jueves, 21 de diciembre de 2017

LUCES


CITA


Nuestra recompensase se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una Víctoria completa.

» Mahatma Gandhi  (1869-1948) Político y pensador indio.

 

 

 

 

 

domingo, 17 de diciembre de 2017

POSTAL DE NAVIDAD

Os deseo una FELIZ NAVIDAD a tod@s los seguidores y sus familias.

EL OMBLIGO DEL MUNDO

En una isla en medio del océano hace muchos, muchos años vivía un pueblo gobernado por un rey que les guiaba con mano firme y prosperidad. Ellos creían que era hijo de los dioses pues todos gozaban en el vergel de su tierra.

Pero de pronto aquel bello lugar empezó a cambiar la tierra comenzó a temblar y la mar embravecida se  la tragaba sin compasión. El rey abrumado pidió consejo a uno de sus magos; éste le dijo que en sueños se le  había revelado un lugar donde crear un nuevo hogar y  fructificar que  para llegar a él solo tendrían que seguir la salida del sol.

Entonces el rey mandó a unos cuantos de sus mejores exploradores en un pecio en busca de ese nuevo lugar donde llevar a su pueblo. Al poco tiempo éstos regresaron para confirmar la visión del mago.

Subieron  a las naves guiados por su rey mientras miraban desolados como la isla que fue su hogar se la tragaba el mar.

Por fin llegaron a una tierra diferente algo escarpada donde las olas bramaban al llegar a los acantilados.

Se distribuyeron a lo largo de la orilla siempre mirando hacia donde una vez estuvo su  adorada isla pasaron los años y domesticaron la tierra.

El rey la llamó la isla del fin del mundo  para que las futuras generaciones no olvidaran su procedencia mandó tallar unas gigantescas estatuas y colocarlas mirando al vergel que un día fue “El ombligo del mundo”, su adorada e inolvidable patria.

 
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jueves, 14 de diciembre de 2017

BAJO EL MANTO AZUL

La luz del atardecer se colaba por el ventanuco del pequeño dormitorio, con sigilo descolgó el cuadro colocándolo sobre su cama. Uno a uno quitaba los clavitos de atrás, después metió la mano en el bolsillo de la bata y sacó un papel que a escondidas había escrito con una pluma que mojó en un viejo tintero. Le puso un secante y lo guardó detrás de la Inmaculada, el secreto estaba a salvo. Terminó de pulir el marco y de  nuevo el cuadro lucía límpido en la cabecera de la cama.

De este modo Regina ocultaba su secreto y su  vergüenza. No vislumbró cuántos siglos permanecería escondido.

Ahora su descendiente tiene  el peso del legado familiar sobre sus frágiles hombros para tomar  una decisión de futuro.

La obra fue pasando de generación en generación como una reliquia familiar y ahora terminando la segunda decena del siglo XXI todavía pende de la cabecera de la misma cama.

En el cabecero una preciosa guirnalda de flores en el frente y otra a los pies con exquisitos labrados que perduran su belleza a través de los siglos. Recorría la habitación como gato enjaulado sin quitar la mirada de la pintura, en espera de que la imagen le hablara. A fuerza de observarla creyó ver una letra en un doblez del manto de la Inmaculada.

Lo descolgó y con un trapo de algodón lo acarició suavemente dejando al descubierto la inicial de un nombre a penas perceptible en un azul un poco más fuerte en un pliegue del manto.

Cuánto más lo miraba más atónita se quedaba, por su mente pasaban ideas a cual más descabellada.

Lo envolvió cuidadosamente para consultar con un especialista a ver si tenía algún valor y no solo sentimental.

Había que sacarlo de allí de todas formas, la casa se derrumbaba por momentos después de tantos años de semi abandono al igual que el resto de palacetes de aquella época.

Hoy no había dinero para restaurarlos y la zona que en otro tiempo fue próspera y bulliciosa, ahora se hallaba prácticamente deshabitada. Solo algunos mayores se aferran a la tierra que les viera nacer, crecer y  que su última mirada fuese su hogar.

Antes de cerrar la puerta, sintió una fuerza extraña la empujaba a echar un vistazo por los salones y el dormitorio de sus antepasados, al cruzar el umbral un fuerte escalofrío recorrió su cuerpo.

Salió precipitadamente del palacete no le gustó la sensación de inquietud que la embargaba. Le hubiese gustado llevarse la cama, esa cama de guirnaldas  color pastel tan hechiceras.

Necesitaba tomar unos días de vacaciones y  poner distancia con la pintura. Sacó un billete de avión por Internet y a la mañana siguiente puso rumbo a La Valeta.

Se adentró por la calle de la República llena de comercios a cual más exclusivo. Siguió andando hasta llegar a la catedral de San Juan, allí se detuvo ante un pequeño oratorio dominado por las pinturas de Caravaggio incluida “la decapitación del Bautista”.

Después de admirar el altar mayor recorrió cada rincón pues sabía que a su lado  en otros tiempos estaba el Palacio del Gran Maestre de los Caballeros hospitalarios, (Caballeros de la orden de Malta).

Allí entre sus archivos expuestos encontró un nombre que lo relacionaba con Murillo, no era otro que Pedro Núñez discípulo del pintor, amigo y Caballero de la orden.

Regresó de Malta y el primer fin de semana recorrió el rastro en busca de información sobre restauradores especializados en Murillo.

Al llegar a casa  encendió el ordenador y comenzó a buscar en los foros si aparecía algún nombre de los recomendados.

Después destapó la pintura y con la ayuda de una lupa sus ojos fueron directos a las iniciales “N.V”. ¿De qué le sonaban esas letras? Al no acordarse sacudió la cabeza e intrigada dio la vuelta al cuadro.

Cuando por fin terminó los nervios se apoderaron de ella, con manos temblorosas retiró el cartonaje y ante su sorpresa descubrió un documento amarillento y ajado por el tiempo.

Con cuidado lo fue desdoblando y a medida que lo hacía su corazón se aceleraba.

Al fin tenía ante sí el secreto de familia que tantas generaciones protegieron sin saberlo.

En ese documento se reconocía la firma del creador de la pintura y la paternidad de Pedro Bartolomé, su antepasado. Un antepasado ilustre cuyo nombre y apellidos coincidían con un discípulo de Murillo llamado Pedro Núñez de Villavicencio.

Éste hombre ingresó en la orden de los Caballeros Hospitalarios y después se fue a Malta. Por ello abandonó a Regina la madre de su hijo, aunque llevara otros apellidos y otro hombre ocupara su lugar.

Sonrió y con mimo lo volvió a doblar lo metió en un sobre y lo guardó en la caja fuerte. Ahora comprendía las leyendas familiares que se transmitieron  a través de los tiempos. Ella atesoraba la prueba y el orgullo de su gente.

                                                               
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lunes, 11 de diciembre de 2017

LOS CABALLEROS DEL MONTE

Por los intrincados senderos de la sierra castellana varias veces al año la paz de sus bosques se ve alterada por unos intrusos que inquietan a sus moradores.

Ellos buscan árboles secos o caídos que cargan sobre sus caballerías como ayuda para sobrevivir del crudo invierno, la estancia se llena de lenguas de fuego,  con la música de su crepitar  y el calor con el cual resucitan los cuerpos.

Conocen cada ruido, canto y sonido de los montes, hasta el silbo del viento les cuenta sus más recónditos secretos.

Hombres que escuchan el lenguaje de la hierba que les dice: despacio y cautela que nos alteráis. Ellos recogen y limpian los inertes cuerpos que aprisionan las débiles plantas que les susurran, más sus voces no llegan a oírse, y perecen sumidas bajo el peso de aquellos muertos por la implacable fuerza de su destino.

La alfombra de color otoñal  con gotas de lluvia salpicada, los pies ateridos de frío recorren el camino tantas veces pisado y bendecido.

En casa esperan tras las ventanas que el cielo gris descargue sus cristales y cubran con frío manto la espesura.

Con los rayos de luz que se cuelan por las rendijas de la cortina mal corrida, despiertan cada mañana a toda prisa, por ver si la estación tan esperada, les llena de vida y de esperanza.

Perfume que embriagan los campos, de pinares con agujas afiladas, en su interior llevan sangre nueva. Mientras, los caballeros del monte con ahínco gota a gota se la llevarán, y dejarán por evidencia profundas heridas, que el tiempo y el bosque curará.

Intercambio de vida y sufrimiento, convivencia de siglos han tenido y ahora por un simple descuido u  oscuros intereses sus hogares legendarios han destruido. 

Los árboles  negros cual carbón y la tierra cubierta de un manto gris, están a la espera de  lágrimas celestes que les bañe y las limpie para siempre. Los caballeros  lo han repoblado ya resuenan el sonido de los pájaros, se ven las mariposas en las flores, con sus alas gritando de alegría al viento y un goteo de animales van llegando a ocupar por igual madrigueras y nidos.

Ciervos, corzos, jabalíes y muchos más, juntos a coro  sus canciones  entonarán y el monte de nuevo renacerá.

 

 

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domingo, 10 de diciembre de 2017

AL ESTILO EMILIO VARELA


PIES DESCALZOS

Aterida por el frío viento de estos días he caminado hacia el recuerdo de mis años adolescentes, cuando aún se distinguían  las estaciones.

Aquel viento, si que nos congelaba hasta el aliento, con los dedos llenos de sabañones, que la mayoría de las veces se reventaban mostrando las profundas heridas al mundo.

El dolor se reflejaba en el rostro sin embargo de los labios no salía un débil quejido.

Las cencelladas esculpían un maravilloso paisaje de cuento, entonces no sabía su nombre, solo que al despertar y verlas decíamos :qué frío ha hecho esta noche.

¡Si hasta algunas partes del río se helaban! Ahora apenas lleva agua y el cierzo azota con furia los campos.

Con el sol enfurecido en la primera decena de junio pisábamos el ardiente empedrado de las calles de la capital del Moncayo. A nuestros catorce o quince años presumíamos con los primeros tacones.

Una vez acabados los últimos exámenes nos fuimos ni cortas ni perezosas,  desde el Instituto Castilla  hasta la ermita de San Saturio. Salir salimos de la ciudad pero, ¡ay! el pero, sí viene el pero y éste era que no veíamos el final del camino, porque lejos está un rato largo.

Las quejas de dolor de pies iba por turnos, el agua se nos acababa y con un hambre de lobo, nos sentamos en la hierba y dimos buena cuenta de los bocadillos.

Con los zapatos en las manos y los pies llenos de ampollas recorrimos el camino asfaltado a paso rápido mientras aguantamos el calor y otro rato por el frescor de la hierba. Así hasta que llegamos a una fuente que manaba de una  roca.

Desesperadas metimos los pies en el agua fresca, aliviadas nos secamos con los jerseys de perlé, nos pusimos papel pegado con celo en los dedos y metimos los zapatos en la fuente durante un buen rato.

Al cabo de una media hora más o menos nos los calzamos mientras, el agua salía a borbotones.

Nos estabilizamos y comenzamos a recorrer la distancia hasta la ermita. Llegamos al fin, el frescor que sentimos nos animó a sentarnos en un banco  mientras admiramos la preciosa oquedad hecha por el hombre.

Era media tarde cuando profundizamos entre los árboles de la ribera del Duero. Vimos corazones grabados a fuerza de navaja, con nombres y fechas que todavía perduran en sus troncos.

Esos álamos que adornan la orilla y que la luz pone dorados, a esa hora mágica del atardecer, donde seguro D. Antonio  halló su inspiración para crear un poema para que ellos fueran eternos.

Han pasado muchos lustros y muchas cosas he olvidado, pero aquellos zapatos de tacón color Burdeos  a ellos no los he olvidado.

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viernes, 8 de diciembre de 2017

LOCURAS


Me dijiste: No disimularé mi locura. Y me abrazaste.

También estoy loca, loca de amor por ti, pero sé que tú buscas otra cosa que no hallas en mí.

Cada vez que te miro siento como se me desgarra el corazón, al no poder besar esos labios provocadores.

¡Aléjate de mí! Regresa a tus orígenes y así nuestras locuras quizás encuentren la cordura que nos ayude a sobrevivir…

                                                                                                  
Toñi

A PEDALEAR


miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL JARDÍN VALENCIANO

Es el principal espacio verde en un área residencial de situada en la zona noroeste de la ciudad de Valencia. De momento en España es el último jardín basado en el libro “El sueño de Polifilo” escrito por Francesco de Colonna en el sigloXVI  donde se quiere ver misterio y esoterismo.

En éste se ubican tres plazas: una en la entrada principal, otra en la intersección de los ejes menores denominada la plaza del cubo y una tercera en el cruce de dos paseos con un gran estanque y en el centro la isla Citerea.

El estanque tiene una función ornamental  del agua parce que salen naranjos en alcorques y en el centro una isla que hay un lugar cubierto por una pérgola de rosales y clemátides a la que se llega por medio de dos pasarelas.

Las entradas laterales potencian una interacción directa entre el jardín y las viviendas existentes entorno al mismo.

 

ESTRELLAS VERDES


lunes, 4 de diciembre de 2017

FANTASÍA


LUNA DE PRIMAVERA

Sonó el despertador como cada mañana y Guzmán se apresuró a apagarlo para que su mujer no se despertase. Se levantaba a las cinco, salía a correr por el parque hasta llegar al lago, allí descansaba unos minutos mirando ensimismado el agua, luego daba una vuelta a su alrededor emprendiendo el regreso a casa.

Así todos los días desde el regreso de las vacaciones. Sentía la necesidad de hacerlo para sentirse bien durante la jornada.

Sin embargo a medida que fueron pasando las semanas el lago se adueñaba de sus sentidos, poco a poco se iba convirtiendo en una atracción  enfermiza.

Se despertaba con la imagen de una joven de pelo largo, de color castaño y ondulado cubriéndole la  espalda, con los pies jugando en el agua. Y emergiendo del lago unos peldaños de escalera.

Así un día y otro, y otro, mientras Guzmán seguía con su rutina matutina con la esperanza de hallar a la misteriosa mujer de sus sueños.

A medida que avanzaba el invierno, su inconsciente le revelaba constantemente la imagen intrigante de la dama, siempre de espalda hasta que una madrugada se despertó empapado en sudor. ¡La había visto! De perfil, pero la había visto.

Se vistió y corrió como nunca hacia el lago, al llegar se desplomó sobre la fría hierba. Nadie lo esperaba, todo fue una jugarreta de su mente.

Guzmán siguió corriendo  y cada mañana se tumbaba a la orilla del lago a esperar sin saber el qué. El agua le hablaba, sin embargo él no entendía su lenguaje.

Los sueños que durante un tiempo desaparecieron, volvieron de manera extraña.

La mujer se había recogido el pelo y aparecía de frente sentada tomando un té, en una barca adornada con una calavera. Un escalofrío recorrió su cuerpo.

Por primera vez sintió miedo de sí mismo, no sabía cómo interpretarlo, un mar de dudas se adueñó de su mente.

La primavera se aproximaba, los días comenzaban a ser más largos y templados. Guzmán navegaba entre sus sueños a medida que éstos variaban, últimamente la veía emerger en el centro del lago con el pelo al viento, le miraba de frente con una calavera en su mano izquierda y una pluma de ave en la derecha.

Mientras la luna se difuminaba entre las nubes, era empujada a dormir por los rayos tenues del sol.

Estaba agotado de tanta ensoñación, se mostraba irritable y alterado, su carácter cambiaba a cada instante y la convivencia en casa se hacía insoportable.

Al llegar la noche temía la hora de acostarse, pero no sabía que ésta vez sería la última de sus pesadillas, cómo el las llamaba.

Dormía placidamente cuando de nuevo la dama, se le apareció a la orilla del lago entre flores, recostada en una gran concha desnuda y tocando una flauta de la cual salía una dulce melodía.

Relajado, con una sonrisa en los labios posó sus ojos incrédulos por las curvas sinuosas de la mujer que le invitaba hacer el amor. De pronto se fijó en el rostro y reconoció con asombro que era el cuerpo que durante años le acompañaba.

Se despertó y comenzó a besarla, sus manos recorrían su piel tantas veces acariciada y que hasta ahora se había vuelto una extraña.

Hicieron el amor durante horas con la intensidad de antaño. Lo que andaba buscando lo había tenido siempre a su lado.

Durmieron muchas horas y cuando ella le acarició para despertarlo notó el frío de su piel.

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sábado, 2 de diciembre de 2017

EL JARDÍN DEL PALACIO DE LOS CASTEJONES

 es un jardín de estilo renacentista localizado en los recintos del conjunto histórico-artístico del Palacio de los Castejones en la villa de Ágreda, provincia de Soria Castilla y León España.Tras la compra del palacio en 1670 por parte de Gil Fadrique de Castejón (1618-1692), éste iniciaría mejoras entre las que se encuentra el jardín, del que hay constancia gracias a un pleito entre el propio Gil y una propiedad contigua de Diego de Castejón Fonseca, obispo de Lugo y Tarazona.

El jardín tuvo su esplendor hasta 1809, año en el que fallece el V Marqués de Velamazán, propietario del palacio. A partir de entonces el recinto del palacio sufre una fase de abandono, sirviendo incluso de escuela, cárcel, juzgado o vivienda. En 1883 el ayuntamiento de la villa se convierte en su propietario, pero no sería hasta mayo de 2001 cuando el ayuntamiento decide restaurarlo de nuevo para convertirlo en uno de los atractivos turísticos de la villa.
Se trata de unos jardines construidos junto con el Palacio del mismo nombre, en el S. XV. Se dividen en dos espacios perfectamente diferenciados en cuanto a trazado: El Jardín Renacentista de Don Diego de Castejón y El Jardín de la Memoria. Destacan las plantas aromáticas y los nudos que forman los parterres. También existen fuentes, un teatro vegetal y un reloj astronómico. También cuenta con un pequeño teatro de espejos cuya intención es la de crear un lugar de juego y sorpresa

FLORES DE OTOÑO