domingo, 22 de octubre de 2017

¡QUÉ COSAS!

Los que me conocen saben de mis despistes, alguno de ellos se podría denominar de antológico. En el año 2014  fue cuando ellos alcanzaron su máximo esplendor.

Éramos tres amigas que dos veces a la semana quedábamos a desayunar en la cafetería francesa del centro, su decoración de colores alegres y sus pastelillos de sabor inigualable nos hacían regresar varias mañanas para saborearlos..

Uno de esos días solo acudimos a la cita María y yo. Tuvimos un desayuno como de costumbre o sea al estilo levantino. Con tanto líquido pues hay que ir al baño, y allá que me fui.

Giro la manilla de la puerta y está cerrado, miro por debajo de la puerta y no hay luz, llamo y no contestan.

Pienso: se ha debido de atrancar. Miro alredor y la cafetería está a rebosar, observo la cerradura y me digo “¡anda si es como la de casa!” ni corta ni perezosa giro el mecanismo y se abre.

¡Sorpresa! Hallo a un hombre sentado en el trono que me mira espantado, cierro la puerta mientras le digo: ¿Por qué no ha contestado cuando he llamado? ¿Sabe que está en el baño de señoras?

Nuestra mesa situada en el lateral con los baños enfrente y al salir el buen señor su cara era todo un poema y salió cabizbajo  a toda prisa del lugar.

Pasados unos días regresamos las tres y mientras nos sirven el desayuno le contamos la anécdota a nuestra amiga entre risas y nos dice: ahora voy al baño.

Levantamos la vista y vemos que ella se adentra en el de caballeros, ¡vamos que ni apropósito! La llamada de atención fue sonora y el ataque de risa demasiado largo, tanto que nos provocó la necesidad urgente de utilizarlo.

Un día de primavera teníamos mudanza  cogí dos maletas para ayudar con la ropa. Toda la jornada de aquí para allá con toda la gente echando una mano acabamos agotados.

A la mañana siguiente volvimos a terminar de colocar todos los utensilios en el nuevo hogar, después de comer meto una maleta dentro de otra y me voy a la parada del tranvía.

Como tarda me siento en la marquesina y los ojos lentamente bajan los párpados agotados de cansancio, hago un ímprobo esfuerzo para mantenerlos abiertos, entre tanto un fuerte pitido anuncia su llegada.

Entro rápida por encontrar un asiento y el tranvía sale despavorido. Cuando al llegar a la siguiente parada me doy cuenta que me he dejado las maletas y desde luego ellas no iban a meterse solas.

La llamo al móvil y la cuento el despiste. Sale corriendo a buscarlas y una joven las estaba cuidando, le tuvo que dar las explicaciones y su contenido.

 Al abrirla comprendió que la realidad supera a la ficción. Se las entregó mientras yo regresaba a por ellas.

De esta guisa me ha pasado alguno que otro despiste como por ejemplo dejar el carro en el supermercado abrir el monedero para sacar un euro y engancharlo, Dejo la billetera un momento sobre el carro de la compra mientras lo hago y ni corta ni perezosa me voy a hacer la compra.

La cajera pasa los productos mientras los coloco en mi carro y cuando voy a pagar no hallo la cartera.

Exclamé a la cajera— ¡uf! Me lo habrán quitado lo dejé encima del carro y olvidé guardarlo—

— ¡Ah es usted! No lo han cogido, vi como lo dejaba y salí a recogerlo—

Cuando me lo entregó  no podía creerlo, vaya suerte la mía, todo, estaba todo los documentos y sobre todo las tarjetas.

Así que me suelen decir “qué cosas te pasan” y a veces solo “qué cosas” todos  comprendemos y sonreímos.

 


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 ¡

sábado, 21 de octubre de 2017

UNA PINTORA EN LA CORTE

Como curiosidad os diré que el Museo del Prado sólo tiene expuestas tres pinturas realizadas por mujeres y en los tres casos son de la misma autora Sofonisba Anguissola.
Es una triste evidencia y dificultades que sufrieron las mujeres en aquel tiempo. En el renacimiento el aprendizaje exigía que los alumnos se trasladasen a vivir a casa de su maestro y en el caso de las mujeres resultaba poco apropiado.
Las que se adentraban en el mundo de la pintura tenían prohibido estudiar anatomía y pintar desnudos, por lo que siempre estaban en desventaja con los hombres.
Sin embargo Sofonisba destacó  en la pintura gracias a la ayuda de  su padre que pertenecía a la nobleza genovesa siendo amante del arte y la humanística quiso que sus hijos recibieran  la misma formación.
Ella  acompañada de su hermana Elena las envió a estudiar con el maestro
Bernardino Campi y cuando éste se trasladó de ciudad continuó sus estudios con el maestro Bernardino Gatti conocido como “el Sojaro”.
A los veinte años destacaba sobre todo en los retratos y en 1554 se fue a Roma a continuar sus estudios allí conoció a Miguel Ángel Buanorrotti.
Gracias a los contactos de su padre conoció a Miguel Ángel que la orientó, aconsejó y le enseñó durante dos años.
En 1558 Sofonissba se trasladó a Milán donde el Duque de Alba le encargó un retrato, quedó tan satisfecho que la recomendó a Felipe  así fue como con veintisiete años era invitada por Isabel de Valois como dama de compañía y pintora de la corte.
Desde ese momento realizó numerosos retratos de la familia real estuvo en la corte durante veinte años y trabajó en colaboración con Alonso Sánchez Coello cuya obra influyó en su estilo lo que contribuyó a errores en la atribución de varias de sus obras.
Uno de los retratos más célebres de Felipe II fue atribuido erróneamente a Coello en fechas recientes y también fueron adjudicadas otras de sus obras a Tiziano, Zurbarán e incluso El Greco por su altísima calidad y el hecho que no firmara sus obras realizadas en la corte.
Tras la muerte de Isabel de Valois contrajo matrimonio con Fabrizio de Moncada, hermano del virrey de Sicilia por lo que se trasladó allí. Cuando enviudó se volvió a casar con un noble genovés.
Sofonisba murió en Palermo a los noventa y tres años no sin antes ser retratada por Anton Van Dyc y recibir sus consejos.

 

jueves, 19 de octubre de 2017

ALICE MUNRO

 La "maestra del relato corto", como la ha definido la Academia Sueca, nace en Wingham (Ontario, Canadá) en 1931. Licenciada en la Universidad de Western Ontario, es autora de doce colecciones de cuentos y dos novelas. Dos de sus obras más importantes, 'Demasiada felicidad' y 'La vida de las mujeres', novela de 1971, han sido publicadas en español por la editorial Lumen. Su trabajo más reciente es 'Mi vida querida'. (Fuente: Editorial Lumen). Como ella misma dijo "narro la vida tal como es".


He aquí un ejemplo para los que no escribimos novelas. Ganadora del Premio Nobel de Literatura en el 2013.

YEYU, LA ISLA DE LAS SIRENAS

Un enorme cataclismo en la profundidad del océano hace emerger fuego y lava sobre sus aguas durante muchísimo tiempo. Con los años surgió una plataforma con llanos y conos que desean ser  montañas.

La diosa de las sirenas se complació ante ésta nueva creación y pensó que sería un buen lugar de reposo para  su pueblo. Solo necesitaba cubrirla de verdes praderas, frondosos bosques y ríos con cascadas que su rumor les recordara su canto.

Al escucharla el dios de las montañas le regaló el paraje que tanto anhelaba con la condición de protegerlo y no abandonarlo jamás.

Sin embargo Neptuno ponía una condición a su esposa “nunca debían de olvidarse de pagar el tributo de su acuerdo”.

Antes de aceptar la proposición fue a  reunirlas en la cueva principal desde la cual derivaban a otras cinco.  Largas y oscuras que a medida que avanzaban la claridad las inundaba, por ellas salían a disfrutar de los rayos templados del sol, el cielo azul y a ensayar sus cantos melodiosos.

A las horas del atardecer un monte inmenso les daba sombra para que se acostumbraran sus ojos de nuevo a la oscuridad marina.

Después de deliberar acordaron vivir en el exterior y pagar el tributo impuesto por Neptuno. Su diosa entonó plegarias y cánticos para que sus colas desapareciesen. Sus cuerpos fueran esbeltos y sus pulmones capaces de surcar las profundidades para alimentarse.

Con los sonidos melodiosos entonados a coro fueron ascendiendo por los túneles hasta llegar a la superficie y en el momento de pisar la verde y frondosa hierba se convirtieron en espléndidas mujeres.

Pasaron los años e iban envejeciendo un sexto sentido las indicaba que su final se acercaba por ello debían retornar al lugar de procedencia.

La joven Ishtar no se conformaba con la vida tediosa que llevaba y se negaba a ser el próximo tributo a Neptuno. Una madrugada se hundió en el mar en busca de un lugar donde disfrutar como las otras jóvenes cuyas historias le contaron los náufragos marineros.

Nadó hasta desfallecer mientras escuchaba los cantos melodiosos y lejanos de sus compañeras en señal de despedida.

Sin embargo a medida que volvía a la realidad los escuchaba más próximos y al abrir los ojos se vio rodeada por todas ellas.

Comprendió que no todas quisieron ser mujeres y vivir en la tierra, otras se quedaron para salvar con sus melodías a los náufragos.

La acompañaron ante la presencia de la diosa para pedirle regresar a su cuerpo de sirena.

La diosa la llevó ante Neptuno y éste enfadado le respondió “Ishtar tú eres el próximo tributo que debían pagar las mujeres.

Tu sacrificio les permitiría vivir otros veinticinco años en la isla. Debes morir es lo acordado”.

Ella agachó la cabeza se postró de rodillas ante el dios y dijo: Haz conmigo lo que creas que es más justo.

Neptuno y la diosa deliberaron durante bastante tiempo hasta que al fin el dios del mar movió su mano para que se acercara y le comunicó el veredicto.

“No volvería a la isla ni se comunicaría jamás con las mujeres, sería para siempre una sirena”.

 
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miércoles, 18 de octubre de 2017

martes, 17 de octubre de 2017

DONDE LAS DAN

Un rugir de fieras rompió la calma de San Andrés la vieja carretera se había convertido en  una selva polvorienta. Sus habitantes extrañados salen a las puertas de las calles a mirar tan raro espectáculo.

Se  miran unos a otros y se preguntan del porqué de tanto alboroto. Nadie sabe nada y se encogen de hombros. Solo un joven callado y tímido cree saber el origen.

Ha pasado el tiempo el muchacho  tuvo una infancia y adolescencia desgarradora donde se sintió maltratado en el colegio solo por ser diferente. Las burlas y las risas de los compañeros hicieron que su tartamudez se agudizara, pero lejos de amilanarse con el paso de los años su carácter se fortaleció.

Fran supo esperar tuvo paciencia e inteligencia para demostrarles que todos solemos tener un punto débil y no nos gusta ser el blanco de las bromas y chanzas para diversión de otros.

Había llegado su hora. Era martes día de mercado  el joven se dedicó buena parte de la mañana a repartir propaganda para dar a conocer un local de próxima  inauguración.

El sábado al atardecer estaba prevista la gran fiesta en las afueras del pueblo.

Los jóvenes de la comarca se las prometían muy felices, tenían una nueva ocasión de disfrutar y la novedad les atrajo como un imán.

La carretera se convirtió en un raly peligroso de velocidad y polvo, una caravana de coches en busca de diversión.

Los vecinos expectantes ante el inusual espectáculo hasta que de pronto un despistado conductor preguntó: ¿Dónde está Viñas Viejas?

Las dos mujeres se miraron extrañadas y a la par respondieron –Carretera adelante y al final hay un desvío lo seguís, pero ¿qué buscáis allí? –

–Nos han dicho que se inaugura un “Puti club” –

Unas ruidosas carcajadas asomaron a sus bocas y los chavales sorprendidos  no acertaban a comprender donde estaba la gracia, muy serios como cargados de razón les dijeron: ¿Hemos dicho algo gracioso?

–Mucho, pero que muy gracioso, os han tomado bien el pelo, allí no hay más que viñas y como su nombre indica viejas a rabiar con un caseto por todo edificio –

El comentario se extendió por el lugar como un reguero de pólvora y según los conductores daban la vuelta las risas se contagiaban entre sus moradores.

Fran había conseguido su venganza y la disfrutó ¡vaya si la disfrutó! y la continua celebrando aunque hayan pasado los años pues la gente la rememora de vez en cuando.

 


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viernes, 13 de octubre de 2017

CITA

Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Françoise Sagan.



 

jueves, 12 de octubre de 2017

POEMA V


   RECUERDO DE CASTILLA

 
Aires puros  de mi vieja Castilla

Perfumados de vides y trigales

Vasta tierra  de piedras milenarias

Historias de gentes aguerridas.

 
Su sudor gota tras gota te derraman

Para sacar el fruto a tus entrañas

Y abonan tus surcos año tras año

Con sufrimiento y lágrimas de sangre.

 
Hoy  me produce tristeza y añoranza

Al ver tu inmensidad deshabitada

Te han dejado  a tu suerte abandonada

Mientras  hablas de paz y de esperanza.

 
 
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