necesidad o por que nos hemos vuelto más viajeros se aprenden por el placer de entenderse con otras personas, aprender sus costumbres y enriquecerse con la variedad de gustos.
  Ahora su afición se la inculca a sus hijos y yo sigo con las bromas de distorsionar las palabras aunque sean de otro idioma que por supuesto desconozco.

©  Todos los derechos reservados.
 


 

viernes, 1 de septiembre de 2017

EL SEÑOR DE LOS LIBROS

Dos tardes a la semana Leire bajada al centro a dar una vuelta por la ciudad y de paso entraba en La Casa del Libro a echar una ojeada a las nuevas publicaciones.

Vestida con vaqueros ajustados con un top que resaltaba sus exuberantes pechos y subida a unos tacones con plataforma encubierta, parecía una mujer de altura…

 El paseo a la orilla del mar con la mirada perdida en el horizonte dejaba volar sus pensamientos para que ellos habitasen en un mundo mágico cómo el que su padre la narraba antes de ir a dormir.

¡Cómo lo añoraba! Le recordaba encerrado largas horas en su despacho con varios libros abiertos sobre la mesa, sus cuadernos donde tomaba notas y al fondo  en el borde de la mesa su portátil,  abierto también  escuchaba la música de Jazz.

La puerta la dejaba entre abierta cuando se aproximaba la hora que Leire llegaba del colegio. Momento que aprovechaba para merendar juntos y charlar. Siempre le hacía reír antes de regresar al despacho.

Los domingos la levantaba temprano para caminar descalzos por el borde de la playa mientras el agua y la arena jugaban con ellos. Le recitaba versos, le contaba leyendas de antiquísimas y lejanas tierras al otro lado del mar. Cantaban canciones entre risas y brincos y volar, volar alto agarrada con la seguridad de sus fuertes brazos.

Hundida en la melancolía su rostro humedecido por unas débiles lágrimas que se empeñaban en aflorar a fuerza de sentimientos.

Cómo un ritual antes de volver a casa se mojó las manos en el agua salada y sacudiéndolas al viento murmuraba “va por ti papá”.

Un día hizo el propósito de buscar el libro de poesía que siempre permanecía abierto en el escritorio del padre y que su madre aborrecía. Nunca comprendió porqué a veces discutían por él.

La primera tarde que bajó al centro entró en La Casa del Libro y se fue derecha  a  las estanterías de los clásicos. Tomó varios y se sentó junto a la mesa, comenzó a extenderlos echó una ojeada y sonrió.

Leía y releía, saltaba de uno a otro entonces comprendió la calma que transmitía su padre y la reverencia con que se adentraba en ellos.

Levantó la vista y sorprendida se incorporó estaba allí, acababa  de pasar por el otro pasillo. ¡No podía ser él! ¡Imposible! Aún así recogió los libros dio un rodeo para cerciorarse y vio de espaldas un hombre fuerte, alto de pelo cano y rodeado de libros.

Y se dijo “uno más al club”. Dio media vuelta y se marchó.

La historia se repitió varias veces y la curiosidad fue instaurándose en ella, así hasta que una tarde decidió seguirle.

A una distancia que le permitía verlo el hombre se fue por  la avenida comercial y luego se desvió entre las callejuelas del casco antiguo hasta que al doblar una esquina desapareció.

Ello ni hizo más que aumentar su inquietud por verle el rostro, se estaba obsesionando por la necesidad perentoria de hablar con su padre, de desahogar su alma y recobrar algo de serenidad.

Solo él sabía hacerlo. Y ahora en su madurez le encantaría tenerlo como cuando era niña.

A los pocos días regresó a la librería lo buscó casi con desesperación en su lugar había en la mesa los libros abiertos y en el centro el que ella buscaba sin cesar.

Miró a su alrededor y no estaba,  tomó el del centro entre sus manos lo olió y ese perfume  le resultó familiar. Cerró los ojos acercó el libro a sus labios y lo besó al tiempo que decía “papá”.


 
©  Todos los derechos reservados.